| Internacional. Violencia laboral
 |
| Fuente: www.universia.es |
El acoso laboral también conocido como mobbing, término inglés, es un fenómeno que se extiende a nivel mundial al amparo de las políticas neoliberales empresariales donde prima el abuso de poder basado en normas draconeanas que atentan contra los derechos humanos.
Mujereshoy. En Santiago de Chile, Jorge Medina, subgerente de un local de la cadena de supermercados Santa Isabel, toma fotografías a las cajeras, las digitaliza y escanea para elaborar imágenes grotescas de ellas, luego las exhibe en un diario mural. Ante la protesta del sindicato, Medina argumenta que la medida es un “escarmiento y castigo” por la “falta de diligencia” en el trabajo.
En otro establecimiento de la misma cadena, Daniela denuncia que fue acusada de robo sin tener pruebas. “Me llevaron a un baño y me hicieron desnudar” relató. “Cuando volví a trabajar querían hacerme firmar un papel donde yo me responsabilizaba de la pérdida del dinero, pero no firmé”. Esta negativa le significó a Daniela, ser objeto de represalias y hostigamientos continuados para obligarla a renunciar, lo que ocurrió finalmente.
La Directora de Trabajo, Patricia Silva, dice que “desnudar a las cajeras para verificar que no llevan nada escondido es mucho más que una infracción laboral. Está en juego la dignidad del trabajador, son vejatorias”. Estas dos experiencias describen en toda su crudeza la dimensión de un fenómeno denominado acoso moral o mobbing.
Ataque premeditado
En el año 1986, el psicólogo alemán Heinz Leymann, publicó el libro “Mobbing” para describir las consecuencias, especialmente en la esfera psíquica de las personas expuestas a un comportamiento hostil y prolongado por parte de los jefes y compañeros de trabajo.
El término mobbing del verbo “To mob” se puede traducir como atacar con violencia, acosar, atropellar, maltratar, asediar, atacar en masa. Aunque los estudios que abordan este fenómeno coinciden en que el acoso moral en el trabajo lo sufren tanto hombres como mujeres, ellas se ven más expuestas.
El estudio “Acoso psicológico y acoso sexual en el trabajo” realizado por el Instituto de la Mujer de España, indica que el porcentaje actual de mobbing es algo más alto en las mujeres (9 por ciento) que en los hombres (7 por ciento), pero que proporcionalmente se encuentran más casos de acoso grave en estos últimos, un 58 por ciento, que en las anteriores, un 45 por ciento.
Un dato muy revelante de este estudio es que el 24 por ciento de las mujeres que han sufrido acoso moral en el trabajo, también han sido víctimas de acoso sexual. Por regla general, aquellas que rechazan los avances de un superior o de un colega, se ven marginadas, humilladas y maltratadas. También por el simple hecho de ser mujeres, muchas son acosadas o marginadas para impedir que alcancen puestos de mayor responsabilidad.
Dos componentes decisivos
Si bien la mayoría de expertos, consideran que el acoso moral y el acoso sexual son radicalmente diferentes, está demostrado que el acoso sexual se puede usar como un instrumento para el acoso moral. La investigadora española María José Edreira, anota que “hay dos tipos de acoso sexual que tienen una dinámica próxima al acoso moral. Son los casos en los que no se pretende obtener placer sexual, sino que la sexualidad es utilizada como instrumento para controlar, intimidar y humillar al otro. En estos casos el fin es el acoso moral y la sexualidad un instrumento”. (Edreira, 2003).
Comportamientos sexistas, bromas y chistes groseros de connotación sexual y/o pornográfico, son las armas para crear un clima hostil de descalificación y de intimidación con el objetivo de humillar a la mujer que se verá afectada en su estabilidad psíquica y emocional.
La renombrada psiquiatra francesa, Marie France Hirigoyen, autora de “El acoso moral en el trabajo” traducido al español en el año 2001, sostiene que el acoso sexual es un paso más al acoso moral. Advierte que es una manera de ejercer poder. El hombre entiende que la mujer sexualmente está a su disposición, que por lo tanto debería aceptar, incluso sentirse halagada por haber sido elegida. Al agresor no le cabe en la cabeza que la mujer codiciada pueda negarse, y si lo hace sufrirá las consecuencias.
Mobbing maternal
Una modalidad del acoso moral en el trabajo es el llamado “mobing maternal”, pues el embarazo es la primera causa de despido o de amenazas por parte de las empresas. En Chile, Cencosud, un poderoso holding que controla la mayoría de los supermercados, aplica una política discriminatoria en la selección de personal: sólo personas muy jóvenes y de “buena presencia”. El embarazo es la primera causa de despido.
De acuerdo a un estudio realizado en España por la Fundación Madrina, 9 de cada 10 jóvenes embarazadas sufren acoso maternal en su puesto de trabajo y un 25 por ciento son despedidas. El presidente de esta Fundación, destaca que más del 65 por ciento de las mujeres que solicitan ayuda, denuncian este tipo de acoso. “Todas tienen problemas de falta de flexibilidad en los horarios y solicitan acceso a guarderías gratuitas y apoyo psicosocial para su estabilidad laboral.
En su libro “Violencia en la Administración Pública”, la experta argentina Diana Scialpi, se refiere a la violencia de la que son objeto las mujeres embarazadas definiéndola como una violencia de género de fácil verificación que incide directamente en su salud. La trabajadora embarazada objeto de acoso laboral, sufrirá de trastornos sicosomáticos, de depresión, tenderá a autoculpabilizarse. Al ser despedida de su trabajo, quedará fuera del mercado laboral, completamente desprotegida.
Un cuadro de salud no menos severo experimentan quienes han sido víctimas de acoso laboral. Dolores de cabeza, mareos, náuseas, dolores musculares, problemas para respirar, fobias, miedos persistentes a lugares, objetos, personas o situaciones, ansiedad general, tensión emocional y pánico. Los expertos coinciden en que se trata de una forma de violencia en pequeñas dosis con resultados muchas veces mortíferos.
Ver Documentos:
“Fenomenología del acoso moral” por María José Edreira.
“Obligadas a usar pañales” por Arnaldo Pérez Guerra.
Fuentes: La Insignia, periódico digital. Chile, agosto 2007.; Artemisa, Argentina.; Veritas. España, marzo, 2007.; Mujereshoy.
|