PANORAMA/Economía
08.09.2003
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ARTÍCULO
Nicaragua: La mujer, piedra angular del desarrollo
María José Atiénzar
Integrantes del centro de mujeres Xochilt-Acalt (Foto: www.ci-romero.de)
 
En Nicaragua 2,3 millones de personas, casi la mitad de la población, son pobres. La deuda externa de este país era en el 2000 casi tres veces mayor que su Producto Interno Bruto (PIB). En las áreas rurales la pobreza afecta a más del 80 por ciento de las familias. Una pieza clave para conseguir el desarrollo de Nicaragua son sus mujeres.

Para mitigar esta situación, Intermón Oxfam (IO) realiza proyectos de desarrollo productivo, que aseguran la alimentación e ingresos adecuados por familia. Se trata, además, de colaborar con las organizaciones locales para que éstas reclamen políticas agrarias que favorezcan a los campesinos pobres o acciones encaminadas a aliviar la deuda externa y reducir la pobreza.

“Nuestras iniciativas mejoran la economía de las familias. Con ello, las personas recuperan la esperanza y vuelven a sentirse capaces de cambiar su futuro. Pues tan importante como no tener hambre es recuperar la autoestima y la dignidad”, afirma Ariane Arpa, directora de Cooperación Internacional de la citada organización.

Una pieza clave para conseguir el desarrollo de Nicaragua son sus mujeres. La pobreza les afecta más duramente, pues sus ingresos son un 37 por ciento inferior al de los hombres.

En el municipio de Larreynaga, se creó Xochilt-Acalt, un centro de mujeres que en sus comienzos realizaba programas de salud, educación y planificación familiar. Pronto se vio la necesidad de invertir en el desarrollo económico de las mujeres como clave para mejorar sus condiciones de vida.

“Las cabras fueron el instrumento para mejorar la situación de las mujeres de Larreynaga”, asegura Ariane Arpa. En 1996, 60 mujeres recibieron una pareja de cabras y cuando tuvieron las dos primeras crías las donaron a la organización que las repartió nuevamente a otras mujeres para potenciar su cría.

Al introducir la leche en su dieta mejoró la alimentación de las familias y las mujeres vieron la posibilidad de comerciar con las nuevas crías de cabra o con la venta de leche. Más tarde la iniciativa se fue ampliando con la introducción de la cría de gallinas. “El proceso productivo ha sido acompañado de la formación de las mujeres en temas sanitarios, para garantizar la salud del ganado, y de la concesión de pequeños créditos para confeccionar los establos”.

Otro éxito del proyecto, según las mismas beneficiarias comentan, es que sus mujeres comienzan a ser madres con 18 y 19 años, cuando lo habitual era empezar a tener hijos a los 13 ó 14 años.

En 1998, el Mitch truncó todas las expectativas de las mujeres de Xochilt-Acalt. El huracán provocó la destrucción de infraestructuras, la erosión de las parcelas y la desaparición del trabajo de mejora de la fertilidad de los suelos realizado en varios años. Sin contar la pérdida de la mayor parte de gallinas, cabras y cerdos. Intermón colaboró en la recuperación, ofreciendo a las mujeres tierras para reanudar las actividades agropecuarias y reponiendo las cabras y las gallinas.

Por otro lado, la Fundación Mujer y Desarrollo Económico Comunitario (Fumdec) distribuyó ayuda alimentaria de emergencia en el departamento de Matagalpa. Un trabajo que se complementó con la distribución de semillas para iniciar el ciclo de cosechas y la formación para la autoconstrucción de viviendas.

En sus huertos, las mujeres de Fumdec cultivan maíz, café, frijoles, bananas, yuca, fruta u hortalizas. La diversificación de la producción contribuye a mejorar la alimentación y los excedentes se comercializan para aumentar los ingresos familiares. En los primeros tres años se han establecido 700 nuevos huertos.

La formación que se ha ofrecido a las mujeres ha incluido la producción de lombrices, para oxigenar los suelos y de abono orgánico; la construcción de barreras para conservar los campos; la lucha contra las plagas y la reforestación con árboles frutales. También han aprendido a hacer semilleros y a almacenar sus cosechas para asegurar su correcta conservación. Las mejoras que se han introducido en las casas están relacionadas con la potabilidad del agua.

El 78 por ciento de las familias con las que trabaja Intermón Oxfam, ha mejorado su alimentación a través de la diversificación de los cultivos. Las mujeres han contribuido a aumentar los ingresos de las familias en el 31 por ciento con el cultivo de los patios (pequeños huertos). Ante la falta de tecnología se usaron técnicas alternativas reduciendo costos y se aplicaron formas de conservación de los suelos para evitar en el futuro los efectos de los torrentes de agua.

“Las iniciativas de apoyo a las mujeres les están asegurando hoy una mayor dignidad social y económica, pero también van a contribuir a cambiar el futuro de la región”, concluye Ariane Arpa.


Fuente: www.adital.org.br