| Argentina. El coraje de Susana
Ana María Portugal
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| Foto: Marita Verón. Indymedia. |
El 7 de marzo de 2007, en vísperas del Día Internacional de la Mujer, Susana Trimarco se convirtió en “Mujer Coraje” y en símbolo de la lucha contra el tráfico de mujeres. Otras 9 mujeres de distintos países del mundo recibieron esta distinción creada por el Departamento de Estado de EE.UU.
(Mujereshoy). La razón de este premio es honrar la dedicación, el compromiso y la pasión de mujeres que enfrentan situaciones límite con valentía sin temor al fracaso y/o a la muerte, como la argentina Susana Trimarco que desde el año 2002 desafía a todos los poderes de Tucumán, su provincia, para exigir la aparición de su hija Marita, secuestrada al interior de un taxi de servicio especial (remise) a poca distancia de su casa cuando se dirigía a un consultorio médico.
Fue al término de la ceremonia de premiación realizada en el Departamento de Estado y luego que la secretaria de Estado, Condoleeza Rice le entregó el premio “Mujer Coraje”, que Trimarco habló fuerte, señalando con el dedo a la fiscalía tucumana a quien acusó de recibir dinero en complicidad con el poder político y policial, para obstaculizar la investigación, desviar las pistas, y /o ocultar a posibles testigos.
“Necesito que el gobierno de Estados Unidos me ayude a presionar para que el Estado argentino tome conciencia de que existen mafias que secuestran a mujeres en mi país”, dijo claramente a la prensa reunida en esa ocasión. Sin perder el ánimo y resuelta a ganar la batalla, Susana regresó a Tucumán con una idea fija: crear una fundación con el objetivo de rescatar y ayudar a las víctimas del tráfico de mujeres.
Esta mujer educada en los cánones de clase media que escogió un colegio de monjas para su hija, ha sufrido una increible transformación, según personas que la conocen. De simple ama de casa se convirtió en detective por la causa de todas las mujeres que viven sometidas a la exclavitud sexual. Desafiando situaciones de peligro extremo, Susana se ha disfrazado de prostituta para ingresar a los bares y lugares frecuentados por maleantes y traficantes de droga, guiada únicamente por el deseo de encontrar a su hija.
Lo que no sabía era que iba a conocer el infierno. “Apenas supo que Marita -23 años y una hija que no había cumplido los tres- había sido vendida a un proxeneta se calzó unos tacos, delineó su boca a fuego y detrás de unos anteojos negros discordantes a la noche salió a preguntar en los arrabales de Tucumán, Salta, Jujuy”, escribió la periodista Marta Dillon en de Página 12 (ver link externo).
En su peregrinar, Susana ha logrado rescatar a 21 muchachas de los principales burdeles de la zona y a 44 que fueron llevadas al extranjero luego de conocerse la existencia de conexiones de la red de traficantes de Argentina con Burgos y Canarias, en España. “La primera chica que rescatamos –rememora Susana- hacia ocho años que estaba secuestrada, creía que ya no tenía familia que la reclamara. En el curso de un allanamiento en un cabaret de La Rioja en donde Marita había sido vista. Mi marido se paró en medio del local y dijo que si había alguien ahí contra su voluntad, ése era el momento de decirlo. Hubo un silencio espantoso al principio y enseguida esa chica, Andrea D., cruzó el salón y se refugió con nosotros” (Dillon).
Según informaciones de Naciones Unidas, en el mundo existen 4 millones de mujeres, niñas y niños que son víctimas del tráfico de personas. Las cifras para América Latina y el Caribe son igualmente impactantes, cerca de 1,3 millones. En términos financieros, el negocio de las mafias envueltas en la explotación sexual y trabajo exclavo, produce alrededor de 10.000 millones de dólares anualmente. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre 40 y 50 por ciento de las víctimas son niñas y niños menores de 18 años.
Argentina, es nuestra región, uno de los países con mayor tráfico de mujeres y niñas. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), destaca que durante el año 2006, desaparecieron 400 mujeres destinadas a la prostitución forzada. La investigación de OIM ha revelado que en América Latina y El Caribe, las mafias del tráfico y otras organizaciones criminales tanto locales como internacionales, se desenvuelven libremente con la complicidad de las policías, organismos de justicia y sectores políticos comprometidos en el negocio. Por otra parte, la ausencia de legislaciones de carácter drástico permite la impunidad y el pacto de silencio.
“Hay un gran agujero en el mundo alimentado por la injusticia, por las policías, por los gobiernos, por las mafias. En este agujero desaparecen o mueren miles de mujeres, niñas o adolescentes. Una vez que entran en él ya no están, no las ve nadie, no las encuentra nadie, están libradas a su suerte. Muchas veces esa suerte es terrible, tan terrible que duele tan solo imaginarla. Este agujero no existe en un solo lugar, sino que se extiende por todo el mundo y tiene miles de caras”. (Ver link externo)
Fuentes: Mujeres Hoy. Indymedia, Argentina, 2005. Rima, Argentina, 2007. Servicio de Prensa, Embajada de Estados Unidos, Chile, 2007.
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