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Françoise Giroud polémica
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Françoise Giroud, en 1997 |
La escritora y periodista francesa de renombre internacional Françoise Giroud falleció a los 86 años, en el Hospital Americano de París, a consecuencias de una lesión en la cabeza. Giroud será recordada como la cofundadora y editora del semanario L´Express, con Jean-Jacques Servan-Schreiber, y celebrada autora de numerosos libros: Les hommes et les femmes, 1993; Jenny Marx o la mujer del diablo, 1992, sobre la vida privada de los Marx. Ambos libros produjeron gran polémica.
(Mhoy) Françoise Giroud nació en Francia en 1916, de raíces familiares turcas, y abandonó la escuela a los 15 años. Durante la década del 30 frecuentó los círculos artísticos y literarios de París y su primer trabajo fue como guionista de cine. Conoció a Renoir trabajando para él como apuntadora en la película La gran ilusión (1937). Durante la segunda guerra mundial sufrió prisión. En 1945 fue editora de la revista Elle con Helene Gordon-Lazareff hasta 1952. Entre 1970 y 1974, directora y presidenta de L´Express-Union. En 1974 encabezó la primera Secretaría de Estado de los Asuntos de la Mujer durante el gobierno de Valery Giscard d’Estaing y en 1976 recibió el nombramiento de Secretaria de Cultura. En política, Giroud fue vicepresidenta del Partido Radical entre 1975 y 1976, y al año siguiente al no ser reelecta, regresó al periodismo, donde siempre será recordada por sus agudas crónicas en Le Nouvel Observateur. En 1984 recibió el Premio Médicis y poco después publicó Lecciones particulares, un libro autobiográfico donde cuenta que todo se lo enseñaron: a tener coraje, honor y sentido del trabajo.
Uno de los libros más polémicos de Françoise Giroud es Jenny Marx o a la mujer del diablo, un retrato de la vida privada de Carlos y Jenny Marx, y principalmente, según la autora, un homenaje a “la gran mujer” que estuvo detrás del pensador alemán. En una entrevista a propósito de la salida del libro, Giroud dijo que el título respondía al hecho de que “Marx es el diablo”. Respuesta que impresionó al periodista. “¿No le parece algo fuerte?”, a lo que la escritora le respondió “¿Usted cree?”.
Una serie de crudas revelaciones pueden leerse en este libro, como que Carlos Marx tuvo un hijo con la criada y se lo endosó a su amigo Engels. Lenche Demuth, la criada, nunca dijo nada a nadie, “era un personaje maravilloso”, advirtió Giroud, aclarando que Marx no fue un mujeriego. “No se le puede acusar de eso al pobre; ya tenemos mucho que reprocharle. Me da la impresión de que la aventura con la criada fue un accidente. No tuvo con ella una relación permanente”. Otra revelación igualmente escabrosa es que una de las hijas de Marx, Eleanor se suicidó ya adulta, cuando se enteró de que su padre había tenido un hijo y no lo reconoció. En el libro, la autora narra que la vida de Eleanor fue difícil. Su padre la quería tanto que no la dejó irse con el hombre que ella amaba. Luego tuvo amantes que la maltrataron y, al final, se enteró de que ese niño, Frederick Demuth, que ella creía que era hijo de Engels, era en verdad hijo de su padre. La destrucción de la imagen paterna terminó por desmoronarla.
El retrato de Jenny, en cambio, es muy favorable en este libro. Según Giroud, Jenny era una mujer de la aristocracia prusiana. Nacida en Trevis, como Marx, su padre era el barón Von Westphalen, quien tenía ideas muy avanzadas, un saint-simoniano pleno y que educó a su hija con esas ideas. Jenny era amiga de la infancia de Marx, algo mayor que él. Fue una mujer muy culta y comprometida políticamente y se adherió plenamente a las ideas de Marx. “Cuando ella murió, Engels dijo que Marx también había muerto. Fue una verdadera historia de amor”.
También en Jenny Marx o la mujer del diablo, Françoise Giroud expresa críticamente sus puntos de vista sobre el marxismo y su mentor. Por ejemplo, hace una diferencia entre la obra de Marx y su materialización. Para Giroud, Marx “dijo cosas incontestables. Del naufragio del marxismo, yo salvaría el método de análisis. Lo mantendría intacto. Marx escribió también una historia de la economía que sigue siendo imprescindible”. Hasta su muerte, esta mujer de ideas firmes y polémicas, se definió ante todo como periodista, confesando que nunca pudo evitar que todo lo humano y lo divino le interesara. Amiga de André Gide, Malraux, Camus, Pierre Mendes-France, Jean Servan-Shreiber y Françoise Mitterrand, quedará en la memoria de la gente como la “gran dama” del periodismo galo.
Fuente: © Mujereshoy.com
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