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La violencia contra las mujeres en los conflictos armados “no es espontánea sino organizada, aprobada y tolerada en el marco de una estrategia política calculada” (Foto: Cruz Roja Internacional). |
En Vidas rotas, un informe que forma parte de la campaña “No más violencia contra las mujeres”, Amnistía Internacional pide una acción mundial para hacer frente tanto a la violencia contra las mujeres y las niñas como a la inacción de los gobiernos que no la previenen, a pesar de que existen tratados y mecanismos legales para ello.
(Mujereshoy) El informe del organismo internacional de defensa de los derechos humanos ofrece un panorama mundial que revela un patrón sistemático de abusos que se repite en los conflictos armados de todo el mundo, desde Colombia hasta Irak, pasando por Sudán, Chechenia, Nepal y Afganistán, así como en otros 30 conflictos en curso.
El informe pone de relieve cómo la lucha por la seguridad y los derechos humanos de las mujeres corren peligro debido a la creciente militarización y a la introducción de nuevas agendas de seguridad para combatir el terrorismo mundial.
Las doctrinas sobre la seguridad que lidera Estados Unidos han ampliado el concepto de “guerra” a áreas que antes se consideraban pertinentes a la aplicación de la ley, lo que fomenta la idea de que los derechos humanos se pueden restringir en nombre de la seguridad.
“Tenemos que movilizar la indignación mundial para hacer frente a la violencia, apoyar a las mujeres que sufren y presionar a quienes pueden traer el cambio. Es el poder de cada mujer y cada hombre lo que promueve el cambio”, dijo Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional (AI).
Las niñas y las mujeres son consideradas botines de guerra y esclavas sexuales por los hombres que participan en los conflictos armados, sin que ningún gobierno del mundo las proteja con efectividad, denunció el organismo.
Al presentar en Londres, Inglaterra, su primer gran informe sobre mujeres en situación de conflictos armados, Amnistía Internacional afirma que la violencia contra ellas “no es espontánea sino organizada, aprobada y tolerada en el marco de una estrategia política calculada”.
La institución asegura que la violación sexual “es utilizada por los Estados estratégica y tácticamente como arma de guerra, para alcanzar objetivos específicos en muchas formas de conflicto”.
El informe de 112 páginas fue elaborado basándose en las investigaciones realizadas durante las guerras acaecidas en la última década en Centro y Sudamérica, Irán, Afganistán y Sudán.
En el informe, Amnistía Internacional muestra también que
las mujeres no son sólo víctimas y sobrevivientes, sino también activistas, negociadoras, creadoras de paz y defensoras de los derechos humanos.
El organismo indica en la presentación del estudio que “Los intentos de abordar las consecuencias de los conflictos para los derechos humanos, incluidos sus efectos específicos sobre las mujeres, sólo pueden ser completos y duraderos si las mujeres desempeñan un papel activo en la reconstrucción de la sociedad a todos los niveles”.
Fuente: Amnistía Internacional.
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