|
(Mujereshoy/Cimac) Con engaños de ofertas de trabajo, vendidos a cambio de unas cuantas monedas, sometidos a toda clase de abusos por encontrarse en situación de calle o robados, las y los niños caen en las redes de prostitución en los tres países que integran el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN).
Están en las calles, en bares, en los destinos turísticos, en los prostíbulos, ahí viven bajo el yugo de los proxenetas, quienes los obligan a cumplir las fantasías sexuales más aberrantes para “complacer” a los clientes.
Así lo dieron a conocer la investigadora y antropóloga social del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Elena Azaola y el maestro en Trabajo Social por la Universidad de Pennsylvania, Richard Estes, coautores del libro La infancia como mercancía sexual.
Presentado la semana pasada en México, los autores del libro narran cómo la desintegración familiar, la pobreza extrema, la violencia familiar y el abandono los obligan a salir de sus casas ya sea para ayudar con unas monedas a la economía familiar o para no regresar jamás a ellas.
De acuerdo a las comentaristas y presentadoras, la defensora de los derechos humanos Mariclaire Acosta y la periodista Carmen Aristegui, el libro es una investigación sobre el comercio sexual infantil en tres países: México, Estados Unidos y Canadá.
El drama en 500 páginas
Entrevistas y testimonios de algunos de niños que han sido víctimas de la explotación sexual en México, datos duros sobre el problema en los tres países y la ineficiencia de algunas instancias son narrados por los autores en 500 páginas.
Al final se plantean varias propuestas entre las que resalta la del maestro en Trabajo Social por la Universidad de Pennsylvania, Richard J. Estes, y que no requiere de mayor inversión: la creación de un registro nacional de niños perdidos en México ya que es inverosímil que se pierdan tantos niños y no se sepa en dónde están.
Según Richard J. Estes, este mecanismo ha dado muy buenos resultados en su país. También recomendó la coordinación de policías regionales para sancionar a los turistas que cometan este tipo de acto, ilícito en México.
Yoriko Yasukawua, representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) e invitada especial, indicó que es necesario establecer metas específicas para erradicar este comercio. Entre ellas, destacó garantizar el acceso de las y los niños a la educación, los servicios de salud y los servicios básicos que mejoren su calidad de vida.
|