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Tras una demanda de la iglesia católica, un cartel publicitario de moda francesa que mostraba a mujeres como Jesucristo y sus apóstoles, basado en La última cena, la famosa pintura de Leonardo Da Vinci, fue prohibido por una corte judicial en París. Los abogados de los diseñadores dijeron que se trata de “una censura”.
(Mujereshoy) En un claro ejemplo del peso que todavía tiene la iglesia católica en el mundo, una corte de París decidió el jueves 10 de marzo que a la empresa de moda francesa Marithé y François Girbaud debe retirar los carteles publicitarios en un plazo de tres días porque ofende a los católicos romanos.
El cartel muestra a mujeres vestidas con ropa chic sentadas ante una mesa en las mismas posturas de la famosa pintura de Da Vinci, quien la terminó en 1497 en un convento de Milán. A la derecha de la figura de Cristo, en el cartel se ve a una mujer que abraza a un hombre que viste pantalones vaqueros sin camisa.
La queja francesa contra el cartel fue presentada por una asociación llamada “Creencias y libertades”, creada por la conferencia de obispos franceses en 1996. El abogado de la asociación dijo que el cartel era “una gran lesión a los católicos porque representa la última cena en condiciones denigrantes.”
Los abogados defensores argumentaron que el cartel estaba basado en una pintura y no en la Biblia y preguntaron por qué la iglesia iniciaba acciones legales contra el cartel y no hacía nada contra la novela El Código Da Vinci, del estadounidense Dan Brown.
El libro que ha tenido récord de venta argumenta, contra lo que enseña el cristianismo, que Jesús se casó con su seguidora María Magdalena y que la Iglesia conspiró por siglos para ocultarlo.
El hombre sin camisa parece ser una pieza del argumento de Brown, según el cual ese joven hombre sentado a la derecha de Cristo en la pintura de Da Vinci, que usualmente se dice que es el apóstol Juan, era realmente María Magdalena. Al cambiar los otros personajes por mujeres, el cartel hace alusión a que el hombre abrazado representa a Jesús.
El tribunal parisino dijo que la ofensa gratuita contra los católicos superaba las intenciones comerciales de la campaña, mientras que la firma de moda explicó que su campaña buscaba resaltar la importancia de la mujer en la sociedad.
Los abogados de la iglesia argumentaron que trivializar los actos que constituyen el fundamento mismo de una religión era un insoportable acto de violencia moral.
La misma campaña ya había sido prohibida en la ciudad de Milán, donde se encuentra el original de la obra de Da Vinci. En Nueva York también ha generado polémica.
El tribunal consideró que instalar en “un lugar público este afiche de grandes dimensiones” es una “intrusión agresiva y gratuita en una creencia personal”. “El daño hecho a los católicos es desproporcionado con la finalidad mercantil que se persigue”, añadió el tribunal.
El juez prohibió de esa manera que la publicidad se coloque en lugares públicos y ordenó retirar los afiches que ya habían sido colocados.
Para los abogados de los diseñadores, la decisión judicial es “una censura”. “Sólo queríamos traducir el nuevo lugar de la mujer en la sociedad”, aseguraron.
Fuentes: Agencias.
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