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ISIS nació en 1974, con el resurgimiento mundial del movimiento de mujeres y el nacimiento de un nuevo feminismo militante, el que emergió después de constatar que el objetivo de la igualdad entre mujeres y hombres, por el que tres generaciones de mujeres habían luchado, estaba lejos de ser logrado. Testimonio de Marilee Karl, otra de las cofundadoras de ISIS.
ISIS fue creada en 1974, como parte del resurgimiento mundial del movimiento de mujeres y el nacimiento de un nuevo feminismo militante. Esta ola del feminismo emergió a partir de la comprensión de que el objetivo de la igualdad, por el que nuestras madres, abuelas y bisabuelas habían luchado tanto en el Sur como en el Norte, estaba lejos de ser logrado.
El antiguo movimiento de mujeres de fines de siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX, que integró a grupos con la más variada gama de posiciones ideológicas, concentró sus esfuerzos en la conquista del voto y de la igualdad de derechos en la educación, el empleo y la familia. En países que se encontraban bajo el dominio colonial, la mujer bregaba por sus derechos en el contexto de la lucha por la independencia nacional.
En los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial y a la creación de Naciones Unidas, las mujeres lograron grandes avances en la conquista de sus derechos legales. En casi todos países del mundo obtuvieron el acceso al sufragio y un mayor espacio, especialmente para la mujer de las clases medias, en la educación y en el ámbito profesional. Los países que conquistaron su independencia incluyeron los derechos de la mujer en sus constituciones y leyes. En Naciones Unidas las organizaciones femeninas internacionales trabajaron para hacer realidad convenciones que garantizaran sus derechos en el empleo y en la familia. Sin embargo, durante los años 60 quedó claro que estas reformas legales eran insuficientes para superar la discriminación de la mujer en todos los aspectos de la vida.
Cuando a fines de los años 60 y comienzos de los 70, surgió la nueva ola del movimiento feminista, se distinguieron dos tendencias distintas. La primera se componía de las antiguas y bien establecidas organizaciones de mujeres que habían trabajado por la igualdad; muchas de ellas empezaron a revitalizar sus esfuerzos para poner en práctica los derechos legales que habían conquistado. La otra tendencia estaba integrada por las nuevas activistas feministas que luchaban por la igualdad de derechos en la sociedad, con el objetivo de poner término a toda forma de discriminación en su contra. Esta naciente ola de feministas produjo nuevos análisis sobre las causas de la opresión y propuso distintas perspectivas para su superación.
Las que fundamos ISIS éramos parte de esta nueva ola feminista. Trabajábamos en organizaciones internacionales no gubernamentales y por ello teníamos la oportunidad de encontrarnos con mujeres de diferentes países y continentes, que también empezaban a notar la persistencia de la igualdad y las injusticias que las afectaban en todas las sociedades y comenzaban a desarrollar nuevos análisis y estrategias. Sabíamos que las mujeres se estaban organizando no sólo en Occidente sino en muchas partes del mundo.
Sin embargo, no nos fue fácil saber qué era lo que pensaban y cómo eran sus organizaciones. No había canales para contactarse entre sí. Los medios de comunicación estaban desinformados o ignoraban al naciente movimiento de mujeres del Sur y, además habían sido culpables de la distorsión y ridiculización del feminismo en el Norte. Las organizaciones no gubernamentales a las que pertenecíamos, aunque eran políticamente progresistas, consideraban que la mujer y los temas femeninos eran de importancia secundaria respecto a las luchas principales.
Comprendimos entonces, que era necesario disponer de algunos medios para aprender, comunicar y vincular entre sí a los nuevos grupos de activistas y a las organizaciones de todo el mundo, para poder así compartir nuestras ideas, experiencias y análisis y para sumar, además, nuestras fuerzas en acciones comunes.
También en este período, algunas de las organizaciones internacionales de mujeres que estaban trabajando para que Naciones Unidas considerara la igualdad de derechos, combinaron sus esfuerzos con las que trabajaban al interior de ese organismo con el objetivo de proponer la Realización del Año Internacional de la Mujer y la Conferencia Mundial sobre la Mujer en 1975. Sin embargo, había muy pocas o ninguna conexión entre las que participaban en este nivel y los nuevos grupos y organizaciones que se estaban formando de distintas partes del mundo. También había escasa información sobre las formas de influir en la agenda de la Conferencia a nivel nacional e internacional e, incluso, era difícil encontrar las formas de participar en las reuniones no gubernamentales.
ISIS en nacimiento
Fue precisamente esta peculiar conjunción de circunstancias la que dio a luz a ISIS. Tres mujeres –una en Roma, y dos en Ginebra– empezamos a hablar de la idea de formar una especie de canal internacional para hacer posible el intercambio de información y de comunicación entre los nuevos grupos en el mundo. Compartimos esta idea con otras mujeres con las que nos encontrábamos en reuniones internacionales y en encuentros feministas, obteniendo una respuesta entusiasta de su parte. Muchas de ellas nos expresaron que apoyaban la idea, pero que estaban demasiado ocupadas organizando el trabajo a nivel local y nacional. Y nos dijeron: “Por qué no materializan la idea ustedes mismas ya que están trabajando a nivel internacional?”
De modo que las tres nos instalamos a elaborar el plan. Lo primero que pensamos fue solicitarle a una ONG progresista tomar la idea para realizar un proyecto. Sin embargo, después de consultar, nos quedó claro que si alguna ONG mixta se interesaba en un proyecto como éste, debido a que estábamos en el Año Internacional de la Mujer, su compromiso no sería duradero. Sentimos que necesitábamos crear una organización autónoma para poner en práctica la idea de un servicio internacional de información y comunicación. No teníamos experiencia ni información de cómo hacer algo así y teníamos pocos modelos a nuestro alcance. Sin embargo, lo conversamos con otras mujeres, investigamos y finalmente logramos diseñar un plan y elaborar una propuesta de proyecto. En noviembre de 1974 nació la organización. La llamamos ISIS en honor a la diosa egipcia de la creación y el conocimiento.
Nuestro entusiasmo era tan grande que estábamos seguras que conseguiríamos fondos de agencias donantes para instalar la organización, pero nos esperaba una gran sorpresa. Una de nosotras partió a los Estados Unidos para recaudar fondos. Un año después volvió extenuada, había conseguido apenas algo menos de tres mil dólares. Las únicas agencias donantes que habían notado cierto interés por la idea eran organizaciones de mujeres vinculadas con las iglesias. Jane Cottingham y yo nos vimos obligadas a decidir si seguiríamos adelante o no. Casi nos dimos por vencidas pero, por último tomamos el acuerdo de iniciar el trabajo con el poco dinero con el que contábamos y ver qué podíamos hacer.
Con los materiales producidos por los grupos de mujeres que recolectamos de todo el mundo, empezamos a organizar un pequeño centro de documentación y a publicar un boletín con artículos e información obtenidos de este material. Modesto y simple como era, generó la respuesta de mujeres de todo el mundo que empezaron a escribirnos, enviándonos copias de sus publicaciones y pidiéndonos información. Finalmente, ISIS llegaba a ser realidad.
* Marilee Karl, de nacionalidad estadounidense, cofundadora de ISIS en 1974 y principal impulsora del trabajo con redes. Especialista en información y comunicación y en el tema de Mujer y Desarrollo. Iniciadora del proyecto de Isasi Internacional en Manila, Filipinas.
Fuente: Isis Internacional.
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