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10.11.2004
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ARTÍCULO
Isis Internacional: Un proyecto visionario
Jane Cottingham *
Isis, la diosa del conocimiento
 
Una de las principales razones que motivó la creación de Isis Internacional fue, según una de sus fundadoras, Jane Cottingham, el trabajo preparatorio para el Tribunal Internacional de los Crímenes contra la Mujer, realizado en Bélgica, en 1976. He aquí un histórico del nacimiento de nuestra institución.

Mientras las Naciones Unidas se ocupaba del Año Internacional de la Mujer (1975), un grupo ad-hoc de feministas de Europa y América del Norte planificaba algo totalmente distinto. Querían realizar un evento que expusiera a la opinión pública los temas concernientes a la mujer, tal cual ellas las definían.

El objetivo que perseguían era argumentar la magnitud y profundidad de la opresión que afectaba a la mujer en un mundo dominado por varones. Fue así como en marzo de 1976 se realizó en Bruselas, Bélgica, el Tribunal Internacional de los Crímenes contra la Mujer.

Mujeres de más de 40 países entregaron sus testimonios referentes a los crímenes de los que habían sido víctimas: una española informó que las mujeres necesitaban del permiso de sus esposos para suscribir un contrato de trabajo; una australiana relató que las casadas no podían ser titulares de los beneficios por cesantía, y una mujer de África del Sur se refirió al apartheid y a los padecimientos específicos de la mujer. Participantes de diversos países se refirieron al dolor y a las humillaciones provocadas por el aborto ilegal; otras a la tortura física y mental a la violación y al abuso sexual. Según las organizaciones, todas las formas de opresión de factura masculina sufridas por la mujer eran vistas como crímenes.

Para las aproximadamente 1.500 mujeres que fueron al Tribunal fue una experiencia muy intensa, aunque dolorosa. La euforia de estar juntas se entremezcló con variados conflictos y diferencias. Sin embargo, el saber que muchas de nosotras sufríamos por las mismas causas en tan distintas partes del mundo se convirtió en una fuente de fortaleza. Si éramos capaces de compartir las experiencias, deberíamos serlo para compartir las estrategias y acciones y trabajar juntas a pesar de nuestras diferentes nacionalidades, culturas, clases, preferencias sexuales, raza, edad, religión, y política.

En cuanto a su repercusión en los medios el tribunal tuvo un éxito combinado. Irónicamente no fueron precisamente los testimonios de tantas mujeres los que lanzaron a la prensa mundial, sino una controversia respecto a la admisión de periodistas varones en el evento. Las organizadoras, considerando el objetivo del Tribunal, habían decidido que era inapropiado permitir a los periodistas hombres ingresar a las sesiones plenarias. Además, ellas veían esta restricción como un acto de solidaridad con las periodistas mujeres.

La cobertura fue muy diversa, pero sólo una minoría de periodistas se refirió al Tribunal como a un importante evento en la construcción del feminismo internacional Time y Newsweek, a pesar de haber contratado reporteras y fotógrafas mujeres para cubrir el evento, no imprimieron ni siquiera un párrafo. Se supuso que no pudieron obtener una respuesta satisfactoria a sus preguntas de mayor envergadura tales como “¿Qué es lo que llevan puesto las mujeres?” y, “¿Qué mujeres prominentes están presentes?”.

La cobertura periodística que tuvo el evento dio como resultado un fascinante estudio sobre el tratamiento que daban los medios a las realidades de la mujer y a los eventos feministas. Para las que estábamos relacionadas con las comunicaciones y la mujer no fue una sorpresa. Por el contrario, solo fortaleció la idea de cuán necesario era que tuviéramos nuestros propios medios de expresión, en los que pudiéramos dar a conocer nuestras propias realidades, a las que raramente se refería la prensa diaria. A comienzos de los años 70 había muy pocas revistas feministas con cobertura a nivel nacional como la revista Ms en Estados Unidos, Spare Rib en Inglaterra y Emma en Alemania, por ejemplo, pero los periódicos mimeografiados que pasaban de mano en mano eran muchos. Esta es la razón de la aparición de ISIS.

ISIS: el comienzo

Antes de la realización del Tribunal en 1976, un grupo de mujeres discutía en Roma y Ginebra la idea de un periódico internacional de las mujeres. Algunas trabajábamos en pequeñas organizaciones relacionadas con la Iglesia, y allí habíamos visto publicaciones mimeografiadas, que mostraban como la mujer estaba luchando para hacerse visible.

Nos dirigimos a grupos en distintos países, y todos se mostraron entusiasmados con la idea de un periódico internacional. Consideramos que también era importante informar sobre los movimientos de mujeres que estaban surgiendo en todo el mundo, y crear las bases de un servicio de información internacional para la mujer. En Occidente, las mujeres no sabían de lo que estaban haciendo sus congéneres en el resto del mundo y tampoco conocían las realidades en que vivían. Lo único que sabían sobre el movimiento feminista occidental era lo que podían captar de la revista Time y otras similares, siempre que tuvieran acceso a ellas o pudieran leerlas.

Asumimos que había que redactar un proyecto, discutirlo profundamente y conseguir fondos para una publicación de mayor cantidad de lenguas posibles (pero al menos en tres). Esta publicación sería un canal para la información de la mujer a nivel internacional. El largo título del proyecto era “Servicio Internacional de Información y Comunicación de las Mujeres” pero necesitábamos algo más corto y más ágil. Revisando la mitología, encontramos a ISIS, la diosa egipcia del conocimiento y la creación, e inmediatamente adoptamos su nombre. A pesar de nuestro entusiasmo y nuestra esperanza, obtener los fondos para ese proyecto fue una tarea lenta y descorazonadora. A fines de 1975, habíamos conseguido tres mil dólares. Era una suma que estaba por muy debajo de lo que proyectábamos, pero era suficiente para partir.

Los boletines

El Tribunal de Bruselas realizado en marzo de 1976 surgió como la oportunidad ideal para lanzar ISIS. Recopilamos tantas ponencias como pudimos y publicamos una selección representativa en nuestro primer Boletín. Antes de cumplirse un mes desde la clausura del Tribunal apareció in inglés, español e italiano. Lo enviamos a todas las direcciones que habíamos venido recolectando durante los años anteriores, y nos pusimos a esperar. La respuesta no fue abrumadora, sino lenta y constante. Las mujeres comenzaron a suscribirse, y poco a poco empezamos a recibir cartas y documentos de todo el mundo. ISIS había partido.

Nuestra línea editorial se orientaba a reproducir documentación (en lugar de solicitar artículos), especialmente de grupos autónomos de mujeres; a mantener el balance geográfico tanto como fuera posible, a dar visibilidad a grupos minoritarios o a aquellos que eran específicamente discriminados; y a incluir al máximo de recursos “tales como grupos, literatura, medios audiovisuales e incluso fuentes de financiamiento, todo lo que pudiera ser útil a las mujeres.

Los Boletines se centraban siempre en los temas relativos a salud, prostitución, turismo, migraciones, energía atómica, religión, teoría feminista, desarrollo, nuevas tecnologías, maternidad y paz. Eran los asuntos que emanaban de nuestra creciente documentación o que eran sugeridos por distintos grupos con los que estábamos en contacto. Los temas eran importantes. Ayudaban a crear y a unificar las opiniones sobre las situaciones en que vivían las mujeres, a pesar de su diversidad. Las razones por las que ellas son y han sido vistas como ciudadanas de segunda clase en todo el mundo son las mismas en los países industrializados y en desarrollo. Son las mismas para las de Sudeste Asiático, donde trabajan en líneas de montaje electrónico o en fábricas textiles por salarios bajísimos y casi sin derechos, y para las que se ubican en los niveles más bajos de la escala de empleos en Occidente.

El Centro de Documentación

Después del primer brote de entusiasmo, por razones financiera se hizo imposible imprimir el Boletín en diferentes idiomas. De manera que mantuvimos el inglés, traduciendo a menudo artículos de otras lenguas. Así fue hasta 1979, año en que conseguimos los fondos para producir el Boletín en español, lo que ayudó a ampliatr enormemente nuestra red. A comienzos de 1980 teníamos aproximadamente diez mil contactos en más de cien países del mundo, y nuestro centro de documentación había crecido aproximadamente cien mil ítems.

Era la base de nuestro trabajo para preparar los Boletines, responder las solicitudes de información y garantizar un servicio de documentación sobre el movimiento de mujeres a nivel internacional. Literalmente, ellas nos escribían desde todo el mundo, planteando asuntos tan variados como, por ejemplo: “Estamos tratando de instalar un centro de ayuda a las violadas”, ¿pueden ponernos en contacto con otras mujeres que tengan experiencia en este aspecto?”, o “estamos investigando la situación de la trabajadoras fabriles de Asia, pues su situación nos parece similar a la nuestra, ¿tienen referencias y nombres de grupos que puedan ayudarnos?”. Las solicitudes se referían a tantas áreas como las que teníamos en nuestra documentación –desde tecnologías apropiadas a temas laborales– y éstos eran los que tratábamos de difundir en los Boletines.

Red Feminista Internacional

Si el Tribunal de Bruselas dio el impulso para el lanzamiento de ISIS, fue también el punto de partida para una importante red de trabajo, la Red Feminista Internacional, IFN. Uno de los talleres de Bruselas se dedicó a conseguir apoyo y solidaridad permanentes con las mujeres que eran perseguidas a causa de su sexo. Si las mujeres que llegaron a entregar su testimonio hubieran podido concitar el apoyo de una red, tal vez su situación no hubiera sido tan mala o, al menos, se habrían sentido menos aisladas. Así nació la idea del IFN, y las mujeres que participaron en el taller decidieron que se mantendrían en contacto y que actuarían cuando fuera necesario.

Durante un año no ocurrió nada. Entonces una de las organizadoras del Tribunal, Diana Russell, nos preguntó si ISIS podría coordinar la IFN, ya que nosotras habíamos sobrevivido y teníamos los contactos y las oficinas instaladas para hacer la tarea. Aceptamos e iniciamos el trabajo. Eran típicos los casos de las que habían sido encarceladas por haberse practicado abortos (España), de víctimas de violaciones que eran perseguidas (India, Irlanda, Estados Unidos), de mujeres que estaban en prisión por sus convicciones políticas (Filipinas, Turquía, Chile), de quienes las familias de sus maridos les habían quitado sus hijos (Marruecos, Canadá), de trabajadoras a las que se le negaba el derecho de organizarse y sindicalizarse (Perú, Corea, Filipinas). Al recibir información, la multiplicábamos y la dirigíamos a las mujeres de la red, las que a su vez la enviaban a sus propias redes locales o nacionales. El tipo de acción que se solicitaba era, por lo general, el envío de telegramas o cartas de apoyo o protesta.

La IFN tuvo a través de los años un notable efecto. Ayudó a liberar a mujeres encarceladas, o a respaldar batallas específicas de las mujeres. Desde entonces se desarrollaron otras redes que se vincularon con la IFN. Es el caso de la Red Feminista Internacional contra el Tráfico y la Esclavitud de las Mujeres, la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos, y la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (ésta última coordinada por Isis Internacional en Santiago, Chile, entre 1984 y 1994).

El desarrollo

En 1980, el Decenio de la Mujer de Naciones Unidas llegaba a su punto medio, de modo que todo el sistema de Naciones Unidas se vio obligado a referirse al tema. Se multiplicaron las oficinas de la mujer a nivel gubernamental y el lenguaje entre los círculos desarrollistas empezó a mostrar alguna comprensión al respecto a que la mujer había sido, en cierta manera, omitida. Se prestó atención a las agricultoras de África y a las trabajadoras de las plantaciones de Asia. Se descubrió que en lugares de América Latina y el Caribe la mayoría de las jefas de hogar eran mujeres.

Si se tienen en cuenta las circunstancias, la atención era positiva: al menos se estaba diciendo algo y se destinaban fondos, aunque limitados, a proyectos “femeninos”. Sin embargo, pronto quedó claro que muchos de estos proyectos no ayudaban a las mujeres, y que incluso algunas las perjudicaban flagrantemente. Las que habían logrado realizar algún trabajo en su casa, de modo de poder atender simultáneamente a sus hijos, fueron enviadas a fábricas donde no había guarderías; otras recibieron capacitación en peluquería en áreas donde nadie podía pagar para ir al peluquero; se dio clases de nutrición a mujeres que no tenían acceso al tipo de alimentos que se les enseñaba a preparar. En una palabra, gran parte del entusiasmo para “integrar a la mujer al desarrollo” no fue respaldado con un cuidadoso análisis feminista.

Con el correr del tiempo decidimos recopilar lo que habíamos estado aprendiendo durante los cinco años de trabajo de la red y de estar en contacto con propuestas desde las mujeres, y editar el material en un libro. Fue un gran proyecto, que implicó una mayor investigación en todas las áreas que habíamos tratado en los Boletines de ISIS. Y en 1983 publicamos Las Mujeres en el Desarrollo: Una Guía Informativa para la Organización y la Acción. Definimos las cinco áreas principales que preocupaban a la mujer, y las analizamos desde una perspectiva feminista, relacionando siempre la situación en los países industrializados y en los países en desarrollo.

Las áreas definidas fueron: corporaciones multinacionales; desarrollo rural (producción alimentaria, actividades generadoras de ingresos y tecnologías apropiadas); salud; educación y comunicaciones; migración y turismo. Hicimos un análisis crítico de las agencias principales y destacamos las iniciativas promovidas por las propias mujeres, describiendo cuidadosamente lo que se había hecho a nivel nacional e internacional. En los círculos “desarrollistas” y en el movimiento de mujeres el libro, que sigue siendo único en su campo, fue y es todavía un éxito.

El equipo y la estructura

Desde 1976 a 1983 nos enfrentamos a la falta de recursos adecuados. Después de los primeros tres años de actividades empezamos a obtener financiamiento más regular de distintas agencias de desarrollo y de organizaciones no gubernamentales, pero el aumento de las tareas hacía que el trabajo voluntario fuera insuficiente para una labor eficaz.

Buscamos incorporar a mujeres de distintas partes del mundo que tuvieran un cierto grado de erudición, o que creyeran en ISIS lo suficiente como para comprometerse con nosotras a pesar de los bajos salarios. Durante el período en que preparábamos la guía Las Mujeres en el Desarrollo, en cada oficina, Roma y Ginebra, había seis mujeres de un total de siete países.

La esencia de ISIS reside en que es pequeña y autónoma. Fue concebida como un canal de comunicación para las mujeres y para el movimiento internacional de mujeres. Su propia filosofía excluía la organización excluía la organización de una gran estructura con instituciones asociadas en todo el mundo. Queríamos trabajar directamente con los grupos en sus propios medios, responder a las necesidades de información y ayudar a contactarlos entre sí.

Organizando eventos

Ayudar a las mujeres a reunirse y a intercambiar experiencia y habilidades directamente era una extensión lógica de nuestro trabajo en el campo de las comunicaciones. En 1981, conjuntamente con Dispensaire des Femmes, (Centro de Salud de las Mujeres) organizamos en Ginebra el III Encuentro Internacional Mujer y Salud. Reunió a 500 activistas de 35 países y ayudó a cimentar las actividades de la creciente red de auto ayuda y salud de las mujeres. En 1983 ayudamos a vincular a los numerosos grupos de mujeres que surgían en base a la información sobre la tecnología y organizamos, también en Ginebra, la Conferencia La Mujer y las Nuevas Tecnologías. Dos de los Boletines de ISIS están dedicados a este tema y uno de ellos es el informe de la Conferencia.

Ese mismo año lanzamos un programa completamente nuevo –el intercambio cultural de las mujeres a nivel internacional– diseñado precisamente para reunir a las mujeres de distintas partes del mundo y a darles la oportunidad de trabajar durante tres meses con un grupo en una cultura o continente distinto al propio. Posteriormente ISIS-WICCE continuó con este proyecto desde Ginebra. Nuestro papel difusor y las crecientes dificultades para trabajar en equipo, funcionando en dos países diferentes, nos llevaron a que a fines de 1983 decidiéramos transformar ISIS en dos organizaciones independientes con distintas identidades: Isis-WICCE (Intercambio Internacional Cultural de las Mujeres) en Ginebra, e Isis Internacional en Roma. *

Creo que el principio original en que se basó ISIS sigue y seguirá siendo válido durante largo tiempo. La información es poder, y para enfrentarse al conjunto de presiones sociales y políticas que siguen afectándolas, las mujeres necesitan acceder a ella. Y no sólo necesitan tener acceso a la información, sino también a ser capaces de trabajar juntas con esa información para modificar sus realidades cotidianas y políticas. El trabajo en redes es increíblemente importante para alcanzar ese logro.


* Jane Cottingham, de nacionalidad inglesa, cofundadora de ISIS en 1974, Master en Salud Pública.


Nota:
* En 1984, se abrió la oficina de Isis Internacional en Santiago, Chile, para coordinar los programas para América Latina y contar con un Centro de Documentación orientado a proveer de información a los grupos de información a los grupos de la región, especialmente. Siguiendo esta misma línea, en 1990 se transfirieron todas las actividades que se realizaban en Roma a Manila, Filipinas, en un intento por reforzar la red asiática y responder mejor a sus necesidades.





Fuente: Isis Internacional.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003