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El movimiento ha convocado a numerosas protestas contra la misoginia (Foto: Ni putes ni soumises). |
La misoginia que se registra en los últimos años en algunos barrios de las ciudades francesas, donde muchachos cometen violaciones colectivas contra adolescentes, a menudo sus propias vecinas de edificio o compañeras de colegio, llevó a un grupo de jóvenes a rebelarse creando la asociación “Ni putas ni sumisas”, hoy una de las organizaciones más escuchadas del país.
(Mujereshoy) En aquellos barrios, cuya población procede mayoritariamente de la inmigración, en buena parte de países musulmanes, los muchachos exigen que las chicas tengan una actitud de “humildad” ante los varones y se muestren “recatadas” en el vestir so pena de agresión: algo que se creía relegado a un lejano pasado pero que, sin embargo, es asumido por muchachos muy jóvenes, a menudo casi niños.
Esta violencia ha llegado en ocasiones al asesinato de las jóvenes que no han aceptado someterse a esas reglas. Uno de estos crímenes, el de Sohane, una muchacha de 17 años quemada viva en Vitry-sur-Seine (periferia de París) en octubre de 2002, conmocionó a toda Francia e hizo que se tomara conciencia de la gravedad del problema.
Como reacción a esa violencia, un grupo de muchachas organizó una asociación y publicó un manifiesto en el que afirmaron no ser “ni putas ni sumisas, simplemente mujeres que quieren vivir su libertad y aportar su deseo de justicia”.
El manifiesto denunció “la marginalización económica y las discriminaciones, la tradición, la religión, el sexismo omnipresente, la violencia verbal y física, la sexualidad prohibida, las violaciones colectivas, el casamiento forzado...”.
El movimiento fue adquiriendo amplitud. En marzo de 2003 organizó una marcha que, partiendo de Vitry-sur-Seine, recorrió durante cinco semanas 23 ciudades de Francia y terminó con una manifestación de 30 mil personas en París, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer.
En el largo recorrido de la marcha, el grupo denunció las represalias que se ejercen sobre las jóvenes en el seno de los barrios árabes para obligarlas a llevar el velo y los castigos a la que son sometidas aquellas que no se resignan: agresiones físicas, violaciones y hasta asesinatos.
Practicantes o no del Islam, estas jóvenes abrieron una brecha en el muro compacto del integrismo. Para ellas, el velo significa un signo de exclusión, de violencia y muchas veces de terror que se ejerce en contra la mujer.
Ahora, un libro testimonial
Fadéla Amara, presidenta del movimiento “Ni putas ni sumisas”, recoge en un libro homónimo los problemas sociales y educacionales de las mujeres jóvenes en Francia. La obra, que trata temas en auge como la inmigración, mujeres musulmanas, feminismo, multiculturalismo, universalismo, laicidad en la escuela y barrios convertidos en guetos, narra la historia del movimiento.
Amara señaló que existen tres parámetros fundamentales para comprender el problema de los barrios formados por inmigrantes en Francia. Explicó que es necesario estar conscientes de que Francia “no ha sabido integrar a todos sus hijos”, que se han visto inmersos en la marginación y la pobreza.
En segundo lugar, en los años noventa el desempleo aumentó, y los hijos mayores de familias inmigrantes usurparon el lugar de los padres, por lo que comenzaron a aplicar “la ley del más fuerte”.
Amara también resaltó el despliegue de islamismo en la Francia de los últimos años: “se han manifestado imanes en estos barrios con un discurso muy radical respecto a las mujeres, que han cambiado su comportamiento a raíz de estas herramientas de presión y prohibición” en cuestiones de ropas, libertad para salir o la elección de un compañero sentimental.
La presidenta de “Ni putas ni sumisas” explicó que los miembros del movimiento no podían aceptar esa prohibición de los derechos humanos fundamentales a las mujeres, por lo que decidieron “romper con esto” y organizarse. “El combate feminista –añadió– nació desde abajo, y fue creado por chicas y chicos, ya que es un movimiento mixto”, porque, aseguró, “se trata de una lucha que incluye también a los hombres”.
Este libro, nacido al calor del movimiento, es la reflexión de una mujer joven de origen magrebí nacida y nacionalizada en Francia, sobre los problemas que afectan a las jóvenes de su generación que viven en ciudades industriales.
Amara trasmite en la obra testimonios de otras jóvenes, que en pleno siglo veintiuno tienen dificultades para ser consideradas y tratadas de manera igualitaria por los hombres de su entorno.
Propuestas de “ni putas ni sumisas”
La presidenta del movimiento explicó algunas de las propuestas expuestas al gobierno francés, tales como la creación de refugios para mujeres víctimas de la violencia, en forma de casas de acogida, o la elaboración “de perspectivas de acción para luchar contra este machismo y marginación de la mujer”.
Otra iniciativa es la publicación de una “Guía para la educación y el respeto”, que tratará los problemas de relaciones con violencia y malos tratos, y que pretende ser “una matriz de lectura y un código con claves para salir de esa situación”. La guía, que se editará en enero de 2005, servirá para debatir esta problemática y se dirigirá especialmente a la gente joven.
Fuente: Agencias, Sitio web Ni putes ni soumises (ver link externo).
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