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24.09.2004
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ARTÍCULO
TIC: Herramientas para desarrollo humano
Paola Dragnic
Las nuevas tecnologías al alcance de todas (Foto: journeytoforever.org).
 
Brecha digital, revolución tecnológica, globalización. Nos llenamos de conceptos y esperanzas en “la sociedad de la información”. Pero lo cierto es que en el mundo virtual se reproducen los mismos patrones de poder y dominación, y la pregunta es cómo lograr que las nuevas tecnologías se conviertan en un canal para el desarrollo y la igualdad. Esta es la propuesta de Amnistía Internacional.

(Mujereshoy) “Actualmente hay más conexiones de Internet en Manhattan que en el conjunto del continente africano”, el mundo ha entrado en una era de “revolución de la información” en la que hay “muchas franjas de libertad, un poco de fraternidad y nada de igualdad”.

Esas fueron algunas de las palabras de Shashi Tharoor, Subsecretario de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), durante la apertura de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de Información, CMSI, realizada en diciembre de 2003.

Durante ese encuentro, se acordó una de las principales concepciones que guían el espíritu de la CMSI: “Construir sociedades de la información que atiendan a las necesidades humanas.”

Pero la pregunta hoy es si realmente las nuevas tecnologías de la información, conocidas como TIC, están respondiendo a esas necesidades.

Tharoor dejó en claro que el reto más grande de la Cumbre, a la que asistieron 600 delegados de más de un centenar de gobiernos, representantes de la sociedad civil y de las empresas privadas, era “promover un más amplio, libre y justo acceso a la información para los países en vías de desarrollo, lo que representa mejorar sus infraestructuras y compartir los avances tecnológicos con ellos”.

Sin embargo, las cifras mundiales sobre acceso y uso de las TIC muestran que aquel humanizado ideal tecnológico aun está lejos de cumplirse. ¿Por qué? Las respuestas son múltiples y junto con incorporar factores tan habituales como los recursos económicos para financiar cualquier iniciativa masiva y social, hay otros argumentos que muestran un trasfondo de dominación, poder y voluntad política.

Fuente de poder

Sin duda, la naturaleza de las TIC, y en especial de Internet, dejan en claro que su acceso y uso va mucho más allá del rol comunicativo de algún medio creado sólo con este fin.

Los espacios virtuales han entrado ramificándose en la percepción humana, produciendo cambios que generan innovaciones para satisfacer demandas que han nacen desde estas mismas dimensiones.

Así, tales demandas son y serán invariablemente las que mueven y producen que el mercado de la informática haya adquirido una de las entradas más significativas y de mayor llegada a la gente en la historia económica y social. Es un hecho. Para que la radio llegara a 50 millones de personas, se necesitaron 38 años, otros 13 años para masificar en igual número la televisión, pero sólo 4 años para que igual número de personas se incorporara a la red.

Suena bien, pero ahí está la confusión. Porque este acelerado y aparentemente acceso, sólo demuestra la rapidez del proceso que han generado las TIC. Pero no así la calidad y la universalidad de una tecnología que puede representar un camino cierto al desarrollo de la igualdad social. Es decir, ser una herramienta para satisfacer las necesidades humanas.

Esta suerte de “avance” que nos arrastra a la sociedad de la información, claramente no llega a toda la comunidad de la sociedad civil, y menos a los grupos minoritarios, o que se encuentran en los sectores rurales.

Mauricio Cuello, de Amnistía Internacional Chile, hace esta reflexión y basándose en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, DESC, desarrolla una interesante propuesta para llevar al IV Congreso Mundial de Derecho Informático que se desarrollará en Cusco, Perú en octubre de este año.

“La manera de crecimiento exponencial de las TIC dentro de la sociedad ha marcado de forma definitiva a los grupos aislados, que se encuentran dentro de un origen étnico particular o que pueden pertenecer en espacios tanto urbanos como rurales pero que no tienen un acceso a las herramientas virtuales que les permitan mejorar sus condiciones de vida, acceder a la información, a las comunicaciones y en suma, potenciar sus competencias para capacitarse y obtener mejores resultados en sus actividades laborales y culturales”, señala Cuello en su ponencia.

Por ello, el profesional de Amnistía Internacional orienta su propuesta a la necesidad de buscar en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, DESC, los mecanismos y compromisos que permitan desarrollar las TIC en estos sentidos.

Saltar la brecha

El llamado DESC fue adoptado por la Asamblea General de la ONU del 16 de diciembre de 1966, junto con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y en él pueden encontrarse varias claves para que los Estados Partes del Pacto, se vean obligados a promover el acceso universal a las TIC más allá de las mezquindades económicas, empresariales y políticas que hoy en día frenan el desarrollo de las nuevas tecnologías en virtud de la sociedad civil y el desarrollo humano.

Porque el acceso a las TIC aún está determinado necesariamente por la capacidad adquisitiva de quienes quieren acceder a ellas, y son una minoría –siempre con problemas de financiamiento– aquellas iniciativas comunitarias que promueven los infocentros, y la capacitación tecnológica para la información, la educación, la generación de micro empresas y/o negocios a través de las TIC.

Por ello, el compromiso adoptado en el Pacto DESC puede ser clave. Esta es la propuesta de Mauricio Cuello para el IV Congreso Mundial de Derecho Informático.

Los Estados Partes del DESC se comprometen a promover y proteger una amplia serie de derechos y los obliga a respetar y garantizar el ejercicio de ellos, por todas las personas sometidas a su jurisdicción, sin discriminación.

Dentro de los contenidos del DESC, existe el compromiso de promover la igualdad de derechos para hombres y mujeres, el derecho a trabajar en condiciones justas y favorables, el derecho a condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias, el derecho a la cultura y el derecho a gozar de los beneficios del progreso científico, entre otros.

Todos, vinculados de una u otra forma por las TIC. Porque parte del cumplimiento de estos derechos conlleva el uso de las nuevas tecnologías, pero además, estas pueden convertirse en herramientas para consolidar estos y otros derechos.

“Derechos colectivos y de interés público que como se pueden dar cuenta poseen fuertes vínculos, ya que tiene que ver directamente con los derechos básicos para que el ser humano pueda desarrollarse sin prejuicios y con los conocimientos que le permitan valorar, apoyar la vida y su entorno. Y por sobre todo coordinar una cultura de la paz mediante los accesos a una educación de calidad, donde las TIC actúan en el rol más importante”, señala Cuello.

Pero la tarea no será fácil, aunque los DESC entren a escena. Porque durante la Cumbre sobre la Sociedad de Información que se realizó en diciembre, las trabas fueron explícitas.

Los países integrantes del G8 no se comprometieron con el Fondo Solidario que se trató de promover durante ese encuentro. Más incluso, se frustraron los sueños de transferir la responsabilidad de Internet hacia un organismo de la ONU, porque “la Casa Blanca acotó que seguiría mejor la red virtual bajo el alero del sector privado garantizando que con esto sea una herramienta de libertad.”, indica en su documento el profesional de Amnistía.

Cabe recordar que, actualmente, la Red Virtual es administrada por la Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (ICANN). Con ello, quedó demostrado que la Internet y las tecnologías vinculadas a ellas, son de un interés político de dimensiones internacionales que, según señala el propio Mauricio Cuello, responden al nuevo orden mundial.

El poder de la sociedad

El profesional de Amnistía se hace eco de una advertencia que la sociedad civil reclama ya con fervor hace ya años. Porque con tales voluntades políticas y empresariales, la llamada globalización no es más que la apropiación, en manos privadas, de las culturas locales y no el intercambio transversal de ellas, a través de las nueva tecnologías.

“Algo bastante parecido a la propiedad de la semilla, donde las transnacionales se han venido apropiando de éstas, que siempre han sido patrimonio común de la humanidad y que ha sido preservado por las particularidades de las culturas tradicionales para continuar entregándoselas a las generaciones futuras. Pero la dominación tecnológica ha promovido el robo de la biodiversdiad en los países pobres, al pretender imponer supuestos derechos de propiedad intelectual de los genomas y la manipulación genética”, advierte Cuello y señala que se trata de una propiedad “que se concentra en manos de unos pocos y el acceso se limita a quienes pagan”.

Así son las nuevas tecnologías en este mundo “globalizado”.

No obstante, la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de Información del 2003, planteó el desafío a los Estados participantes de desarrollar para el 2005, “cyber estrategias” que promuevan localmente el acceso y uso de las TIC en función del desarrollo humano.

En este camino cobra fuerza la propuesta de lograr estos desafíos tecnológicos a la luz de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales asumidos por la ONU.

“Lo principal es, en este caso, que el llamado a la participación dentro de la red, a la sociedad civil, tenga una razón clara, ya que si estos no saben para qué, la convocatoria no tendrá mucho eco. No podemos llegar a una comunidad diciendo que los derechos que poseen les permitirán tener una casa digna y una educación de calidad mediante el uso de las TIC”, señala el profesional de Amnistía y agrega:

“Pero sí les permitirán conocer sus derechos dentro de la sociedad que se encuentran, ya sea rural o urbana, para que pueden desarrollar su expresión dentro de la red, mediante interlocutores colectivos que hagan posible que las decisiones sean desarrolladas dentro de Internet, mediante la integración de los sectores sociales.”

De esta forma, concluye Cuello, se generarán beneficios como fortalecer las redes locales, la participación en la formulación de las políticas, fomentar la inclusión, fortalecer las gestiones locales, cultivar la diversidad dentro de la red y promover experiencias, fortalecer las alianzas, ya sea sociales, económicas o laborales, sólo por nombras algunas.







* Propuesta de Amnistía Internacional Chile sobre el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales DESC. Un alcance para el IV Congreso Mundial de Derecho Informático, Cusco, Perú.
El autor, Mauricio Cuello C. forma parte del Equipo de Campañas DESC-Amnistía Internacional-Chile



Fuente: Mauricio Cuello, Amnistía Internacional.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003