| Banco Palmas, economía solidaria contra la pobreza
Autor: Xosé Ramil
 |
| La agricultura ecológica es otra de las propuestas de este particular banco popular (Foto: Ecopop.com) |
En 1997, el hambre y la pobreza eran devastadoras en el Conjunto Palmeira, un barrio de la ciudad brasileña de Fortaleza. Hoy, este sector es un ejemplo de crecimiento económico basado en la solidaridad y en la sustentabilidad, gracias a una iniciativa que otorga microcréditos, capacitación y hasta una moneda propia.
(Mujereshoy) Conjunto Palmeira, un barrio periférico de 30 mil habitantes en la ciudad brasileña de Fortaleza, ha pasado de ser un símbolo de pobreza y hambre a un ejemplo de cómo los propios vecinos pueden salir adelante aplicando la gran mayoría de las técnicas de la economía alternativa o solidaria. Sus logros le han deparado un galardón en el Concurso de Buenas Prácticas de Naciones Unidas y la exportación de esta experiencia a otras 15 ciudades brasileñas.
El microcrédito, el trueque, la producción y consumo sostenibles, la agricultura ecológica o los programas de inserción laboral están presentes en esta experiencia que comienza en 1980, cuando los vecinos y vecinas comienzan a organizarse y crean su organización vecinal.
La pobreza extrema queda patente en Conjunto Palmeira cuando, en 1997, esta asociación da a conocer un estudio que constata lo evidente: 80 por ciento de personas desempleadas, 90 por ciento de la población con renta familiar por debajo del salario mínimo, 75 por ciento de analfabetos/as y 1.200 niños y niñas sin escolarizar.
Un año después, los vecinos y vecinas comienzan a tejer una red de solidaridad que tiene, como principal activo, el Banco Palmas. Este banco, más parecido a una cooperativa, comienza su labor otorgando créditos a la producción y al consumo. Pero, ¿cómo se garantiza que no haya un alto índice de morosos? Cumpliendo tres condiciones: ser una persona reconocidamente responsable por la comunidad, ser integrante de la asociación de vecinos y aceptar las reglas de la solidaridad.
Estas tres condiciones quedan plasmadas en una tarjeta de crédito, la PalmaCard. Este instrumento permite acceder a las cuatro líneas de crédito que tiene abiertas el banco:
- Microcrédito a la producción: para creación o ampliación de pequeños negocios.
- Microcrédito para consumo directo: para las compras diarias de la familia.
- Microcrédito específico para mujeres: que forma parte de uno de los programas de inserción laboral para mujeres en riesgo de exclusión social.
- Microcrédito de carácter extraordinario: para atender urgencias en las familias, como puede ser medicamentos o reparaciones urgentes en el hogar.
De esta forma, el Banco Palmas pone en marcha el concepto de prosumidores/as -nosotros/as producimos, nosotros consumimos-, que se convierte en la filosofía de la entidad. El objetivo es que los vecinos y vecinas de Conjunto Palmeira consuman lo que se produce en el barrio, para que todos y todas se beneficien de las ganancias.
Producir lo que se consume
El Banco Palmas ha constituido un punto de partida para la puesta en marcha de innumerables proyectos en el barrio basados en el desarrollo local a partir de la economía alternativa, como una moneda propia, una incubadora femenina de pequeños negocios o una pequeña industria basada en los productos de mayor consumo.
La moneda propia que circula en el barrio surge debido al gran número de trabajadores y trabajadoras autónomas. Así, se crea una tabla de valores sobre trabajos de fontanería, albañilería, electricidad, etc. Esto permite que una familia que no pueda financiar un arreglo de la casa, paga con una moneda que representa una determinada deuda con la asociación de vecinos. Esa deuda se podrá pagar en otros servicios prestados a la comunidad.
Las pequeñas fábricas que también están surgiendo en Conjunto Palmeiras nacen a partir del principio de que los beneficios generados en la comunidad reviertan en la comunidad. La primera de estas fábricas era de artículos de limpieza y surge a partir de una idea simple.
La asociación de vecinos realizó un estudio sobre la cantidad de dinero que se gastaban las familias del barrio en artículos de limpieza, qué compraban y con qué frecuencia. Con los resultados se creó una pequeña fábrica a medida de las necesidades de los vecinos y vecinas, lo que garantizaba su viabilidad económica.
Esta misma idea se aplicó a otros productos. En la actualidad, Conjunto Palmeiras cuenta con una granja de pollos, un programa de implantación de agricultura ecológica y una fábrica de confección que cada año celebra su propia pasarela de moda: la Palma Fashion.
Para garantizar la continuidad de estos proyectos, la puesta en marcha de otros nuevos y la sostenibilidad general del barrio, la asociación de vecinos ha creado una escuela de economía solidaria con el objetivo de generar líderes que impulsen el desarrollo de Conjunto Palmeiras.
Fuentes: Fuente: Canal Solidario
|