 |
En América Latina se requiere de mayor acceso de las mujeres a servicios básicos de salud de calidad (Foto: Antonio Suárez Weise, el Mundo). |
Cerca de 11 millones de niños y niñas y medio millón de madres mueren al año, de las cuales alrededor de 23.000 son del continente americano, debido a la carencia de servicios básicos de salud. Tanto las organizaciones de Naciones Unidas como las no gubernamentales están empeñadas en reducir estas cifras.
(Mujereshoy) En el Informe Salud en el Mundo 2005, ¡Cada madre y cada niño contarán!, la Organización Mundial de la salud (OMS) estima que de un total de 136 millones de nacimientos al año en todo el mundo, menos de dos terceras partes de las mujeres de los países menos desarrollados y sólo un tercio en los países menos adelantados reciben asistencia de personal capacitado cuando dan a luz.
Según las últimas cifras de la OMS, cada año, cerca de 530.000 mujeres mueren durante el embarazo o el parto; más de tres millones de niños nacen muertos; más de cuatro millones de recién nacidos mueren durante los primeros días o las primeras semanas de vida, y en total 10.6 millones de niños mueren antes de cumplir los cinco años.
El informe ¡Cada madre y cada niño contarán!, que incluye esas y otras impactantes cifras y hechos, es lanzado hoy, Día Mundial de la Salud, que tiene el mismo lema que el informe. El evento se celebrará en muchos países, con una ceremonia especial en Nueva Delhi (India).
El informe presta particular atención a los países en desarrollo donde los avances en materia de salud materno-infantil son lentos, están estancados o incluso han retrocedido durante los últimos años. En esos países, menos de la mitad de las madres y los recién nacidos reciben atención, pero no toda la que sería necesaria.
El amplio estudio sobre los obstáculos para la salud a que se enfrentan las mujeres antes y durante el embarazo, durante el parto y en las semanas, meses y años que siguen para ellas y sus hijos, señala que todos los años, más de 18 millones de abortos inducidos son realizados por personas que carecen de los conocimientos necesarios o en condiciones que incumplen las mínimas normas médicas, o ambas cosas, y conllevan por tanto un gran riesgo. Por esta causa mueren cada año 68.000 mujeres.
En numerosos países, muchas mujeres y muchos niños ni siquiera tienen acceso a las prestaciones sanitarias más básicas, es decir, las que son importantes para su supervivencia. En algunos países, generalmente los más pobres, predomina una privación masiva; sólo una pequeña minoría, que suele estar integrada por el segmento de la población más rica de las zonas urbanas, disfruta de un acceso razonable a la atención de salud, mientras que la inmensa mayoría de la población queda excluida.
Entre los que quedan al margen, las mujeres y los niños son los que más sufren. Según el informe, “ser pobre o ser mujer es a menudo motivo de discriminación, y ésta puede derivar en malos tratos, abandono, tratamientos deficientes o explicaciones demasiado someras de las pruebas o intervenciones, todo ello agravado por el hecho de que los agentes de salud piensan a veces que las mujeres son ignorantes. La atención que se ofrece a las mujeres puede ser inoportuna, ineficaz, discriminatoria o indiferente a sus necesidades”.
La situación en América Latina
Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que cerca de 11 millones de niños y medio millones de madres mueren al año. De estas mujeres, alrededor de 23.000 son del continente americano y de los territorios más pobres, pues un niño haitiano con menos de cinco años tiene 17 veces más probabilidad de morir que un niño de la misma edad en Canadá. Para una mujer nacida en América Latina o el Caribe, las probabilidades de morir por complicaciones del embarazo son 27 veces mayores que para una mujer nacida en Estados Unidos.
La divulgación de estos datos tiene como objetivo sensibilizar sobre la muerte de madres, niñas y niños; hacer que se conozcan mejor las soluciones que existen; y generar una corriente que promueva la responsabilidad y la labor colectivas.
La organización internacional señala que, en los países en desarrollo, las complicaciones del embarazo se encuentran entre las causas principales de muerte y discapacidad de las mujeres de 15 a 49 años. En los lugares en donde se dispone de atención de salud, ésta no siempre es de calidad.
En los 17 países de América Latina y el Caribe, en donde la mayoría de los partos se realizan en centros de salud y hospitales, las tasas de mortalidad siguen siendo demasiado elevadas. En zonas rurales y pobres, la mayoría de las familias no reciben ningún tipo de atención de salud a cargo de personas capacitadas, ni durante el parto ni posteriormente.
Pobre calidad de los servicios
Para Casilda Velasco Juez, presidenta de la Asociación Andaluza de Matronas y miembro de Medicusmundi, no es cierto que las dificultades de las mujeres en los países pobres para disfrutar de una vida sana y saludable se expliquen por la propia situación de pobreza. Para ella, “la razón fundamental de estas muertes también se debe a una falta de calidad en los servicios que se ofrecen (cuando existen) y al papel que la mujer ocupa en estas sociedades”.
Por ejemplo, indica que en muchos países “hay una falta de inversiones gubernamentales en servicios de salud de base relacionados con las mujeres, a lo que se unen las desigualdades económicas y sociales que impiden a menudo el acceso de la mujer a los servicios sanitarios”.
Para Medicus Mundi, prosigue Velasco, “los medios que permitirían reducir la mortalidad materna son conocidos y no exigen tecnologías nuevas, tan sólo compromiso político para mejorar recursos, movilizar a la comunidad, mejorar la accesibilidad y calidad de la salud, reforzar los servicios comunitarios de base, poner en marcha servicios obstétricos de urgencia a menor coste y reforzar los centros de planificación familiar”.
Finalmente, la presidenta de la Asociación Andaluza de Matronas recuerda que Joy Phumaphi, subdirectora general de la OMS para salud de la Familia y la Comunidad definía recientemente los altos índices de mortalidad materna como “una epidemia invisible”. Para Medicus Mundi, es un problema que se encuentra envuelto en una “cultura de silencio y de resignación”.
Fuentes: OMS, OPS, Canal Solidario.
|