• PANORAMA
• VIDA COTIDIANA
• ESPACIOS
• MOVIMIENTOS
• NO + VIOLENCIA
• MEMORIA
• PUNTO M
• CIBERTALLER
• Agenda
• Galería de   Maitena
• Resultado   Encuestas
PANORAMA/Economía
22.03.2004
Google
www mujereshoy
OIT: mujeres ganan menos y sufren más desempleo
Moda que aprieta
La vida en la maquila
OIT: globalización desvaloriza valor del trabajo
Campaña Comercio con Justicia/Informe Más por menos
Oxfam International
Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres
Oceana América del Sur
IV Cumbre de las Américas: La agenda de las mujeres
Microcréditos para mujeres
Reunión en Chile para promover la banca de los pobres
TLCAN Plus no se ha consultado con la ciudadanía
Salvadoreñas solidarizan con pueblo de Guatemala
Ecuador: Mujeres gestan su propio desarrollo
Noventa millones de mujeres viven fuera de sus países de origen
“Un puente entre Davos y Porto Alegre”
ARTÍCULO
Un trabajo indecente
Carmen Torres, Mujereshoy
Millones de mujeres trabajan durante largas jornadas y ganan un sueldo miserable (Foto: Evelyn Ruman).
 
“El trabajo indecente es la característica de la globalización”, afirmó el economista Marcel Claude en el lanzamiento en Chile del informe de Oxfam Más por menos, estudio sobre el comercio exportador y la precaria situación que viven las trabajadoras y los trabajadores de ese sector en diversos países del mundo.

(Santiago de Chile, Mujereshoy) En los últimos 20 años, la liberalización del comercio ha creado empleos para millones de mujeres, que hoy representan entre el 60 por ciento y el 90 por ciento de la mano de obra, pero el problema es que estos empleos están lejos de ser decentes y de calidad.

Por ejemplo, la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOLS) ha denunciado que en 32 países los gobiernos no protegen adecuadamente los derechos de los trabajadores de las Zonas Francas de Exportación (EPZ, por sus siglas en inglés y más conocidas como maquilas en América Central). En 1975 había cerca de 80 EPZ en 25 países. En 2002, el total rebasaba las 3.000 en 116 países.

De manera que Marcel Claude, economista y presidente de Oceana Oficina para América Latina y la Antártica, tenía fundados argumentos para afirmar que “la globalización ha incrementado los derechos de las transnacionales y ha disminuido los de los trabajadores”.

Claude hizo esta aseveración al comentar el informe de la confederación de organizaciones Oxfam Más por menos. El trabajo precario de las mujeres en las cadenas de producción globalizadas.

El documento, presentado en Chile y en otros países, resume la investigación realizada por Oxfam en 12 países, incluyendo a Chile, Colombia y Honduras, sobre el trabajo precario de las mujeres en las cadenas de producción globalizadas de la agroexportación –recolectoras y empacadoras de frutas, así como las trabajadoras de la industria floricultora– y del vestuario.

Claude se mostró enfático al criticar los efectos de la mundialización de la economía en las trabajadoras, sobre todo aquellas que se desempeñan en las cadenas de producción mencionadas, a las que calificó de “cadenas malditas”. De acuerdo a Marcel Claude, el informe de Oxfam entrega una visión contundente de la realidad que viven las trabajadoras en esas cadenas productivas.

Cecilia Millán, representante de Oxfam en Chile, explicó que el informe forma parte de la campaña mundial de “Comercio con Justicia”, la que tiene por objeto cambiar las normas del comercio internacional para lograr un estándar de desarrollo con mayor equidad que permita disminuir los niveles de pobreza en todo el mundo.

Por su parte, María Elena Valenzuela, también economista y experta de género de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para América Latina, calificó el documento de Oxfam como un valioso instrumento político que, al mismo tiempo, muestra la cara humana del empleo precario de las trabajadoras.

Valenzuela recordó que el ingreso de las mujeres al mercado laboral no ha significado una modificación de las relaciones entre hombres y mujeres, puesto que la dominación y la subordinación se presenta todavía en el ámbito laboral.

El contundente informe
La investigación, que dio como resultado el informe Más por Menos, se basó en las entrevistas efectuadas a más de mil trabajadoras, propietarios de fábricas y explotaciones agrarias, representantes de grandes marcas, importadores, exportadores, sindicatos y funcionarios gubernamentales.

El informe establece que las mujeres forman parte de los últimos eslabones de las cadenas de producción y que, en estas labores, las mujeres potencian en gran medida el mercado exportador de sus países, sin recibir los ingresos, las prestaciones en salud y seguridad social que les permitiría a ellas y sus familias salir de la pobreza.

También señala que mientras los derechos de las trasnacionales se amplían y fortalecen a través de la Organización Mundial de Comercio (OMC), los derechos de los trabajadores, especialmente los de las mujeres, son cada vez más precarios. De allí el título del informe: Más por menos que, en otras palabras, significa más trabajo por menos ingresos.

Las trabajadoras se llevan la peor parte, expresa Oxfam, ya que sus vivencias laborales destruyen el mito de que sus ingresos sean ingresos extras. Muchas mujeres deben sacar adelante a sus familias en condiciones que distan mucho de ser dignas. Esto arruina su salud, destroza familias y comunidades, y compromete el futuro de las generaciones venideras.

Tras analizar los lucrativos negocios de las empresas de la alimentación y la confección, el estudio revela que muchas de ellas subcontratan su producción y utilizan su posición dominante en el mercado para reducir los costos y los riesgos en sus cadenas de suministro. Los responsables de compras de dichas compañías tienen el poder de forzar a sus proveedores a realizar las entregas de manera rápida (estrategia Just in time) y a precios cada vez más bajos.

El estudio concluye que los minoristas –supermercados y grandes almacenes– e importantes marcas de ropa utilizan su poder en las cadenas de producción para trasladar sistemáticamente los costos y riesgos a los productores, quienes desplazan esos costos a las mujeres trabajadoras.

Oxfam reclama a las grandes compañías que se comprometan con el respeto a los derechos laborales, a los productores y proveedores que garanticen un trabajo digno. A los gobiernos les pide que acojan las recomendaciones de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995) y que promuevan el cumplimiento de las normas laborales internacionales y el fomento de un empleo que reduzca la pobreza y permita la igualdad de género y el desarrollo sostenible.

Hechos y cifras del informe
En muchos países, las personas trabajadoras temporales tienen menos derechos legales (indemnización por despido, horas extras pagadas o permiso por maternidad). He aquí algunos hechos y cifras:

En Colombia, la reforma laboral ha ampliado la jornada y ha eliminado el pago de horas extras por trabajar en domingo o durante las vacaciones. En ese país, más del 80 por ciento de las mujeres que trabajan reciben menos de dos salarios mínimos legales. Además, las trabajadoras de la industria floricultora ganan generalmente el salario mínimo, lo que cubre apenas el 45 por ciento de sus necesidades básicas.

En Chile, el 75 por ciento de las trabajadoras del sector agrícola son temporeras. Durante la cosecha, recogen fruta por más de 60 horas a la semana. Una de cada tres mujeres gana un salario inferior al mínimo.

En Centroamérica, la industria de la confección de ropa emplea a más de 330 mil personas, de las cuales alrededor de un 70 por ciento son mujeres, cuyo salario base es el mínimo oficial, el cual no cubre las necesidades de una canasta básica.

En Honduras, las trabajadoras del sector textil ganan cerca del salario mínimo. Sin embargo, y según cálculos del mismo gobierno de ese país, el salario mínimo cubre sólo el 33 por ciento de las necesidades básicas.

Oxfam indica que esta situación no es sólo indefendible, sino también insostenible, ya que amplias zonas del mundo en desarrollo se están convirtiendo en enclaves de desesperación y creciente marginación.

Por ello, el organismo internacional señala que es necesario mejorar las condiciones laborales de los trabajadores al final de las cadenas productivas: en Honduras, Sri Lanka o Bangladesh, para asegurar la indemnización por despido; en Kenia, para garantizar el derecho de sindicarse y a la baja maternal en las Zonas Francas de Exportación; en Sudáfrica, Estados Unidos y Reino Unido, por unos salarios más justos; en Colombia, para acabar con los horarios cada vez más largos; y en Centroamérica, para poner fin a la contratación temporal sin derecho a seguridad social.

También destaca la necesidad de que los gobiernos garanticen a trabajadoras y trabajadores el derecho a la afiliación sindical y a la negociación colectiva, y que deben mejorar su legislación laboral, especialmente en aquellos aspectos que protegen a los trabajadores con familiares a su cargo.

Finalmente, la confederación de 12 organizaciones pide a los consumidores y a las consumidoras que apoyen aquellas marcas que se preocupan tanto por la calidad de los empleos que ofrecen como por las prendas y productos que venden.


Fuente: Oxfam, Mujereshoy.

El portal de las mujeres latinoamericanas
Quiénes somos | Sobre este portal | Contacto
Todos los derechos reservados © Isis Internacional 2003

Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003