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(Mujereshoy) Linda Buck, del Centro de Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, y Richard Axel, del Instituto Médico Howard Hughes de la Universidad de Columbia, en Nueva York, ambos de nacionalidad estadounidense, han sido galardonados con el Premio Nobel de Medicina por su descubrimiento “de los receptores olfativos y la organización del sistema olfativo”.
El hallazgo de una gran familia de genes de “los receptores olfativos” ha ayudado a entender cómo los humanos “pueden experimentar conscientemente el olor de la flor de la lila en primavera y recordar la memoria olfativa en otras ocasiones”, indica el comunicado difundido por el Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, que concede el premio.
“Hasta que Axel y Buck realizaron sus estudios, el olfato era un misterio”, señaló Sten Grillner, uno de los expertos del Karolinska, tras anunciar el galardón.
Ambos científicos descubrieron la existencia de unos 1.000 genes que sirven de receptores olfativos, que a su vez son capaces de reconocer y memorizar las estimadas 10.000 sustancias odoríferas que se conocen.
Un gran enigma
“El sentido del olfato ha sido durante mucho tiempo el más enigmático de nuestros sentidos”, dice el comunicado del Karolinska.
Los trabajos, calificados como “pioneros”, de Linda Buck –nacida en 1947 en Seattle– y de Richard Axel –nacido en 1946 en Nueva Cork– aclaran este enigma.
En 1991 publicaron un estudio de forma conjunta en donde describían una extensa familia de miles de genes de los receptores olfativos.
“Axel y Buck mostraron que el 3 por ciento de nuestros genes se usan para codificar los diferentes receptores olfativos de la membrana y las células olfativas receptoras”.
Cada célula olfativa está especializada en identificar un número concreto de olores, cuya señal envían al cerebro mediante impulsos eléctricos.
Todos los receptores son proteínas relacionadas entre sí pero difieren en pequeños detalles; cada receptor consiste de una cadena de aminoácidos que está anclada a la membrana celular y la atraviesa siete veces.
Para su descripción se utilizaron por primera vez en un sistema sensorial las ténicas moleculares, según explica el Instituto Karolinska.
Los investigadores descubrieron que las feromonas, moléculas que pueden influir en los comportamientos sociales, son detectadas por dos variedades de la familia de receptores olfativos más numerosa, los receptores dobles de la proteína G (GPCR, según sus siglas en inglés).
Desde la publicación del estudio en 1991, los dos científicos han continuado trabajando de forma independiente en una serie de estudios que han permitido conocer con detalle, desde el nivel molecular a la organización celular, el sistema olfativo.
Linda B. Buck
Linda B. Buck pertenece a la división de Ciencias Básicas del Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson (Seattle).
Nacida el 29 de enero de 1947 en Seattle, esta científica ha formado parte del departamento de Neurobiología de la Escuela médica Harvard (Boston) y del Instituto Médico Howard Hughes, en los que ha llevado a cabo labores de docencia e investigación.
Buck descubrió los genes que codifican los receptores olfativos de los vertebrados y demostró que cada neurona olfativa expresa un solo receptor. También probó que los olores se detectan gracias a un código que activa el receptor.
Su equipo actual sigue con estos estudios junto con la investigación sobre los factores en los que se basa el envejecimiento.
Conocida entre otros motivos por su trabajo sobre la lógica del olor, que fue galardonado con el premio Takasago (1992) y el R.H. Wright (1996), ha sido laureada con el premio Lewis S. Rosenstiel por el trabajo distinguido en el campo de la investigación médica básica (1997).
Miembro de la Academia Nacional de las Ciencias, desde el año 2003, también ha formado parte de la Asociación Americana, del Instituto Nacional de la Salud y el Instituto Karolinska.
Además del Nobel, ha compartido con Richard Axel el galardón “Unilever Science” (1996) y el premio de neurociencia “Perl/UNC” (2003).
Fuente: El Mundo, Agencias.
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