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(Mujereshoy) Han pasado diez años desde que un grupo de urbanistas europeos redactara la Carta de las Mujeres en la Ciudad, documento de referencia para comenzar a re-pensar la ciudad teniendo en cuenta las diferentes relaciones que, en nuestros días, mujeres y hombres tienen con la ciudad, informa el portal E-Leusis, de España.
La Carta puso sobre la mesa una estrategia para incorporar la visión de género al diseño y construcción de la ciudad. En estos días, en Barcelona, España, más de 320 mujeres y hombres (responsables políticos, técnicas y técnicos, asociaciones de mujeres) han estado debatiendo sobre como hacer realidad esta adecuación del urbanismo a una sociedad de la igualdad de oportunidades que estamos construyendo entre todos y todas.
Durante una semana se han organizado conferencias, mesas redondas, talleres, visitas a la ciudad y toda una serie de actividades para conocer soluciones aplicables a los retos que el nuevo papel de las mujeres en la sociedad implica.
Y un avance de las conclusiones de las jornadas se basa en los siguientes puntos:
1. Es necesario re-significar el urbanismo establecido para integrar temas y necesidades que atiendan a las nuevas pautas sociales de nuestro tiempo en transición hacia una sociedad más compleja. La perspectiva de género y la participación activa de las mujeres, profesionales y ciudadanas, deben incorporarse a todos los proyectos de construcción de la ciudad, como línea estratégica de los responsables de las diversas políticas urbanas y territoriales.
2. Es fundamental impulsar procesos participativos, con presupuestos permanentes, que aporten el conocimiento real sobre la vida cotidiana de las mujeres y de otros grupos poco visibles socialmente, sus necesidades y sus conocimientos como usuarias intensivas de la ciudad. Igualmente es preciso integrar a las mujeres y a sus redes de asociación en los procesos de participación reglados asociados a la planificación.
3. A pesar de constituir la mitad de la población, las mujeres permanecen en una situación social de desventaja social y económica. Las responsabilidades sociales asociadas al cuidado de personas dependientes y a la responsabilidad en la esfera de lo doméstico, así como el trabajo informal recaen mayoritariamente sobre ellas. Sus preocupaciones y necesidades específicas no están debidamente consideradas en los planteamientos de los documentos urbanísticos.
4. Se reconoce el déficit histórico de participación de las mujeres en temas relacionados con el diseño del espacio, que ha impedido contar con las aportaciones de personas expertas en el uso intenso de la ciudad y dar su debida importancia a temas en los que las mujeres son expertas como son la seguridad, el cuidado, la educación, el transporte público, la vivienda, los recorridos a pie o los equipamientos y servicios urbanos.
5. Un urbanismo en el que las necesidades de todos, mujeres y hombres, de todas las generaciones y procedencias, sean valoradas es la mejor vía para conseguir la mejor calidad de vida y la sostenibilidad de nuestras ciudades. Una ciudad más segura, más accesible, en la que sea más fácil combinar la vida personal y familiar con el trabajo, es una buena ciudad, no para las mujeres, sino para toda la ciudadanía.
6. Aplicar la perspectiva de género se concreta en cambios en los planteamientos del urbanismo actual, introduciendo en su agenda de prioridades temas importantes de la vida cotidiana como la seguridad, la proximidad, el tiempo y la organización de los servicios, así como la mezcla de usos que ayude a cubrir la diversidad de actividades que actualmente llevan a cabo en gran medida las mujeres y que en el futuro serán repartidas entre mujeres y hombres.
7. Replantear el urbanismo en toda su complejidad requiere del trabajo de equipos pluridisciplinares que integren los saberes de las ciencias sociales y de otras muchas aportaciones a los procesos de proyecto urbano y planificación urbanística a todas las escalas.
8. Es necesario integrar estos conceptos innovadores en la formación técnica y el reciclaje de las y los profesionales, ya que, hasta el momento, el ámbito formativo profesional ha permanecido ajeno a estos enfoques. Una forma de trabajar coherente con el objetivo de re-definir un urbanismo para la ciudadanía requiere de técnicas y técnicos la capacidad de trabajar en procesos de colaboración con instituciones, con entidades, con agentes económicos y con el tejido social en general. Asimismo, es importante resaltar la necesaria incorporación de las mujeres a todos los equipos técnicos.
9. Existen medidas concretas, instrumentos ya elaborados y testados, metodologías de participación, indicadores para la evaluación, ejemplos de referencia realizados en otros lugares, que se deberían poner al servicio de los ayuntamientos, asociaciones y otras entidades para facilitar que las entidades locales puedan abordar procesos eficaces y bien tramados. Es preciso asignar recursos permanentes para aplicar estos instrumentos y diseñar marcos adecuados para que las diversas experiencias puedan compartirse, contribuyendo así a una mejora continua de las herramientas urbanísticas.
10. Hay que destacar el compromiso de las instituciones organizadoras en integrar estos cambios en las políticas de su responsabilidad: El Govern de Catalunya expresó su compromiso con este objetivo ya incorporado en dos iniciativas legislativas recientes: la Ley de Mejora de Barrios y el decreto de Movilidad. La perspectiva de género va a ser una línea estratégica en la cooperación de la Diputación con los entes locales en proyectos de equipamientos, de diseño del espacio público o bien en proyectos integrados de mejora de barrios. El Colegio de Arquitectura de Cataluña, COAC, se puso a disposición de los organizadores para trabajar de forma interinstitucional en la creación del Observatorio de Urbanismo y Género.
Fuente: E-leusis.net
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