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Reinalda Pereira, detenida política desaparecida en 1974. |
Los abusos sexuales fueron “una práctica corriente y sistemática” durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1989), denunciaron ex presas políticas chilenas. Esta denuncia se suma a la de Odette Alegría, quien acusó nada menos que al actual jefe de la policía civil de vejamen sexual en 1973.
(Santiago de Chile, Mujereshoy) A través de una declaración pública, las mujeres, representadas por la ONG Instituto de la Mujer, señalaron que la violencia sexual, en todas sus formas, fue practicada por agentes de la dictadura en diversos centros de detención y tortura, como Villa Grimaldi en Santiago, y Tejas Verdes, en la costa central del país.
La misma práctica se repetía en allanamientos a viviendas, furgones militares, cárceles de mujeres, en cuarteles de la Policía de Investigaciones (civil) y en el estadio Nacional de Santiago, convertido en centro de prisioneros y de torturas entre septiembre y noviembre de 1973.
Las mujeres agregaron que el testimonio hecho público hace algunas semanas por la ex presa Odette Alegría Vargas sobre los abusos a los que fue sometida debe ser acogido y no condenado.
"Descalificar y agredir a las mujeres que se atreven a denunciar estos hechos inhibe otras declaraciones, cuando lo que se requiere actualmente es abrir espacios de acogida a nuevas denuncias", subrayaron.
Odette Alegría denunció al actual jefe de la Policía de Investigaciones, Nelson Mery, como uno de los agentes que la maltrataron y sometieron a vejámenes sexuales mientras estuvo detenida en 1973 en la Escuela de Artillería del Ejército, en la ciudad de Linares, a 306 kilómetros al sur de Santiago.
Aunque Mery rechazó los cargos y presentó una querella por injurias y calumnias contra la mujer, la denuncia levantó una polémica entre defensores y defensoras de derechos humanos y ha obligado al jefe policial a tomar vacaciones, en medio de fuertes rumores sobre su posible destitución.
"Lo que hizo Odette Alegría debe ser aplaudido por el coraje que tuvo una mujer para enfrentar a su agresor", indicó la declaración de las ex presas políticas.
De acuerdo con estas mujeres, durante el régimen militar la violencia sexual ejercida por los represores incluyó violación anal, vaginal y oral y fue realizada por personas, mediante objetos de tortura o animales.
La violencia, precisó la declaración, también incluyó desnudos masivos e imposición de participar en orgías y actos sadomasoquistas.
"Todos estos actos de violencia sexual son difíciles de denunciar y probar en un Estado de Derecho, (...) más difícil entonces es acreditar su existencia en periodos de represión política, por lo que no se puede aceptar que hoy se pongan en tela de juicio testimonios de las víctimas de la represión", advirtió la nota.
Según el informe Rettig, que, en 1991 documentó las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, en Chile se registraron 3.197 víctimas, de las cuales 1.192 corresponden a detenidos desaparecidos.
Las agrupaciones de derechos humanos han denunciado que en ese periodo, al menos 800 mil chilenos y chilenas padecieron prisión, tortura o exilio.
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