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Paraguay se lleva mala nota: sólo 3 por ciento de diputadas en su Parlamento. |
Junto a México y Costa Rica, encabeza el listado de países latinoamericanos con mayor presencia de mujeres en política, con un tercio de ellas en sus parlamentos. No obstante, la participación femenina, especialmente en posiciones de gobierno, es aún muy lenta, según un informe de la Cepal con motivo de la última reunión de ministras de Estado sobre temas de la mujer.
(Mujereshoy) El promedio de mujeres políticas en la región latinoamericana es de 10 a 12 por ciento. En Argentina, en cambio, las mujeres representan el 31 por ciento de la Cámara de Diputados y el 33 por ciento de la Cámara Alta. En Costa Rica, en tanto, las diputadas son el 35 por ciento del total, y en México la cifra es similar.
En el otro extremo está Paraguay, donde hay un 3 por ciento de mujeres en la Cámara de Diputados, cifra que sube al 18 por ciento en el Senado, mientras que en Honduras las diputadas representan el 6 por ciento, y en Brasil el 9 por ciento.
Así concluye un estudio realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) con motivo de la reunión Gobernabilidad Democrática e igualdad de género en América Latina y el Caribe que reunió el pasado 27 y 28 de octubre en Santiago de Chile a una decena de ministras y directoras de oficinas encargadas de asuntos de la mujer.
En la reunión se analizó la relación de las mujeres con el poder y su incidencia en las políticas públicas y la gobernabilidad.
“Aunque en los últimos diez años en la mayoría de los países de la región ha habido un aumento de la presencia femenina en los parlamentos, estos procesos no se han consolidado. La participación es lenta y volátil”, dijo Sonia Montaño, jefa de la Unidad Mujer y Desarrollo de la Cepal y anfitriona del encuentro que se realizó a puertas cerradas.
Las participantes constataron que aunque hay avances en la participación de la mujer en política, éstos se han registrado sobre todo en la esfera legislativa, producto de leyes de cuotas electorales, mientras que en los poderes Ejecutivo y Judicial la situación evoluciona lentamente.
Pero también en el ámbito político la participación femenina no es tan obvia. Al respecto, Sonia Montaño expresó: “Aunque ha crecido, está muy vinculada al tipo de gobierno y a veces sucede que en una administración hay muchas ministras, pero eso no continúa. También se ha constatado, que en las crisis de gabinete lo primero que desaparece son las mujeres”.
“Por eso hablamos de volatilidad, ya que todavía se vive como excepción que las mujeres estén en el poder político”, subrayó, añadiendo que esta tendencia es “transversal” a los gobiernos de izquierda o de derecha.
Según la experta, la mayor participación femenina en las esferas de poder político ha venido de la mano de las normas de cuotas electorales, que obligan a los partidos a tener un determinado porcentaje de candidatos de sexo femenino. En Argentina es del 30 por ciento y en Costa Rica, 40 por ciento.
Advirtió, sin embargo, que la aplicación de esta norma muchas veces se dificulta por la complejidad de los sistemas electorales o porque los partidos colocan a las candidatas “como suplentes o en los últimos escaños”.
La presencia femenina, en todo caso, es considerablemente menor en el Ejecutivo, según el informe de la Cepal.
Los datos consignan que la participación es mayor en Ecuador y Aruba, donde el 29 por ciento de los ministerios es dirigido por mujeres, en contraste con El Salvador y Nicaragua, donde en 1999 no había ninguna ministra.
Pese a ello, las mujeres en este nuevo siglo aparecen con mayor voluntad de llegar al poder que sus antecesoras, según la experta.
“Lo que se escucha más ahora y se constata es que más bien las mujeres se están quejando de no tener espacios, y que incluso en los países en que hay cuotas, los partidos siguen siendo muy reticentes a incorporarlas”.
Para Montaño, el aporte de la mujer a la gobernabilidad tiene que ver con su atención a los temas sociales y cotidianos, que lideran ahora muchos programas de gobierno y, también, con sus demandas de transparencia en la gestión.
“Ellas han puesto el tema de la pobreza, de derechos humanos, de la salud y de la tercera edad en las agendas públicas, que antes estaban un poco devaluados y que hoy han adquirido importancia para la política”, declaró.
Fuente: Agencias.
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