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Foto: El Nuevo Diario de Nicaragua |
Víctimas de atroces torturas, las mujeres iraquíes encarceladas son utilizadas como objetos para quebrar el honor de la sociedad iraquí a través de innumerables violaciones a la integridad física, síquica y moral. Este es un breve resumen del estudio realizado por Eman Jamas, directora del “Centro del Observatorio de la Ocupación”, que opera en Bagdad tras la invasión anglo-estadounidense.
(Mujereshoy) En su informe, Eman Jamas destaca la cantidad de obstáculos psicológicos, sociales y culturales para que las mujeres iraquíes hablen abiertamente sobre lo que les ha ocurrido dentro de las prisiones de la ocupación.
El valor del honor, dice Jamas, es el más sagrado de todos en Iraq, incluso más que la vida misma y en este contexto cultural, resulta muy complejo que las mujeres víctimas de violaciones y torturas, describan y denuncien abiertamente estos hechos.
Todas rechazan dar sus datos personales, más aun fotografías o grabaciones de algún tipo, aunque sean de forma oculta.
El temor a represalias, a retornar a la prisión, es un argumento que al menos unas 4 mujeres ya liberadas, confesaron a los profesionales del Centro del Observatorio de la Ocupación.
De hecho, el organismo iraquí ha recogido el testimonio de hombres excarcelados, que han debido firmar insólitas cartas de compromiso con los militares invasores, donde prometen una larga lista de cosas que coartan su libertad personal. Entre ellas, no hablar.
Pero además, mencionar el acoso sexual o cualquier otra situación que comprometa directamente el honor, es una falta demasiado grave y como destaca la propia Eman Jamas: “Cualquier mujer u hombre preferiría morir antes que comprometer la reputación de su familia”.
Por otro lado, tanto los hombres como las mujeres víctimas de violaciones a los derechos humanos en las cárceles iraquíes, han perdido la credibilidad en los medios de comunicación, y la mayoría está atemorizada con los servicios de inteligencia estadounidenses o resignada a la profunda humillación que significa, en el contexto árabe e islámico, haber perdido la dignidad y el honor.
Al respecto, el informe indica: “De todas las historias narradas, y de muchas otras, se desprende obviamente que las mujeres iraquíes están siendo usadas como objetos e instrumentos de violaciones. Se utilizan contra los hombres”.
“Utilizar el valor del honor en su contexto árabe e islámico para quebrarlo significa que a través de estos abusos se pretende quebrar la estructura psicológica y cultural de la sociedad iraquí. Los abusos se están utilizando para romper la imagen que los propios iraquíes tienen de sí mismos, la imagen que tienen las mujeres en la sociedad y la que tienen de sí mismas.”
Las detenciones
El Centro del Observatorio de la Ocupación de Bagdad había visitado ya la prisión de Rusafa el 19 de diciembre de 2003. En esa oportunidad, habían 13 mujeres en la categoría de internos como las autoridades de la ocupación llaman a los presos políticos detenidos supuestamente vinculados de alguna forma a la resistencia.
La detención de mujeres como rehenes o el mecanismo de presionar a los hombres mediante sus mujeres, constituyen una afrenta singular para la sociedad iraquí. Las mujeres se han convertido para las tropas ocupantes y para los servicios de inteligencia, en un objeto y un instrumento de violación, contrariamente a lo que el discurso de Bush propugna ante la comunidad internacional acerca de que EEUU ha ocupado Iraq para liberar a las mujeres iraquíes como parte de su misión.
En su programa electoral Bush confirma esta actitud de oponerse a toda indiscriminación contra las mujeres, cuando dice, por ejemplo, que golpear a una mujer embarazada constituye una violación de los derechos de las mujeres y de los niños.
Según testigos de la prisión de Abu Ghraib, ha habido mujeres que han dado a luz a sus bebés dentro de la cárcel de la ocupación. Fueron detenidas cuando estaban embarazadas. Una detenida a las afueras de Kirkuk acababa de dar a luz un bebé hacía 18 días y le estaba amamantando. Un soldado estadounidense cogió al bebé, se lo dio a la abuela y se llevó a rastras a la madre mientras la leche se derramaba por su ropa.
Los Informadores maliciosos, han sido una fuente a través de la cual muchos hombres y mujeres son encarcelados. Por ejemplo, una mujer fue detenida porque una hermana esquizofrénica dio información contra ella, contra su marido y contra el hijo de ambos.
Las detenciones continúan
Eman Jamas comenta, además, que algunas presas han sido excarceladas pero que las detenciones de mujeres no han cesado.
De hecho, Jamas afirma que se han incrementado en lugares como Abu Ghraib. La campaña de detenciones incluyó a habitantes del área de Faluya. Se han mantenido los registros en las casas y se ha detenido a mujeres de todas las edades.
Un preso entrevistado por los/as profesionales del Centro, informó que había visto a una mujer anciana muy mayor, de más de 80 años, caminando por la cárcel de Abu Ghraib con un bastón.
Pero además, el Centro del Observatorio ya entrevistó y documentó el caso de una niña de doce años que fue detenida con sus dos hermanas de 19 y 21 años de edad y con su madre, de 50 años, en el centro de detención del aeropuerto [internacional] de Bagdad el pasado mes de diciembre.
Recientemente, el Centro ha sostenido nuevas entrevistas con mujeres encarceladas y con muchos presos, de los cuales la mayoría se negó a hablar abiertamente. Algunos lo hicieron en condición de anonimato. Pidieron que los detalles de fecha y lugar de la detención o de puesta en libertad no fueran mencionados por temor a ser reconocidos por las autoridades de ocupación.
Fuente: CSCAweb.
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