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17.11.2004
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ARTÍCULO
Embajadora de Conciencia trabaja por los derechos de las mujeres
Hilda Morales (Foto: Virginia del Águila Lara, La Cuerda).
 
Amnistía Internacional entregó el sábado 13 de noviembre, en Madrid, el premio “Embajador (sic) de Conciencia 2004” a dos mujeres: la guatemalteca Hilda Morales Trujillo y la ex presidenta de Irlanda Mary Robinson, por su defensa de los derechos humanos. Hilda Morales, en particular, se ha destacado por su incansable trabajo para defender los derechos de la mujer en Guatemala.

(Mujereshoy) Amnistía Internacional señaló que tanto Mary Robinson como Hilda Morales “han destacado a lo largo de sus trayectorias profesionales y vitales por la lucha en favor de los derechos humanos en todo el mundo”.

De Robinson resaltó su prestigio internacional como ex presidenta de Irlanda y ex alta Comisionada de Naciones Unidas para los derechos humanos.

“Además –añadió– es muy oportuno que las galardonadas sean dos mujeres, ya que de alguna manera también se premia el esfuerzo de todas ellas por denunciar los abusos contra los derechos humanos y la discriminación que han sufrido y siguen sufriendo en muchos lugares del mundo”.

La entrega de los galardones contó con la participación del escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, y de la actriz británica Glenda Jackson.

Esta es la segunda edición de este premio de Amnistía Internacional, que el primer año recayó en el dramaturgo y ex presidente de la República Checa Vaclav Havel.

Quién es Hilda Morales

En 1964, una estudiante de Derecho que hacía práctica en los Juzgados de Familia de Guatemala empezó a adquirir conciencia de la problemática de violencia contra las mujeres en su país. Descubrir la gravedad de la situación y la falta de opciones de las víctimas la condujo a trabajar por la búsqueda de soluciones.

La otrora pasante es Hilda Morales Trujillo, una destacada abogada y notaria que hasta hoy sigue luchando por los derechos de las guatemaltecas. Su activismo la ha llevado a impulsar modificaciones legislativas que benefician a miles de mujeres.

Ha apoyado (entre otras) causas como conseguir que los títulos profesionales de las mujeres sean emitidos en género femenino; eliminar los estereotipos sexistas en libros y materiales educativos; erradicar la discriminación y la violencia contra la mujer. Asimismo, promovió la derogación del artículo del Código Civil que permitía al marido oponerse a que su esposa trabajara fuera de casa.

Su trabajo en la Red de la No Violencia contra las Mujeres y su activismo feminista le han merecido el Premio “Embajadora de Conciencia”, de Amnistía Internacional.

La relevancia del galardón no se le ha subido a la cabeza a Hilda Morales Trujillo. Con su habitual sencillez enfrentó un aluvión de trabajo y compromisos en las últimas semanas de octubre. En su ya apretada agenda, se dio tiempo para dar entrevistas a la prensa nacional e internacional. Pero no dejó de atender casos ni de asistir a talleres, mucho menos de recibir a los universitarios a quienes asesora en la tesis. A todas y todos ella dio un poco de su tiempo antes de viajar a España. Esta es la entrevista concedida a Virginia del Águila Lara, del periódico La Cuerda, de Guatemala.

– ¿Cuáles son las repercusiones que puede tener en Guatemala la concesión de este premio?

– Hilda Morales:
Yo esperaría que las acciones que llevamos a cabo desde la Red tengan una respuesta más positiva y eficaz. Sobre todo, pienso en nuestra lucha para cambiar la legislación. También esperaría que se nos abran las puertas en el Ministerio Público y en los tribunales. Creo que (los miembros de AI) tuvieron que decidirse por una mujer, pero en realidad el premio es para que se sigan atendiendo las demandas de las mujeres.

– Por la naturaleza de su activismo y su trabajo, ¿qué clase de comentarios ha recibido?

– Hilda Morales:
Muchos. Últimamente me han sugerido que deje el trabajo porque ha repercutido en mi salud. Absorbo mucho el dolor y no he encontrado el mecanismo para liberarlo, pues no tengo tiempo para mí. Eso ha redundado en depresiones, dolores sicosomáticos y una tos persistente por más de dos años. Por eso me han dicho que me retire, que busque otra cosa qué hacer.

– Pero esto es una pasión para usted.

– Hilda Morales:
Sí, es un compromiso de vida. Quisiera que hubiera más abogadas involucradas y no encuentro en ellas el clic para hacerlo. Deben ser la formación y la necesidad de subsistencia. Cuando una se involucra en el movimiento de mujeres, sabe que hay que dar tiempo sin esperar nada a cambio. Eso pesa mucho cuando se tiene que mantener una familia.

– ¿Cuán complicado es luchar por los derechos de las mujeres en un país tan conservador y tradicionalmente machista como Guatemala?

– Hilda Morales:
En general, es luchar contra la corriente. Es difícil, pues como profesional hasta se sufre la descalificación de los colegas. Lo consideran fanatismo, no algo que representa un problema social. Pero, por otro lado, pareciera que hay necesidad de que alguien lo haga. Si hay alguien, nadie más se compromete”.

(En una ocasión, Hilda Morales Trujillo casi fue víctima de la violencia que combate. Defendía a una mujer a quien el esposo, calzado con botas vaqueras, había pateado en la cara. Cuando la pareja ultimaba los detalles de la separación en el bufete, junto con sus abogados, el hombre se permitió insultar a la defensora. Cuando ella iba a firmar los documentos, escuchó un golpe. El abusador había intentado lanzarle una bofetada, pero su propio abogado se interpuso y detuvo la agresión.)

– Cómo ha compaginado su rol como madre con sus facetas de abogada y activista feminista?

– Hilda Morales:
¿Mis dos hijos (Marcos y Ana Lucía) son sensibles al tema y apoyan mi trabajo. Son mis auxiliares, mis aliados, aunque no se dedican al Derecho. El mayor es psicólogo y la menor estudia nutrición. Pero en sus asignaturas sociales siempre sale el tema. Mi hija, por ejemplo, acaba de presentar las políticas de exclusión de género en uno de sus cursos.

(La Embajadora de Conciencia guatemalteca ha transformado en poemas muchas de sus vivencias profesionales. Sus versos “tienen un valor sentimental y más bien se enmarcarían en la literatura panfletaria”. Pese a la autocrítica, uno de esos poemas ha sido reproducido en publicaciones sobre la violencia contra las mujeres y fue musicalizado por una popular percusionista. Incluso ha sido plagiado, porque la misma autora lo ha visto firmado por una mujer q’anjob'al).

– Además de escribir poesía, ¿qué hace en su tiempo libre?

– Hilda Morales:
Antes leía novelas. Ahora casi no tengo tiempo libre. El año pasado leí Vivir para contarla como si fuera pecado, porque tenía otras cosas qué hacer. Ahora leí La loca de la casa, de Rosa Montero. El tiempo libre, que no es libre, lo uso para los quehaceres de la casa. Esto me sirve para nutrir mi parte teórica, porque a veces se olvida cómo es la vida de las mujeres. Entonces entiendo muy bien a las amas de casa, a las trabajadoras de casa particular, a las mamás que dejan a los hijos donde pueden mientras ellas van a trabajar.

– La concesión del premio reafirma que su trabajo no ha sido en vano, pero ¿marcará para usted una diferencia, ampliará el horizonte de su lucha?

– Hilda Morales:
“Yo no lo había contemplado así. No le había dado tanta trascendencia, pero los demás sí se la dan. Me han felicitado hasta quienes no están de acuerdo con mi trabajo. Si alguna vez dije que iría dejando este compromiso de vida cuando me sintiera cansada... creo que ahora no tengo derecho de cansarme.

Afortunadamente no estoy sola; están mis compañeras de la Red y las otras organizaciones aliadas. No siento que el premio sea un triunfo individual. Para mí, debieron dárselo a todas las mujeres que estamos en esto en Guatemala.


Fuentes: Virginia del Águila Lara (La Cuerda, Guatemala), Mujereshoy.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003