| Colombia: Atención a mujeres agredidas
Ángela Castellanos
El seis por ciento de las colombianas han sido violadas y como resultado de este crimen han contraído enfermedades de transmisión sexual, quedado en embarazo, tenido que practicarse abortos, sufrido trastornos sicológicos y sexuales, y han visto disminuido su rendimiento escolar y laboral.
Para atender de manera integral a las personas agredidas sexualmente, Profamilia, una organización privada sin ánimo de lucro, lanzó este mes de octubre el programa “Avise”, cuyo lema es “En la violencia sexual, el silencio no ayuda”.
“Se llama así porque es importante dar aviso inmediatamente, pues para evitar algunas de las consecuencias físicas se deben tomar acciones rápidas”, afirmó a SEMlac Juan Carlos Vásquez, asesor científico de Profamilia, organización pionera en atención en salud sexual y reproductiva en Colombia.
“Para prevenir un embarazo no deseado producto de una violación se deben aplicar métodos de anticoncepción de emergencia en las siguientes 72 horas”, agregó.
El programa surgió ante las graves revelaciones de la Encuesta de Demografía y Salud 2005, que esta organización realiza cada quinquenio con representatividad estadística para todo el territorio colombiano.
Sin incluir los abusos sexuales provenientes del esposo o compañero, el seis por ciento de las mujeres reportaron haber sido forzadas a tener relaciones sexuales, y el 47 por ciento de éstas dijeron haber sido violadas antes de los 15 años de edad. Es decir, casi la mitad de colombianas víctimas de este crimen son adolescentes.
Pero además, la Encuesta reveló que de cada 100 mujeres violadas, 76 lo fueron por personas conocidas, tales como amigos (22 por ciento), parientes (18), exmarido (15), novio (ocho), y empleador (tres). El padre es reportado violador por el tres por ciento de las encuestadas y el padrastro, por el cinco.
Ante estas cifras, “el hogar y la escuela no son los lugares seguros que creíamos”, afirmó a SEMlac María Isabel Plata, directora ejecutiva de Profamilia. “Por eso hemos desarrollado el Programa de Atención Integral a la Violencia Sexual, que incluye atención médica, por la cual prevenimos embarazos no deseados con métodos de anticoncepción de emergencia, hacemos pruebas de VIH-SIDA y damos atención gineco-obstétrica”, abundó.
Precisó que, a través de ese plan, se brinda además asistencia psicológica en el momento de la crisis y se ofrecen alternativas para superar el trauma, así como asesoría jurídica para que las afectadas puedan ejercer sus derechos y hacer denuncias legales.
Aunque Profamilia suele cobrar tarifas reducidas para las personas no afiliadas al sistema de seguridad social, la atención médica de emergencia de “Avise” no tendrá costo en las 30 ciudades donde esta organización cuenta con centros de atención, y para la asesoría general dispuso de una línea telefónica gratuita.
La Encuesta también develó la violación del esposo o compañero permanente, y encontró que el 12 por ciento de las colombianas casadas o en unión libre han sido abusadas sexualmente por su pareja.
En general, la sociedad colombiana no reconoce en voz alta la violación cuando el agresor es el marido o compañero permanente. Sin embargo, una de cada tres mujeres separadas y que argumentó, como causa de la separación, la violencia conyugal manifestó haber sido abusada sexualmente por su pareja.
Tales abusos podrían tener efectos en la maternidad y en la salud sexual. La Encuesta encontró que el 45,3 por ciento de las mujeres violadas por el esposo o compañero expresó no desear el último embarazo. Además, los resultados anormales de citologías (examen Papanicolao) resultan mayores entre las mujeres violadas por sus parejas permanentes en comparación con los de aquellas que han estado alguna vez unidas.
Para la directora ejecutiva de Profamilia, existe una cadena de violencia en Colombia, la cual la confirman las cifras de Encuesta: de las mujeres violadas por su esposo o compañero, el 93 por ciento manifestó haber recibido maltrato físico por parte de sus progenitores, y el 58 expresó que golpean a su prole.
Fuentes: SEMlac, octubre 2007.
|