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VIDA COTIDIANA/Salud
21.11.2003
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ARTÍCULO
“Ya estamos de igual a igual”
Soledad Ortega N, Mujeres Hoy
Mercedes Ruiz, presidenta de la Sociedad Chilena de Ginecología y Obstetricia (Foto: Soledad Ortega N, Mujeres Hoy).
 
Mercedes Ruiz, presidenta de la Sociedad Chilena de Ginecología y Obstetricia, realiza un balance de los avances y conclusiones del XVII Congreso Mundial del sector, realizado en Chile: por primera vez más de 8 mil especialistas abordaron la salud de las mujeres desde una perspectiva integral. Donde, además, las profesionales estuvieron a la par en participación con sus colegas masculinos.

(Mujereshoy) No ha sido fácil para la doctora Mercedes Ruiz ingresar y validarse en un campo aún tan masculino como es la medicina. Ingresó a la carrera en el decenio de 1960, cuando todavía existían cupos “especiales” para las mujeres, “éramos 20 por año y si una mujer tenía mejor puntaje que un hombre, pero quedaba 22 en la lista femenina... no entraba a la universidad”, cuenta en entrevista con Mujeres Hoy.

Finalizando sus estudios, se convirtió en la primera médica residente en el hospital clínico de la Universidad de Chile. Luego fue la primera mujer directora del Departamento Gíneco-Obstetricia de dicha casa de estudios y hoy, es la segunda mujer en ocupar la presidencia de la Sociedad Chilena de Ginecología y Obstetricia. Desde ese puesto se transformó, además, en la primera mujer organizadora del Congreso Mundial de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), realizado en Santiago de Chile durante la primera quincena de noviembre.

“Actualmente las cosas están distintas, pero fue bastante complicado durante un buen tiempo. Siento que para validarse como mujer profesional, a una se le exige ser muy buena en lo que hace, ni siquiera buena “como los hombres”, sino que mucho mejor”, dice.

Esta es la segunda vez que un país latinoamericano es sede de este encuentro internacional. El primero fue Brasil en 1986, “y la opinión general de la Federación es que este XVII congreso ha sido el mejor, desde el punto de vista científico, sociocultural y por el número de participantes”.

Fueron más de 8 mil 500 participantes provenientes de los cinco continentes que debatieron sobre los avances médicos y farmacéuticos, y la situación de la salud reproductiva de las mujeres, englobando por primera vez los otros planos físicos y psicológicos que conlleva.

- Esta es la primera vez que en este congreso mundial se abordan los temas médicos desde una perspectiva integral a la mujer, ¿cómo se llegó a esta postura?
- Después de una larga caminata y periodos de reflexión. FIGO había definido hace bastante tiempo que el ginecólogo tiene con la mujer una relación especial, no es como el dermatólogo, por ejemplo. Es quien les asiste en los partos, algo clave en la vida de toda mujer. La mujer se expone a una situación íntima.

Ya existían muchas razones para cambiar el rol de ginecólogo hacia la mujer, pero a eso se suma el hecho de que en los países más pobres –en las mujeres más desprotegidas y sin acceso a la salud-, si alguna vez en su vida tendrían opción de ver a un médico, sería un ginecólogo. Por lo tanto, para el ginecólogo existe una responsabilidad ética, moral y profesional de ser capaz de abarcar otros temas que los médicamente involucrados por su especialidad. Entonces, se definió un nuevo rol del ginecólogo con una mirada integral a la mujer.

-¿Y esta es una postura aceptada por todos los/as miembros/as?
-Bueno, esto no significa que vayamos a ser plenipotenciarios o lo sepamos todo, pero sí buscaremos un enfoque completo de lo que sucede con las mujeres. Y esto es compartido por la gran mayoría. Por ejemplo, si la mujer en la menopausia tiene problemas de aumento de peso va al ginecólogo, quien debe preguntarse si la mujer estará iniciando una diabetes, si estará con aumento del colesterol, si hay que revisar la presión arterial. Y analizado estos factores, derivar cuando sea necesario a quien sea necesario.

Pero como nosotros tendemos la primera opción de llegar a la mujer, tenemos que dar un buen enfoque. Eso es vital. Esta nueva orientación del médico ginecólogo como médico integral de la mujer es muy importante. Esta decisión fue gradual, pero ahora validada.

También hemos incluido en esta mirada todos esos aspectos que no siendo físicos dicen relación con la salud de la mujer, como por ejemplo, la discriminación de género, el maltrato familiar, la tragedia de la mutilación genital. Es necesario incluir estos puntos como una bandera de lucha.

-¿Por qué cree se ha producido este fenómeno de considerar la salud de la mujer de una forma integral?
- Porque las mujeres están entrando en el mundo, también en el de la ciencia y la medicina. Ahora que no existen tantas barreras como antaño, pero quedan otras, y las mujeres han aumentado sus porcentajes de presencia en la medicina. Está profesión requiere un espíritu de sacrificio, una conformidad sobre ciertas cosas, no es una carrera para hacerse rico, esta es una carrera de espíritu social que creo es cercana a los ideales de muchas mujeres.

Además se ha tomado conciencia que en su gran mayoría estos cuadros que las mujeres presentan son derivados de estos otros factores, como la violencia de género.

-En este congreso, ¿cómo fue la participación femenina?
-Fue de igual a igual, en porcentaje diría que casi el cincuenta por ciento eran mujeres. Y muy validadas en sus presentaciones y participaciones. Bueno, todavía hay algunos que hablan de las “señoras acompañantes de...”, pero eso ya cada vez es menor.

Por ejemplo, la misma Sociedad Chilena de Ginecología tiene a 25 mujeres, dentro de un universo de 400 socios.

Un fondo para capacitar
Desde las conclusiones de este simposio mundial surgió la idea de crear un Fondo Global Para la Salud de la Mujer, que a partir de 2004 recaudará dos millones de dólares por año para ayudar a las mujeres y recién nacidos y nacidas de los países subdesarrollados. A través de la capacitación a las personas que atienden partos en lugares alejados de centros médicos y de programas para evitar la discriminación hacia las mujeres, se busca reducir las altas tasas de mortalidad materna y neonatal.

-¿Cómo surge la idea del Fondo Global para la Salud de la Mujer y cómo se financiará?
-Pretendemos mejorar la llamada maternidad segura, un problema que persiste en muchos países. Capacitaremos a todos aquellos profesionales del parto, que en las localidades alejadas son mayoritariamente matronas, para que aprendan a disminuir los factores de riesgo de mortandad en condiciones precarias y a mejorar la infraestructura de atención.

Hay varias formas de financiamiento para este fondo: uno de ellos es que cada integrante de la FIGO, alrededor de 300 mil en el mundo, pagará un pequeño porcentaje anual, unos dos dólares al año. Eso ya es poco más de medio millón de dólares. Lo otro es establecer convenios con empresas farmacéuticas dedicadas a la salud de la mujer, que harán donaciones.

También se harán alianzas con algunas empresas y así como uno deja su vuelto en los supermercados y farmacias, buscamos hacer lo mismo en cadenas hoteleras o similares. Porque es inaceptable que siga muriéndose cada dos segundos una mujer en el mundo por problemas en el parto.

-¿Por dónde cree que pasan estos problemas, estamos hablando sólo de falta de recursos?
-Son varios factores, se conjugan atrasos culturales con la falta de recursos. En muchas partes aún existe la creencia de que las mujeres no pueden ser atendidas por hombres en su parto, producto de una anacrónico discurso moral. No es solamente la pobreza, que es lo básico, también hablamos de un atraso cultural, que quizás es más difícil de cambiar.

-¿En qué lugares del planeta están las falencias más fuertes?
-En África, porque además de todas las muertes de mujeres por parto, esta la tragedia de las mujeres con fístulas, estas chicas que tienen sus partos en sectores abandonados, se infectan y sólo quedan con un boquete en el sector de sus genitales y sistema urinario. Donde junto al problema físico y sanitario, son expulsadas de sus tribus porque quedan como lacras sociales. Entonces, se tienen que ir a vivir a cuevas solas, como antes sucedía con los leprosos. Estamos hablando de niñas de 13 y 14 años que viven esto en pleno siglo XXI.

Luego vendría Asia Oriental y algunos países de Latinoamérica como sectores de alto riesgo.

-Dentro de las otras reflexiones que surgieron en el Congreso estuvo el cuestionamiento a la terapia hormonal en la menopausia, donde hubo voces divergentes en el tema.
-Las terapias de apoyo naturales no están cuestionadas porque mayores efectos negativos nunca tendrán. Lo que sí está claro es que desde hace unos años ha cambiado la mirada hacia la terapia hormonal, en el sentido que desde hace unos años se tomaba de por vida.

Ahora se sabe que durante los primeros cuatro, cinco años de la menopausia es útil, pero entre los cinco y diez años siguientes hay que tomar precauciones y dárselas sólo a quien necesita, y a partir de los diez años ojalá que ninguna mujer la tomara.

-De todas formas, en los últimos años ha surgido una suerte de satanización a la terapia hormonal en algunos sectores de la medicina y de grupos de mujeres.
-Hoy las mujeres tienen mayor acceso a la información y es positivo que se preocupen de su salud, sin aceptar de buenas a primeras todo lo que les dan. Se ha demostrado que existe un riesgo por tomar terapia hormonal y las mujeres deben saberlo, que a partir de los cinco años de tomar hormonas aumenta la posibilidad de tener cáncer de mama.

Pero las mujeres no quedan completamente desprotegidas al dejar las hormonas, existen otros sustituidores de estrógenos que son más inocuos. Existen medicamentos que los sustituyen sin tener mayor contraindicación, junto a otros para bajar el colesterol y equilibrar la presión.

Lo importante es que las mujeres no están desposeídas ante los efectos de la menopausia y que no es necesario tomar estrógenos. Menos de por vida. Que una mujer siga tomando hormonas, por ejemplo, a los 65 años, es un sin sentido que pasa por aceptar los cambios de la edad y no por consumir o no hormonas.


Fuente: Mujeres Hoy.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003