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(Mujereshoy) La diputada Daisy Tourné, Gustavo Guidobono, director de la Asociación de Lucha para el Desarme Civil (Aludec) y Hernán Lorenzo, director creativo de la agencia de publicidad Antuña Yarza, lanzaron una campaña para erradicar la creencia popular de que poseer armas de fuego para seguridad dentro de los domicilios no es un asunto de seriedad ni de alto riesgo para todos los que viven en el seno del hogar, informa el diario La República, de Uruguay.
“La gente cree que con las armas de fuego consigue seguridad y protección. Lo que buscamos es que se perciba esta desprotección que ofrece el arma en los hogares. La población no sabe cómo usarla, no sabe cómo limpiarla y al final termina ocurriendo un accidente, cuando un chico encuentra un arma en su casa, comienza jugando con ella y puede derivar en dañarse a él mismo, o a algún hermano o pariente “, expresó Lorenzo.
Según las estadísticas el 50 por ciento de los niños sabe dónde sus padres esconden las armas. En Uruguay se registran anualmente más de 120 muertes por accidentes con armas de fuego. Tal como se expresa en la campaña “tenerlas en tu hogar representa un peligro latente para tu familia”.
Por su parte, la diputada Daisy Tourné, señaló que las armas son utilizadas, en muchos casos, para asesinar a mujeres: “Un capítulo especial en el tema de las muertes por armas lo abro ahora en mi condición de mujer. En todos los casos de muerte por violencia doméstica más del 80 por ciento son con armas de fuego, y terminan con el suicidio del agresor. Por lo tanto por cada caso de víctima de violencia tenemos dos muertes con arma de fuego, una por suicidio y otra por violencia doméstica” explicó la diputada.
La violencia que se ha incrementado en Uruguay tal vez no descienda con la restricción de armas, porque es multicausal, pero sí descendería la letalidad de la misma.
“Sería muy importante y me sentiría en lo personal muy satisfecha si le sacara de las manos el arma a un violento y se le quitara la posibilidad de acceder a un arma a un joven que pase por un estado de depresión y que esté corriendo mayores riesgos de quitarse por ello la vida.”
Una legislación desactualizada
“La legislación actual es añosa y dispersa en alguna ley y muchos decretos, nosotros queremos regularlo en un cuerpo normativo que le de estatus legal a algunas de las determinaciones ya comprendidas en los decretos, pero que, como eje fundamental, genere un organismo bajo la órbita del Ministerio del Interior que sea quien tenga la responsabilidad absoluta de catastro y registro de las armas que existen en nuestro país”, expresó Tourné.
Otros capítulos del proyecto regulan estrictamente la tenencia y el porte que son dos cosas diferentes. La tenencia exige condiciones muy especiales para dar la autorización a las personas y esa tenencia es exclusiva en domicilio o empresa.
El porte está restringido a la Policía, a los militares en algunos casos y a las empresas de seguridad en cuanto estas estén cumpliendo funciones. Una vez que la persona no esté en su horario de trabajo deberá volver el arma a la empresa.
Cifras preocupantes
“Oponer resistencia en un asalto a mano armada implica un desenlace para el que no está preparado. Intentar defenderse con un arma es poner en peligro tu vida y la de tu familia”, de este modo versa otro de los enfoques que apuntan a erradicar el uso de armas en los domicilios.
Gustavo Guidobono, representante de Aludec, una cadena mundial de organizaciones no gubernamentales con sede en Inglaterra, cuyo único cometido es tratar de reducir la cantidad de armas que existen en manos de la sociedad civil, explicó que en Uruguay los números que han salido a la esfera pública son preocupantes.
“La cantidad de armas que tenemos por persona nos pone en uno de los países con mayor nivel de riesgos en América Latina. Nuestra ciudadanía muchas veces no está preparada, no está calificada y no sabe los riesgos que corre”.
El problema de la presencia de armas de fuego en la población civil tiene múltiples consecuencias. Con la campaña y el Proyecto de Ley se plantean soluciones para combatirlo, el arma en sí no es la causa, sino quien la maneja.
Fuente: La República, Uruguay.
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