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Amina y su hijo. |
La historia de Amina Lawal conmueve al mundo. Esta mujer nigeriana, de 30 años, fue condenada a muerte por lapidación, bajo la acusación de haber cometido adulterio. Amnistía Internacional está realizando una gran campaña mundial para que no se siga imponiendo este tipo de penas, y que, tanto en el caso de Amina como en el de otras cuatro personas condenadas a morir por lapidación, las sentencias no se lleven a cabo.
(Mhoy) El 23 de enero pasado, el Tribunal Superior de Apelación de la Ley Islámica (Shari’a) del estado de Katsina anunció que el próximo 25 de marzo revisará la apelación contra la condena a muerte por lapidación de Amina Lawal. Amnistía Internacional (AI) espera que el veredicto respete la Constitución nigeriana que prohíbe las penas crueles, inhumanas o degradantes, así como los tratados internacionales ratificados por el Estado de Nigeria.
Amnistía Internacional está recogiendo firmas, a través de su página web (www.amnistiapornigeria.org) para poner fin a estas penas crueles e inhumanas, y para que se eliminen los castigos corporales y se logre la abolición de la pena de muerte en Nigeria. Más de un millón ochocientas mil personas ya han firmado desde que la Sección española de Amnistía Internacional lanzara la campaña hace nueve meses.
La historia de Amina
Amina tuvo un hijo después de divorciarse. En Nigeria, el embarazo fuera del matrimonio es prueba de delito de adulterio, de acuerdo al nuevo código para musulmanes basado en la Ley Islámica (Shari’a), que actualmente se aplica en el estado de Katsina en Nigeria.
El 22 de marzo de 2002, el tribunal islámico de Bakori la sentenció a muerte por haber cometido adulterio, mientras el supuesto padre del bebé negó haber tenido relaciones sexuales con Amina, por lo que los cargos contra él fueron desestimados.
Durante las dos vistas previas a la sentencia, Amina no tuvo representación legal. Sin embargo, posteriormente enfrentó el fallo con la ayuda de un abogado contratado por Baobab, una organización nigeriana defensora de los derechos de las mujeres, gracias a lo cual las condiciones de libertad de Amina, quien se encontraba retenida en un centro de mujeres y tenía que presentarse a firmar ante el tribunal cada 15 días, fueron revisadas.
El abogado de Amina consiguió que se le quitase la obligación de dormir en el centro y de presentarse a firmar cada dos semanas, a cambio de que permaneciera bajo la tutela de un hombre de su familia o “garante”.
El 19 de agosto de 2002 fue ratificada la condena a morir por lapidación. La ejecución tendría lugar en febrero del 2004, cuando finalice el período de lactancia.
Amnistía Internacional rechaza este tratamiento inhumano hacia las mujeres, donde se realizan juicios sin garantía, mientras a un hombre le basta con su palabra para ser exculpado a menos que existan 4 testigos de buena reputación que acrediten el hecho. Las mujeres, en cambio, por el solo hecho de estar embarazadas sin estar casadas son consideradas criminales.
Amnistía está haciendo un llamado mundial para la campaña de firmas a favor de Amina. Una campaña de firmas parecida a ésta ya salvó a otra mujer en la misma situación: Safiya iba a ser lapidada en Nigeria, porque tuvo un hijo una vez divorciada. Para firmar: www.amnistiaporsafiya.org o bien en http://www.amnistiapornigeria.org
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