| Bolivia en su hora trágica
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| Mujeres protestando (Foto: BBC). |
A un mes de iniciarse las protestas populares contra el gobierno de Sánchez de Lozada en Bolivia, el saldo de la violencia desatada ha dejado decenas de muertos y millonarias pérdidas económicas y materiales. La situación de caos y desgobierno que vive ese país preocupa al resto de países del continente.
(Mujereshoy) Las imágenes de cientos personas desfilando con banderas bolivianas con cintas negras por las diferentes calles y avenidas de la ciudad de La Paz y El Alto, pidiendo la renuncia del presidente Sánchez de Lozada, fueron mostradas al mundo a través de las cadenas de televisión.
El conflicto que estalló a comienzos de septiembre, hoy tiene características de una gran insurrección popular. El rechazo masivo al proyecto gubernamental de exportación de gas natural a Estados Unidos y México, deja hasta el momento un saldo de más 50 muertes y cientos de personas heridas, especialmente entre la población indígena.
Dirigentes de la oposición y líderes de las organizaciones sindicales, campesinas y movimientos sociales, consideran que este proyecto es “antipatriótico” por las condiciones planteadas por los consorcios privados.
En medio de una capital paralizada, la presencia de tanques, carros de asalto y tropas en las calles, dan la pauta de las intenciones gubernamentales de llegar “hasta las últimas consecuencias”.
“Nunca hubo tantos muertos en tan poco tiempo”, denunció la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia. En febrero, durante las protestas contra el llamado impuestazo, murieron 33 manifestantes que se oponían a la reducción salarial del 12.5 por ciento para frenar, a instancias del Fondo Monetario Internacional, el déficit fiscal. En esa ocasión el gobierno dio marcha atrás, suprimiendo esta medida.
El gas y algo más
Bolivia cuenta con la segunda reserva de hidrocarburos del continente, por detrás de Venezuela. El rechazo masivo al proyecto, tiene varias razones (ver vínculo interno: Bolivia y el gas natural: Lo que está en juego). Una es de índole nacionalista: la opinión pública no quiere que el gaseoducto pase por Chile, país con el que Bolivia se enfrentó en la Guerra del Pacífico de 1879, perdiendo su territorio costero
Otro argumento, tal vez de mayor peso, es que parte de la población indígena, que representa el 80 por ciento de los habitantes, aún cocina con leña o paga cifras astronómicas por un depósito de gas.
Sin embargo, el fondo de este conflicto tiene causas más profundas: la pobreza y la exclusión social que hasta hoy ningún gobierno ha podido resolver. Analistas internacionales señalan que existe un descrédito generalizado del sistema político boliviano, especialmente a partir del gobierno de Hugo Banzer, que dejó al país al borde la bancarrota.
La llegada por segunda vez a la presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada, un empresario adinerado que pasó una buena parte de su vida en Estados Unidos, alentó las privatizaciones de empresas estatales. Hoy su capacidad para manejar esta crisis está entredicho.
Desde políticos opositores hasta miembros de su gabinete, se han unido a las voces populares que exigen la renuncia del mandatario “por su incapacidad de resolver esta crisis”. Una crisis que tuvo su punto de partida a inicios del presente año con las protestas por el impuesto a los salarios.
Las espaldas de las mujeres
Como en esa ocasión, hoy las organizaciones sociales de mujeres han jugado un papel central, por ser las primeras en salir a la calle para alzar su voz. Su condición de triple explotación, como indígenas, trabajadoras y mujeres, las convierte en una fuerza imparable.
En febrero de este año, sectores de mujeres trabajadoras fueron quienes encabezaron las manifestaciones contra los nuevos impuestos decretados por el gobierno, por considerar que esta medida iba a recaer fundamentalmente sobre sus espaldas.
El empobrecimiento de la población, especialmente de los sectores indígenas y campesinos, afecta directamente a las mujeres. Desempleo, analfabetismo, hambre, carencia de los servicios de salud más elementales y de vivienda, son marcas que dejan huellas
Bolivia mantiene la tasa más alta de mortalidad materna en América Latina y el Caribe, después de Haití, de acuerdo a cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los programas de salud ejecutados por diferentes gobiernos para las mujeres embarazadas, no han logrado mejorar la atención en lo que se refiere a salud sexual y reproductiva y aún expone a las mujeres a graves riesgos por una atención médica insuficiente.
Diversas organizaciones sociales de mujeres y grupos feministas de Bolivia se han pronunciando sobre lo que consideran la peor crisis que vive Bolivia. “Nuestro compromiso es con la profundización de la democracia”, advierten sus voceras, aunándose a las voces de organizaciones de Derechos Humanos, Iglesia Católica y otras expresiones de la sociedad civil que demandan la instalación de una Asamblea Constituyente.
“Queremos trabajar por revertir la actual crisis del sistema político y generar espacios de deliberación y participación, a través de una Asamblea Constituyente, que haga posible un nuevo pacto social, fundado en el reconocimiento de la diversidad, pluralidad, equidad social, cultural y de género”.
Fuentes: Fuentes: Agencias, Mujeres Hoy.
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