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(Mujereshoy) Según un reciente informe presentado por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), la región de América Latina y el Caribe ha avanzado hacia la equidad de género para lograr la enseñanza primaria universal y cumplir así con uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Sin embargo, este progreso regional esconde grandes disparidades entre los países y entre las diferentes poblaciones que integran la realidad de la región, lo que se traduce en que millones de niños y niñas quedan fuera de la escuela.
El tema central del informe Progreso para la Infancia, es la paridad entre las niñas y los niños en la escuela primaria. A nivel global uno de los aspectos positivos que destaca el informe es que hoy en día hay más niños en la escuela que nunca, debido, en parte, al aumento en la escolarización de las niñas. Unos 125 países, de los 180 donde hay datos disponibles, se encuentran bien encaminados para alcanzar la paridad entre los géneros en 2005, una meta establecida por las Naciones Unidas como parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Tres regiones –Oriente Medio y África del Norte, Asia meridional, y África occidental y central– no alcanzarán la paridad entre los géneros en la fecha prevista. América Latina y el Caribe y Asia oriental y el Pacífico se encuentran entre las regiones más aventajadas en esta tarea.
“Este informe demuestra que nuestro objetivo estratégico de conseguir que haya más niñas en la escuela está dando buenos resultados a la hora de incrementar las tasas de asistencia para los niños y las niñas en la escuela primaria”, dijo Carol Bellamy, Directora Ejecutiva de Unicef. “Pero también está claro que se necesitan avances sustanciales para eliminar los obstáculos que mantienen a millones de niñas sin escolarizar y para conseguir que todos los niños y las niñas tengan acceso a una educación”.
América Latina y el Perú
Utilizando el Índice de paridad de género como medida de progreso, América Latina y el Caribe se encuentran técnicamente en la vía adecuada para alcanzar el objetivo de paridad entre las niñas y los niños en la enseñanza primaria. El Perú, por ejemplo, está entre los 10 países que se encuentran más cerca de la meta de alcanzar la igualdad entre los géneros para el 2005, con un índice de paridad de género (proporción neta de asistencia de niñas a la escuela primaria en comparación con la de los niños) del 1 por ciento.
En cuanto a la educación secundaria, en el Perú, de un total 87,8 por ciento de niños que asisten a la escuela, el 89,9 por ciento son niños y el 85,6 por ciento son niñas.
Sin embargo, uno de los retos pendientes es garantizar una educación de calidad para todas y todos. Una mayor inversión y mejor calidad en la educación evitaría, por ejemplo, las tasas de repetición de curso del alumnado, lo que en el caso de Brasil representó sólo en el año 2001 más de ocho mil millones de dólares.
Por otro lado, si bien en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe el número de niñas es superior al de niños en la escuela, esto no es así en muchas zonas rurales, especialmente en comunidades indígenas. Además los expertos coinciden en que la ligera ventaja de la que gozan las niñas en los primeros dos niveles de educación no se traducen en mayores oportunidades económicas y sociales para ellas en el futuro.
La pobreza y las desigualdades son barreras fundamentales que impiden un aumento en el acceso y la terminación de la educación primaria. Los niños y las niñas que provienen del 20 por ciento de los hogares más pobres de los países en desarrollo tienen tres veces menos probabilidades de acudir a la escuela primaria que quienes proceden del 20 por ciento más rico. En América Latina y el Caribe, alrededor del 60 por ciento de los niños y niñas menores de 12 años, y el 50 por ciento de los adolescentes entre13 y 19 años son pobres, en comparación con el 44 por ciento de la población total.
En Haití, el país más pobre de la región, será necesario lograr un aumento de un 3.3 por ciento al año en los índices de matriculación/asistencia para alcanzar la enseñanza primaria universal en 2015, ya que en 2001 sólo un 54 por ciento de los niños y niñas iban a la escuela primaria.
Las posibilidades educativas de la región están afectadas por las disparidades entre ricos y pobres, y entre las poblaciones urbanas y rurales, pero están especialmente marcadas en países como Bolivia, Brasil, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Paraguay.
Los niños y niñas indígenas y afrodescendientes junto con los que tienen discapacidades, enfrentan también la exclusión del sistema educativo y están lejos de alcanzar los promedios regionales. Esta es la realidad que corresponde a países como Bolivia, Guatemala, Nicaragua y Panamá. En Bolivia, donde la población indígena representa el 50 por ciento de la población, los niveles de analfabetismo en estas comunidades alcanzan el 19 por ciento, mientras que la proporción entre la población no indígena es de sólo el 4.5 por ciento.
En el caso de Brasil, los afrobrasileños enfrentan dificultades de acceso a una educación de calidad. La probabilidad de que un niño o niña afrodescendiente curse la enseñanza secundaria es 15 veces menor que la de un no afrodescendiente.
Logros y retos globales
La paridad entre los géneros es un requisito para que el mundo logre que la enseñanza primaria sea universal en 2015. La reducción en la diferencia de género ha contribuido aumentar el número de niños y niñas que reciben educación primaria. Según las proyecciones, en 2005 habrá menos de 100 millones de niños y niñas que no acudan a la escuela primaria, un descenso con respecto a los 115 millones estimados en 2001.
Un factor importante que determina las posibilidades de que un niño vaya a la escuela es la educación de su madre. Alrededor de un 75 por ciento de los niños y niñas que no reciben una enseñanza primaria en los países en desarrollo son hijos de mujeres que no pudieron ir a la escuela. Esta proporción varía enormemente de una región a otra: un 28 por ciento en Asia oriental y el Pacífico, frente a un 80 por ciento en África occidental y central, Asia meridional, y Oriente Medio y África del Norte.
No hay duda de que abrir las puertas de la escuela a todos los que deseen entrar ha supuesto una enorme inversión sobre unos recursos que ya estaban al límite de sus posibilidades. Por ello, la asistencia internacional para la educación debe aumentar de manera drástica. Las Naciones Unidas calculan que se necesitarán 5.600 millones de dólares al año adicionales para lograr la educación primaria universal. Algunos países ricos han reconocido ya a la importancia de este desafío. El Gobierno del Reino Unido ha prometido 2.680 millones de dólares durante los próximos tres años para aumentar la matriculación de las niñas en la escuela. Noruega contribuyó con 51 millones de dólares a las iniciativas para la educación que recibieron apoyo del Unicef en 2003 y 2004.
“El objetivo de alcanzar la enseñanza primaria universal con una igualdad de oportunidades para las niñas y los niños es realista”, añadió Bellamy. “Es asequible, viable y, más importante aún, es el derecho inalienable de nuestros niños”.
Fuente: RPP Noticias, Perú.
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