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Los tratamientos para dejar las drogas deben tener una mirada de género (Foto: Serteimed.com). |
Las mujeres chilenas presentan una alta tasa de adicción al alcohol y mayores niveles de dependencia a la pasta base y cocaína que los hombres, según un estudio realizado por el Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (Conace). El organismo lanzó el manual Mujeres y tratamiento de drogas para impulsar el desarrollo de intervenciones terapéuticas con perspectiva de género.
(Mujereshoy) El consumo de alcohol y de drogas que alteran el estado de ánimo, desde los tranquilizantes hasta las drogas “duras” –como la cocaína–, es un problema que afecta cada vez más a las mujeres.
Las tensiones de la vida cotidiana, los conflictos en las relaciones afectivas, la violencia al interior de la familia, la no valoración de su aporte social, derivados –en su mayoría– de su rol sexual, son algunos de los detonantes para su uso en las mujeres. Estos temas pueden adquirir una importancia central en el proceso de su dependencia y, por lo general, no son considerados en su proceso de tratamiento.
En Chile, el consumo de tranquilizantes, sin prescripción médica, es mayor en las mujeres en casi todas las edades y aumenta en aquellas de nivel socioeconómico alto. Además, su consumo aumenta persistentemente con la edad: 1 de cada 4 mujeres usa este tipo de fármacos entre los 45 y 64 años.
Estos datos provienen del Quinto Estudio Nacional de Población General realizado en 2002 por el organismo gubernamental Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (Conace), en el que, además, se indica que la tasa más alta de dependencia a alcohol en mujeres se registra en el grupo de 12 a 18 años de edad.
Respecto de la pasta base y la cocaína, el estudio señala que las mujeres presentan mayores niveles de dependencia que los hombres, a pesar de que registran un menor consumo.
Ante esta situación, el Conace ha realizado desde el año 2002 diversas iniciativas que apuntan a potenciar y a profundizar el conocimiento teórico y desarrollo de habilidades clínicas de los equipos que efectúan la atención a través de capacitaciones específicas para la atención de la población femenina.
También ha elaborado orientaciones técnicas para el tratamiento terapéutico eficaz de las mujeres con consumo de drogas, para lo cual se constituyó una mesa de personas expertas con representantes de organismos públicos, Ministerio de Salud, Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Gendarmería de Chile, y ejecutores y ejecutoras de programas de tratamiento de drogas para mujeres de los ámbitos públicos y privados.
En ese marco se inserta la reciente publicación del Conace, Mujeres y tratamiento de drogas. El libro-manual es el resultado de las iniciativas implementadas hasta ahora por ese organismo para orientar técnicamente a los equipos que ofrecen programas terapéuticos de tratamiento y rehabilitación de consumo de drogas en mujeres de Chile.
El texto, el primero en su tipo en Chile, pretende abrir espacios de reflexión y análisis que apunten a una atención diferenciada y de calidad, así como también hacia el desarrollo de un quehacer terapéutico que considere la perspectiva de género en el tratamiento de las adicciones femeninas.
El manual está dirigido específicamente a los equipos ejecutores de programas terapéuticos de tratamiento y rehabilitación hacia mujeres públicos y privados.
La especificidad de género
Los patrones de consumo abusivo y dependencia al alcohol y las drogas son muy distintos entre hombres y mujeres. Mientras los hombres beben alcohol o consumen drogas generalmente en público o en grupo, las mujeres suelen hacerlo en privado o a solas.
En un artículo del grupo de mujeres estadounidense The Boston Women’s Health Book Collective se indica que al contrario de los hombres, es más probable que las mujeres que tienen problemas con el alcohol y las drogas vivan con una pareja alcohólica o drogadicta. Además, al parecer, las mujeres tienden a dejarse influir por su pareja o sus amistades más que los hombres. Esto contribuye a que aquellas que tratan de lidiar con el problema de abuso de substancias tienden a recaer con mayor frecuencia que los hombres.
Por otra parte, cuando una mujer que mantiene una relación afectiva con una persona que también abusa de las substancias busca ayuda o tratamiento, ésta casi nunca la apoya y, en ocasiones, hasta la abandona. No obstante, cuando es el hombre quien solicita el apoyo o tratamiento para su problema, no es extraño que su compañera permanezca a su lado.
Estas son sólo algunas de las diferencias de género respecto de las adicciones.
Uno de los puntos más importantes a la hora del tratamiento para dejar el consumo de alcohol y drogas es buscar una ayuda terapéutica que considere estas diferencias.
La finalidad del tratamiento no es sólo “salir de las drogas”, sino entender lo que detonó su consumo y crear una nueva forma de vida en la que no se necesite del alcohol, tranquilizantes o drogas para funcionar.
Para encontrar un programa con el tratamiento adecuado o grupos de apoyo, es bueno acudir al centro de mujeres más cercano o al centro comunitario de salud pública. También los grupos de autoayuda de mujeres, o los que tengan algunas de sus características, pueden contribuir al proceso de rehabilitación, ya que en las reuniones con otras mujeres se puede entender mejor la situación que llevó a la adicción.
Los problemas de adicción al alcohol o a las drogas no desaparecen de la noche a la mañana. Es necesario ser perseverante, determinada y estar conciente de que se requiere luchar por un periodo que tal vez parezca eterno. De ahí que los procesos que fomenten la autoestima y la toma de conciencia de manera colectiva significan un punto de partida para superar estas adicciones.
Fuentes: Conace; Mujereshoy
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