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Las violaciones, la desinformación o el intercambio de sexo por comida con soldados apostados en zonas de conflicto armado han hecho aumentar el Sida en las mujeres. Amnistía Internacional lo documenta y destaca la labor de organizaciones no gubernamentales (ONG) para atender a mujeres que se han infectado con el VIH.
(Mujereshoy) Los últimos datos de la agencia de ONUSIDA y organizaciones no gubernamentales advierten que el VIH/Sida afecta cada vez más a la población femenina del planeta y que las mujeres tienen un 1,6 por ciento más de probabilidades que los hombres de infectarse con el virus.
Sólo en África Subsahariana, el 57 por ciento de las personas que viven con el VIH/Sida son mujeres y en países como Suráfrica, más de la mitad de los jóvenes de entre 15 y 24 años infectados son de sexo femenino. La pregunta es ¿por qué?
“Cada vez hay una mayor interacción entre la propagación del VIH/Sida, la violencia contra las mujeres, su marginación y su condición de pobreza”, afirma Montserrat Garriga, portavoz de Amnistía Internacional Catalunya. Según esta organización no gubernamental (ONG), que acaba de publicar el informe Mujeres, VIH/Sida y derechos humanos, la “pandemia es una auténtica crisis de derechos humanos” y afecta cada vez más a las mujeres a causa del aumento de la violencia de género.
En Ruanda, por ejemplo, diez años después del conflicto se sabe que el 70 por ciento de las mujeres que fueron violadas durante la guerra están afectadas por el VIH/Sida. En países en conflicto como Sudán, Colombia o la República Democrática del Congo, la violación se ha convertido en una importante arma de guerra y para la propagación del VIH/Sida.
A esto se suman “la falta de información sobre el uso de preservativos, las creencias de que el hecho de tener sexo con menores vírgenes no implica riesgo de contagio, la incapacidad de muchas mujeres para negociar sexo seguro en su propia familia y el aumento del número de niñas soldado convertidas en esclavas sexuales”, explica la responsable de la campaña de Amnistía “No más violencia contra las mujeres”, María Naredo.
“En países donde están presentes las fuerzas de paz internacionales, son muchas las jóvenes que mantienen relaciones sexuales con los soldados a cambio de comida”, señala Naredo, que alerta del “ostracismo social” al que se ven abocadas todas estas mujeres y la “absoluta desatención” por parte de los gobiernos y los organismos internacionales.
En esta línea, desde Amnistía Internacional instan a los gobiernos de países con altas tasas de VIH/Sida a “hacerse responsables de la salud de sus pueblos”, a poner en marcha medidas sanitarias eficaces, como la producción de medicamentos genéricos, y a acabar con la violencia hacia las mujeres.
Según Amnistía Internacional, los gobiernos deberían mejorar el acceso a la educación por parte de las niñas y las mujeres, para que conozcan de primera mano las cuestiones relacionadas con el VIH/Sida y su prevención. Asimismo, las agencias internacionales, de cuyos programas dependen en gran medida muchos de los países afectados por el VIH, deben incluir el tema en sus agendas.
Voces activas desde gobiernos y ONG locales
Mientras esto ocurre, algunos gobiernos y organizaciones no gubernamentales locales se han puesto ya manos a la obra y están demostrando que, con pocos recursos pero con voluntad, se puede combatir el VIH/Sida y trabajar la prevención. En la República Democrática del Congo, país en conflicto desde hace décadas, numerosas ONG locales trabajan en red en varias aldeas del país para atender a las mujeres víctimas de violación y sensibilizar sobre el tema.
“A pesar de las dificultades, las mujeres de estas entidades pueden caminar durante varios días para encontrarse con compañeras y trabajar en red, llevar a cabo actos de denuncia u ofrecer tratamiento psicológico a las mujeres víctimas de violencia sexual”, explica María Naredo, que advierte que a medio y largo plazo el VIH/Sida dejará muchas comunidades “descabezadas”, ya que en la actualidad tareas como el cuidado de los niños y los ancianos, los trabajos comunitarios y parte de la economía productiva recaen en las mujeres.
En países como Brasil y Uganda, en cambio, han sido los gobiernos nacionales quienes han tomado la iniciativa. Además de las campañas de prevención, el gobierno brasileño “ha elaborado genéricos y los ha distribuido entre los infectados, lo que ha evitado 60.000 nuevos casos de sida y 90.000 muertes entre los años 1996 y 2002”.
En este contexto, Uganda se ha desmarcado del resto de países de la región y, a través de varias campañas de sensibilización y el fomento del preservativo, ha conseguido reducir el porcentaje de casos de VIH/Sida. Todas estas iniciativas de gobiernos y entidades locales en apoyo a las mujeres con VIH, concluye Amnistía Internacional, deberían contar con el soporte de la comunidad internacional.
Los grandes responden
La lucha contra el Sida en África será una de las prioridades de la presidencia del Grupo de los Ocho países más industrializados (G8), que corresponde al Reino Unido durante el próximo año, según declaró el primer ministro británico, Tony Blair.
Blair señaló que se requerirá dinero y un buen liderazgo para enfrentarse a esa enfermedad en las áreas del planeta más duramente afectadas, y calificó de “cuestión moral” la prestación a África de la ayuda que necesita.
“El problema es que la gente se cansa de mirar a ese continente porque cree que no ofrece ninguna esperanza de cambio, pero no es cierto. Hay cosas que pueden hacerse y hay excelentes ejemplos de ello”, afirmó el primer ministro británico.
“El mundo no puede seguir ignorando la magnitud de la epidemia del VIH”, declaró hoy en Pekín Antonio Costa, director ejecutivo de la Oficina de Naciones Unidas sobre Drogas y Criminalidad.
Costa señaló que “ha llegado el momento de luchar contra este asesino que se transmite por el uso de drogas y sexo, además de por ignorancia y cerrazón”, en referencia a los gobiernos que negaron durante años la existencia del problema por considerarlo “un mal extranjero”, como el de China, país donde hay 840.000 personas infectadas, según ONUSIDA.
El ministro francés de Sanidad, Philippe Douste-Blazy, lanzó un llamado para que los investigadores europeos unan sus esfuerzos en la búsqueda de una vacuna europea contra el Sida.
Fuente: Silvia Torralba, Canal Solidario, Agencias.
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