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(Mujereshoy) Tras escuchar los argumentos de la Defensa, efectuados este 27 de agosto, la Corte de Apelaciones del estado de Katsina, en el norte de Nigeria, donde impera la Sharia (ley islámica), decidió aplazar el veredicto hasta el próximo 25 de septiembre, por lo que Amina Lawal tendrá que esperar otro mes para conocer su suerte.
Amnistía Internacional ha realizado una campaña mundial para conseguir que el Gobierno de Nigeria derogue la pena de muerte e impida los castigos crueles, inhumanos y degradantes.
Hasta ahora, la organización humanitaria ha recogido cerca de nueve millones de firmas para salvar a Amina Lawal y poner fin a los castigos corporales y a la pena de muerte en Nigeria.
Amina se casó por vez primera con 14 años y, tras divorciarse a finales de 2000, inició una relación sentimental con un vecino de su aldea con él que, según ha confesado, “sólo mantuvo relaciones después de que éste prometiera desposarla”.
Ofendidos por su “pecado”, los aldeanos la detuvieron y la llevaron ante un tribunal para que cayera sobre ella el implacable peso de la ley islámica. A los ojos de la Sharia, poco importa que esta mujer de 31 años estuviera divorciada cuando dio a luz a su hija. Si hubiera sido soltera, el “delito” habría sido de fornicación, punible con cien latigazos. Pero era culpable y debía morir lapidada.
Por el contrario, el supuesto padre del bebé negó haber mantenido relaciones sexuales con ella y los cargos contra él fueron desestimados, “por falta de pruebas”.
Durante las dos vistas previas a la sentencia, Amina no tuvo representación legal, pero finalmente pudo recurrir el fallo, gracias a un abogado contratado por Baobab, una organización nigeriana que defiende los derechos de las mujeres.
El letrado logró que el 3 de junio de 2002 el Tribunal accediera a que Amina, retenida hasta entonces en un centro de mujeres, no tuviera que pernoctar en dicho centro, ni presentarse ante los jueces cada 15 días. A cambio, debía permanecer bajo la tutela de un hombre de su familia, que actuara en calidad de “garante”.
Pero dos meses después, el 19 de agosto de 2002, la condena a muerte fue ratificada y los miembros del Tribunal acordaron que la ejecución tendría lugar en 2004, cuando finalice el periodo de lactancia de Wasila.
El Tribunal de Katsina había suspendido en dos ocasiones la vista de la apelación de la sentencia por lapidación “por motivos técnicos”, que finalmente se celebró este 27 de agosto. “Amina está extremadamente inquieta. A veces no puede ni comer. Aguarda con ansiedad que termine este asunto para poder casarse y tener una vida normal”, ha declarado su tío Magaji Liman, un granjero de 50 años.
Fuente: Agencias.
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