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VIDA COTIDIANA/Familia
13.04.2004
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www mujereshoy
El parto medicalizado
Amupakin: la salud en buenas manos
Centro Latinoamericano de Perinatología y Desarrollo Humano (CLAP)
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ARTÍCULO
Parir no es sinónimo de sufrir
Diana Cariboni, IPS
En la región se efectúan más de 850.000 cesáreas por año, práctica innecesaria en muchos casos (Foto: Centro Mayeutica.com.ar)
 
La práctica hospitalaria en América Latina conserva rituales sin asidero científico, que se mantienen como pequeñas torturas obligadas a las mujeres parturientas: el uso rutinario de la episiotomía -esa incisión para agrandar el orificio vaginal-, el rasurado o la prohibición de tener un/a acompañante durante el parto.

(Mujereshoy) La famosa incisión en el perineo para agrandar el orificio vaginal y facilitar el parto y el alumbramiento, conocida como "episiotomía", es uno de los procedimientos quirúrgicos más comunes del mundo, que se continúa aplicando con regularidad en los hospitales de América Latina. La lógica detrás de esa operación es que, al agrandarse el orificio vaginal, se evitan los desgarros de tejidos musculares.

Sin embargo, no hay pruebas concluyentes de su efectividad, advierte el Centro Latinoamericano de Perinatología y Desarrollo Humano (CLAP) de la Organización Panamericana de la Salud.

En cambio, está claro que provoca dolor y molestias a las mujeres justamente cuando más cómodas deben sentirse para amamantar y cuidar del recién nacido, dice el CLAP, organización que tiene en sus misiones revisar las prácticas médicas en los campos de la obstetricia y la neonatología.

A pesar de su dudosa eficacia, en algunos países de América Latina la episiotomía se aplica a más de 80 por ciento de las madres en su primer parto. Pero los expertos del CLAP sostienen que no debería utilizarse en más de 30 por ciento.

"Tuve una experiencia especialmente nefasta. La anestesia de la episiotomía no surtió efecto y tuve que padecer toda la sutura en frío", relató a IPS la uruguaya Susana, de 34 años.

"Por un mes quedé muy dolorida, no podía sentarme. Tenía que atender a mi bebé y a mi otro hijo, y ocuparme de algunas tareas domésticas. La cicatrización no fue buena y mi ginecólogo me dijo que antes de los 40 (años) debo someterme a una pequeña intervención para corregirla, o aumentaría el riesgo de prolapso", agregó.

"Me hicieron la episiotomía, pero el bebé era tan grande (cuatro kilos) que me desgarró, y mi doctora tuvo que coser el corte más el desgarro", dijo otra madre, Alicia, de 36 años.

Los médicos del CLAP recomiendan abandonar la episiotomía y otros rituales molestos (como el rasurado del perineo y el enema), presuntamente destinados a mejorar la higiene del parto.

"Países como Estados Unidos y (otros) de Europa han abolido el enema y el rasurado. La episiotomía, que se aplicaba en todas las primerizas, ha ido disminuyendo como resultado del conocimiento de estas investigaciones, llegando a que sólo se aplique en 15 a 20 por ciento de las primerizas", dijo el director del CLAP, el argentino José Belizán.

Es parto, no enfermedad

Estas prácticas se enmarcan en la llamada "medicalización" del embarazo y el parto, etapas naturales en la vida de la mayoría de las mujeres.

Por lo común, cuando una mujer encinta acude a una institución médica para controlar su embarazo, se convierte en "paciente" y es tratada como si fuera portadora de una enfermedad.

"En la medida en que lo corporal adquiere importancia en los Estados de alta organización social, todos los ámbitos de la vida irán siendo sometidos al dictamen médico, empezando por el nacimiento (y el parto)", señala Alfons Labish, uno de los autores del libro La medicalización de la sociedad (Editorial Nordam - Comunidad, Montevideo, 1993).

Según la partera uruguaya Gilda Vera, de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del Parto y Nacimiento (Relacahupan), estos problemas se deben tanto a la excesiva medicalización como a la falta de actualización científica del personal de salud.

Una de las consecuencias de este fenómeno es la creciente popularidad de la cesárea, vista a menudo como un "parto más seguro".

Epidemia de cesáreas
En la región se efectúan más de 850.000 cesáreas innecesarias por año, práctica que eleva la mortalidad materna entre dos y seis veces respecto del parto vaginal, señala un estudio de los ginecólogos Belizán, Fernando Althabe y Sophie Alexander, y del pediatra y epidemiólogo Fernando Barros.

En 12 de los 19 países latinoamericanos estudiados, los partos quirúrgicos van de 16,3 a 40 por ciento de todos los nacimientos, mientras el máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud es de 15 por ciento.

Chile encabeza la lista, con 40 por ciento de cesáreas, seguido por Brasil con 27,1, República Dominicana con 25,9, y Argentina con 25,4.

Aunque la "epidemia" de cesáreas no es nueva, en la región "se toman pocas medidas para reducir su uso, pues culturalmente se la acepta como una forma normal de dar a luz", afirma la investigación.

En Chile y Colombia la cesárea llega hasta casi 60 por ciento de todos los nacimientos en servicios privados de salud.

Al parecer, muchas causas se cruzan. Hasta cierto momento se estimó que había razones económicas, pues las y los médicos recibían más remuneración por una intervención quirúrgica que por un parto natural. Pero las diferencias de pago por ambos actos médicos ya no existen, según Belizán.

Otro de los argumentos utilizados es que "el médico está saturado de trabajo y a veces emplea la cesárea porque implica menos tiempo y se puede programar", dijo.

También se discute el reclamo de cesáreas por parte de las mujeres. "En casi todas las encuestas entre mujeres que han tenido buenas cesáreas o partos vaginales, 85 por ciento contestó que prefería el último", sostuvo.

Otro factor que podría incidir son las demandas por mala práctica, que generalmente recaen "contra el (médico) que no hizo (en este caso una cesárea), y no contra el que hizo mucho", explicó.


Fuente: IPS.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003