 |
portada del nuevo informe sobre Sida. |
La falta de equidad entre mujeres y hombres es uno de los factores que influye en la diseminación del VIH/Sida en las mujeres, el que adquiere cada vez más un rostro femenino. Ello hace decir a ONUSIDA que la batalla global contra el Sida fracasará, a menos que se consigan avances serios en los derechos de las mujeres en los países más pobres.
(Mujereshoy) El número total de infecciones con el virus de imnunodeficiencia humana (VIH) asciende mundialmente a 39,4 millones, el mayor número desde el descubrimiento de la enfermedad. Los mayores incrementos se registraron en Asia y Europa Central. Entre los países especialmente afectados se encuentran China, Indonesia, Vietnam, Ucrania y Rusia. En cambio, en África Oriental, Camboya, Tailandia y Brasil ha disminuido el número de infecciones.
En lo que respecta a las mujeres, actualmente hay más mujeres que nunca infectadas con el VIH. Casi el 50 por ciento de los 39,4 millones de personas infectadas con el virus del Sida son de sexo femenino.
Estos son algunos de los hechos relevantes del Informe sobre la epidemia mundial de SIDA 2004, dado a conocer esta semana por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA).
Los derechos de las mujeres son fundamentales
La lucha contra el Sida debe concentrarse en las mujeres, es decir, mejorar la educación escolar para niñas y combatir la violencia sexual, se concluye del Informe de ONUSIDA.
La violencia contra las mujeres es un mal que afecta a todos los países del mundo, pero está aumentando la epidemia de Sida en el mundo subdesarrollado, donde mujeres y niñas, muy a menudo, no tienen el poder para negarse a la actividad sexual ni exigir el uso de condones.
El este de Asia experimentó el mayor crecimiento de infecciones de mujeres en los últimos dos años, 56 por ciento. Europa Oriental y Asia Central le siguieron, con 48 por ciento. En el Caribe, el área más afectada del mundo después del África Subsahariana, las mujeres jóvenes corren dos veces el riesgo de infección que los hombres de su edad.
Parte de la razón para el incremento es que, físicamente, es más fácil para las mujeres contraer el VIH en el acto sexual.
En muchas partes del mundo, enfatizar que el matrimonio y las relaciones monógamas de largo plazo es un factor que protege del Sida resulta falso, pues las mujeres no tienen poder de decisión sobre las condiciones para realizar el coito. Esa estrategia, apoyada por el paquete de medidas para prevenir el Sida en Estados Unidos, podría también resultar contraproducente en zonas donde el estar casada incrementa, de hecho, el riesgo de contraer el VIH, de acuerdo con algunas investigaciones.
Un estudio realizado en varias zonas de Kenia y Zambia detectó, por ejemplo, que entre las adolescentes, las infecciones por VIH fueron 10 por ciento superiores para las casadas que para aquellas con actividad sexual sin haber contraído matrimonio. Un hallazgo similar se presentó en Uganda.
Las mujeres casadas en algunos países africanos corren más riesgo que las solteras de contraer el VIH, porque las jóvenes suelen casarse con hombres mucho mayores por razones económicas, y es más probable que esos maridos hayan tenido otras relaciones y que hayan estado expuestos al VIH, según el informe.
La pobreza es determinante en América Latina y el Caribe
En la región latinoamericana, más de un millón 700 mil personas porta el virus, de las cuales unas 95 mil fallecieron en 2004, al tiempo que, en el citado período, se registraron 240 mil nuevos casos. En los dos últimos años, se ha registrado una acelerada expansión del virus entre las mujeres, de 520 mil a 610 mil casos.
La expansión del VIH/Sida en América Latina y el Caribe parece estar estrechamente vinculada al factor de la pobreza.
Los datos suministrados por ONUSIDA muestran que, con 440 mil casos de contaminación, la enfermedad es la principal causa de muerte entre personas de 15 a 44 años en el Caribe. En cinco países caribeños, Bahamas, Belice, Guyana, Haití y Trinidad Tobago, la prevalencia nacional sobrepasa el 2,3 por ciento. Por tal razón, el Caribe se ha convertido en la segunda región más afectada en el mundo, después del África Subsahariana.
Según ONUSIDA, en el 2010 la esperanza de vida en el Caribe, en particular en países como Haití y Trinidad Tobado, no sobrepasará los diez años, si no se invierten enormes recursos para combatir la propagación de la epidemia.
En el 2004, en el Caribe se registraron 53 mil nuevos casos, y se estima que unas 36 mil personas fallecieron a causa del VIH/Sida. Aunque la expansión en Cuba está en aumento, ONUSIDA califica a este país como la excepción en la región. Según la agencia mundial, la baja incidencia de la enfermedad en la isla es consecuencia de una política iniciada en la década de 1980, de aislar a las personas infectadas.
En países como Guatemala y Honduras, la prevalencia nacional del VIH en las personas adultas supera el 1 por ciento, pero en otros, como Brasil, una incidencia más débil oculta el hecho de que se están gestando graves epidemias localizadas.
Así, para Brasil, ONUSIDA vincula los factores pobreza y falta de controles sanitarios. Según estudios, existe una clara correlación entre una condición socioeconómica inferior y una prevalencia del 7 por ciento de seropositivos entre los profesionales del sexo en las ciudades de Santos y Sao Paulo, mientras que el porcentaje alcanzaba hasta el 18 por ciento entre profesionales del sexo en las favelas, y al 23 por ciento entre las mujeres iletradas.
La presencia del VIH/Sida en Argentina se concentra en las zonas urbanas de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, y se calcula que un 65 por ciento de las infecciones se produce en la capital y sus suburbios. No obstante, la mayoría de los nuevos casos se ha registrado entre las personas más desfavorecidas y las menos instruidas del país.
En Venezuela, se ha registrado uno de los más importantes avances de la epidemia, con 170 mil casos hoy en día. En Centroamérica, la epidemia sigue concentrada en las zonas urbanas y en las vinculadas al turismo. El VIH/Sida se ha desarrollado considerablemente por la ausencia de relaciones sexuales protegidas, sobre todo entre hombres.
Si bien en Costa Rica las relaciones sexuales entre hombres constituyen el factor principal de propagación, no es menos cierto que en la gran mayoría de los países latinoamericanos la extensión de la epidemia tiene denominadores comunes como la pobreza, uso de drogas inyectables y otros comportamientos de alto riesgo, además de un escaso acceso a los tratamientos retrovirales.
Fuentes: Informe sobre la epidemia mundial de SIDA, Agencias, Radio Netherland.
|