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Las mujeres participaron en la marcha con muchas ganas y energías (Foto: Foro Social Chileno). |
Las mujeres participaron activamente en el Foro Social Chileno, que se realizó entre el 19 y el 21 de noviembre en la capital chilena. La marcha inaugural sorprendió a todo el mundo: 60 mil personas, las que rechazaron que una veintena de jefes de Estado dicte el modelo económico mundial e ignore las demandas sociales.
(Mujereshoy) El Foro reunió a decenas de organizaciones sociales y ciudadanas del país que compartieron experiencias de desarrollo, gestión y resistencia ante los modelos económicos neoliberales que han profundizado la pobreza y exclusión de millones de personas en el mundo.
Las estimaciones más optimistas para la marcha inaugural del Foro Social Chileno auguraban la participación de unas 15 mil personas. Pero tanto las organizaciones y redes que la convocaban, así como la policía, se llevaron una sorpresa: hubo alrededor de 60 mil personas, la marcha más grande desde la vuelta a la democracia chilena, en 1990.
La gigantesca marcha ciudadana protestó enérgicamente por la realización de la Cumbre de la APEC, Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico, que tuvo lugar en la misma fecha en Santiago, y a la que acudió George W. Bush, entre muchos otros representantes de la política y economía mundial.
Con las mujeres otro mundo es posible, otro Chile también
El Foro Social Chileno contó con la Carpa de las Mujeres, donde se hizo visible la riqueza y diversidad del accionar de las organizaciones de mujeres chilenas, las cuales se plantearon el desafío de hacer visible las múltiples consecuencias que los modelos neoliberales tienen para la salud y vida de las mujeres.
La Carpa de las Mujeres nació de la necesidad de articular y visibilizar el movimiento de mujeres en Chile. Las actividades comenzaron el sábado 20 de noviembre con un panel inaugural que trató la problemática de los Tratados de Libre Comercio y su vínculo en la vida de las mujeres. Durante el día, los diferentes quioscos mostraron a las personas asistentes al Foro Social Chileno el quehacer de las mujeres en el país y sus procesos históricos de luchas.
El intercambio de experiencias cerró la jornada en el Encuentro Internacional de Derechos Humanos, donde mujeres de diversas partes de mundo relataron las formas en que sus derechos son vulnerados. Las panelistas fueron, Celina Noel de Haití, María Everanda Tista, de Guatemala, Marta Reyes Trejo, de Colombia y Marisa Matamala, sobreviviente de Villa Grimaldi (campo de concentración durante la dictadura de Augusto Pinochet), de Chile.
Para finalizar las actividades del sábado, la actriz Malucha Pinto realizó un acto místico donde representó con símbolos de la vida (agua, tierra, aire, semillas y luz) la carta de una mujer que regresa al lugar donde fue torturada, contándole a su amiga que murió lo que significa estar en ese lugar que marcó la vida de ambas.
Por otra parte, las redes y organizaciones de mujeres dieron a conocer una declaración política en la que exigieron al gobierno chileno la implementación de un sistema económico y político equitativo, igualitario, justo y sostenible que responda a una lógica a escala humana. Este es el texto completo.
Declaración de las Mujeres
Las mujeres reunidas en el Foro Social Chileno, desde nuestra amplia y rica diversidad, desde nuestras historias personales y colectivas, desde nuestras voces milenarias y actuales, queremos hoy manifestarnos por un Chile comprometido con la justicia social y económica, con la equidad e igualdad, y con una democracia participativa.
Por ello sostenemos que la Cumbre de la APEC, Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico, que agrupa a algunos de los países más poderosos del planeta que en su conjunto producen cerca del 50 por ciento de la riqueza mundial, profundiza la brecha entre quienes formulan las políticas y la gran masa de mujeres y hombres ignorados y ausentes de la toma de decisiones.
Durante dos días, numerosos “líderes” mundiales discutirán la mejor forma de continuar promoviendo el libre comercio desde una óptica globalizante y depredadora, de tal forma que las ganancias de los grupos económicos trasnacionales sigan multiplicándose infinitamente, sobrepasando fronteras. Entre ellos estará presente George W. Bush, con sus manos manchadas de sangre de inocentes y con un falso discurso de democracia y progreso.
Como país huésped del Foro APEC, el gobierno chileno reitera así, una vez más, su compromiso con un modelo económico neoliberal cuyos costos son visibles, especialmente en los países en desarrollo: mayor desigualdad social e incremento de la pobreza; precarización y desregulación de las fuentes de trabajo; privatización, sobreexplotación y extinción de los recursos naturales, y contaminación medioambiental; detrimento de las economías y formas de producción locales; crisis de los servicios de bienestar social como salud y educación; marginación y discriminación de grandes capas de la población, en especial, aquellas formadas por grandes contingentes de migrantes; incremento de la violencia en todas sus formas y expresiones, en especial, la violencia sexista, el racismo, la intolerancia y la xenofobia.
Las mujeres, impactadas desproporcionadamente por todos estos procesos, hoy constituimos la mayoría de los pobres, las principales excluidas del acceso a la salud, educación y previsión social; la mayor parte de la mano de obra barata y flexible que trabaja en condiciones insalubres, peligrosas y en modalidades esclavizantes, enfrentando la violencia sexista que se reproduce y potencia en estos contextos.
Por ello, como integrantes del Foro Social Chileno, y como ciudadanas y actoras políticas, las mujeres exigimos del Estado chileno la implantación de un sistema económico y político equitativo, igualitario, justo y sostenible que responda a una lógica a escala humana, no a los intereses de las grandes corporaciones ni de los falsos “líderes” de la política mundial. Un sistema donde la explotación de los individuos y de los recursos naturales sea una práctica desterrada, y donde las riquezas e inversiones sean compartidas solidariamente y con respeto a las generaciones futuras. Donde la educación, la salud, el acceso a la vivienda, a la alimentación, al trabajo y a la recreación sean derechos inalienables y de goce universal, y donde la violencia contra los seres humanos, en especial contra mujeres y niñas/os, sea erradicada definitivamente.
Un sistema, por último, que siente las bases de una sociedad garante de nuestros derechos humanos fundamentales, y donde todos los seres humanos, sin exclusión, sean centrales de las políticas y de los beneficios del desarrollo.
Santiago de Chile, 19 de noviembre 2004.
Fuentes: MEMCH, RSMLAC.
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