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En el año 2003 América Latina recibió 38 mil millones de dólares en remesas (Foto: Univision). |
Casi 38 mil millones de dólares recibe anualmente América Latina y el Caribe, producto de las remesas que la población inmigrante envía periódicamente a sus familias. Las remesas de dinero se han convertido en un importante ítem financiero de la región y la tercera economía de la zona después de Brasil y México.
(Mujereshoy) Lo que empezó como una alternativa a la falta de oportunidades por las crisis sociales y económicas de los países de América Latina y el Caribe (ALC), es hoy la mayor fuente de divisas para la revitalización de su economía.
En el año 2000, los países latinoamericanos y caribeños recibieron 25 mil millones de dólares en concepto de remesas. En el 2003 éstas aumentaron a 38 mil millones de dólares.
De éstos, 30 mil millones de dólares provienen de diez de los casi 17 millones de residentes latinoamericanos en edad de trabajar en Estados Unidos, cifra que representa la tercera economía de América Latina y el Caribe, luego de las brasileña y mexicana, según el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El cálculo se basó en información del censo estadounidense y los resultados de una encuesta sin precedentes entre latinoamericanos en 37 estados y el Distrito de Columbia. De los 16,7 millones de adultos nacidos en América Latina que viven en Estados Unidos, unos 10 millones envían dinero periódicamente a sus familias.
Más de un tercio de las personas que envían remesas son mexicanas, quienes en 2003 giraron unos 13.266 millones de dólares a su patria. El volumen total de las remesas sobrepasó a la inversión extranjera directa y a la de asistencia oficial foránea como fuente de capital para la región.
Se espera que los envíos de dinero de la población emigrante seguirán incrementándose, como consecuencia de una combinación de la demanda de mano de obra en países industrializados con escaso crecimiento de población y la falta de suficientes oportunidades de empleo en los países latinoamericanos y caribeños.
“Millones de personas seguirán trasladándose al norte y miles de millones de dólares seguirán fluyendo hacia el sur”, dijo Donald F. Terry, director de FOMIN, “debido a que en la actualidad, uno de cada diez latinoamericanos recibe ayuda económica de parientes residentes en el extranjero”.
América Latina y el Caribe es hoy la mayor receptora de flujos de remesas del mundo, seguida por los países del sur de Asia, que recibieron en 2003 unos 16 mil millones de dólares, mientras que México, República Dominicana, El Salvador, Colombia, Brasil y Ecuador se encuentran entre los 20 países que reciben la mayor cantidad de remesas en el mundo, de los cuales México, la mayor receptora, sólo es superado por India.
El objetivo del 83 por ciento de los que emigran, según la encuesta, es “aliviar el sufrimiento económico de los familiares que se quedan”.
España es uno de los destinos migratorios más atractivos por razones culturales, pero en Estados Unidos los salarios son mejores, razón por la cual el grueso del flujo migratorio latinoamericano se dirige hacia allí.
Del total de emigrados, según el sondeo, “casi un 30 por ciento cuenta con estudios universitarios concluidos o por concluir, mientras que el 25 por ciento tiene concluidos sus estudios básicos. La gran mayoría son hermanos o hermanas, hijos o hijas de los que se quedan (48 por ciento) y por lo regular, para financiar los gastos del viaje, se recurre a ayuda familiar, préstamos, hipotecas o venta de bienes patrimoniales”.
En cuanto a la recepción de remesas, según FOMIN, la mayoría de las beneficiarias son mujeres (66 por ciento), con promedios de edad entre 25 y 64 años, de un nivel económico y educativo superior a la media del país (de 250 a 500 dólares de ingreso mensual).
Dos terceras partes de los giros se hacen a través de compañías remesadoras del sector informal, mientras que sólo un 17 por ciento utiliza a las instituciones financieras, por la generalizada desconfianza hacia los bancos, especialmente en Argentina, después de la crisis. En la mayoría de los casos, el método de envío lo elige el remitente.
Trabajo para dos
Pero los inmigrantes latinoamericanos contribuyen también y de manera cada vez más decisiva, con unos 450.000 millones de dólares anuales a la economía estadounidense, en la mayoría de los casos realizando trabajos rechazados por los demás “que no son más que un tozudo testimonio del trabajo duro y los esfuerzos de inmigrantes latinoamericanos, que anhelan una vida mejor para sí mismos y sus familias”, comentó el gerente del FOMIN, Donald F. Terry.
La encuesta revela que, mayoritariamente, los inmigrantes latinoamericanos de Estados Unidos envían dinero a sus familias mensualmente, en cifras que oscilan entre los 150 y 250 dólares. Sin embargo, y como consecuencia de la reducción de los costes de las transferencias, cada vez un mayor número de personas hace más de un giro por mes.
Fuente: Excelsior.
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