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El incienso puede comprarse en varillas, granulado, en polvo, o resina. |
Parte del paisaje cotidiano en casas y oficinas, utilizados para aromatizar y crear “buenas vibras”, estas delicadas varitas han sido elementos protagonistas de diversas religiones y culturas desde la Edad Antigua, y pueden ser de gran ayuda en la meditación y el contacto con lo mágico. Conozca sus tipos y propiedades.
(Mujereshoy) Reconocidos como una poderosa alianza para conseguir estados elevados de conciencia y meditación, los milenarios inciensos cumplen una función terapéutica en nuestros sentidos. A través del olfato, la inhalación de un incienso puede efectivamente ayudar en la relajación del cuerpo y la calma de la mente.
La mayoría de las civilizaciones y culturas los han utilizado a lo largo de los siglos para sus ritos y celebraciones religiosas y mágicas.
En la mítica esfinge en Gizeh, en Egipto, los inciensos son citados en una tableta grabada y según historiadores/as, fue la civilización egipcia la primera en utilizarlos, auténticos maestros y maestras en su preparación, y, posteriormente, comercializarlos con sus vecinos del mar Mediterráneo. Famoso era un incienso llamado \\"Kifi\\", cuya fórmula era secreta y sólo conocida por unos cuantos privilegiados y, quién sabe, privilegiadas.
Durante la epidemia de peste que devastó Europa a mediados del siglo XIV, se utilizó mucho la quema de incienso en el interior de las casas para purificar el aire que consideraban infecto y nocivo.
Para los y las budistas, el incienso tiene una fascinación especial y ocupa un lugar muy destacado en sus vidas. Los y las tibetanos extienden su uso a los actos sociales y sus inciensos son unos de los mejores que se pueden adquirir en la actualidad, por su excelente calidad y pureza.
Pero también fue de uso común en los ritos de las y los primitivos judíos y entre la población romana. Las personas cristianas lo adoptaron para su culto aunque al principio mostraron una fuerte reticencia hacia él, dado que se utilizaba en ritos paganos. Sin embargo, hay que recordar que fue uno de los presentes que los tres Reyes Magos de Oriente llevaron a Jesús, según se cita en el Nuevo Testamento.
Actualmente, Japón es un gran productor de excelentes inciensos, así como la India, China, Cuba, México o Tailandia.
Los inciensos pueden estar hechos de cortezas de árbol, resinas, hojas, raíces y flores. Y muchas de estas sustancias son difíciles de obtener de forma natural.
Posiblemente es el incienso la resina aromática más popular y la más solicitada. Originariamente, es una goma resinosa que se obtenía de un árbol de Etiopía llamado Olíbano. Sin embargo, lo que hoy se encuentra en el comercio y a lo que se denomina comúnmente como “incienso\" es realmente una mezcla de Olíbano y otras resinas, esencias y aceites.
Generalmente, se le encuentra en combinación con resinas como la mirra, la canela, el sándalo, el almizcle, el ámbar; con esencias de benjuí, de cedro, de avellana y de romero, o aceites de rosa, de anís o de tomillo, por nombras algunos.
Es recomendable tener cierta precaución a la hora de comprarlos, pues entre tanta oferta, existen muchos de muy mala calidad, que pueden resultar tóxicos al haberles añadido otras sustancias que permiten una fácil combustión.
Entre sus diversos formatos de presentación está el incienso suelto: ya sea polvo, resina o granulado. La resina es una sustancia orgánica, líquida y pegajosa de color amarillo que es segregada por muchas plantas. Suelen quemarse en recipientes especiales, como pebeteros o incensarios en el caso de los inciensos en grano.
En el caso del incienso en grano, éste se debe quemar sobre carbón vegetal, previamente incendiado en el pebetero o incensario.
Las varillas, su formato más popular, no reviste de mayor dificultad: sólo se debe sujetar en una tablita especial. En cualquiera de los casos, el incienso, al arder, produce un humo aromático de interesantes usos y propiedades.
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