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(Mujereshoy) Un estudio elaborado por la Alianza Chilena por un Comercio Justo y Responsable (ACJR) concluyó que la situación laboral de las mujeres chilenas se ha deteriorado en calidad. El estudio, que fue entregado a la Comunidad Europea (CE) y a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), propone una cláusula de género para “todos los compromisos económicos internacionales, que asegure el acceso pleno de las mujeres a políticas de desarrollo social, y de equidad de género”.
La investigación fue impulsada por el programa “Las Mujeres Hablan”, cuyo objetivo es estimular el desarrollo económico, la relación entre mujer y comercio y mejorar las políticas comerciales de la Unión europea (UE) que afectan a la vida de las mujeres en el Tercer Mundo.
El informe muestra que pese a que las mujeres actúan en distintas formas de trabajo, están en la base de la pirámide económica con actividades poco rentables y con altos niveles de precariedad.
La investigación concluye que existe un deterioro general de las condiciones laborales, principalmente en los empleos relacionados con la exportación. En la peor situación están las trabajadoras de la agricultura y de la industria salmonera.
Las de la agricultura no pertenecen al sistema de pensiones y no tienen protección de salud o de cesantía y no reciben pago por vacaciones, “imperan empleos temporales, mal pagados y sin ninguna protección social. Las trabajadoras no saben cuando comenzarán a laborar ni la fecha de término, así como tampoco la duración de la relación laboral, ni el monto de sus remuneraciones” se indica en el informe.
La industria salmonera, que tiene en su fuerza de trabajo a un 70 por ciento de mujeres, tiene deficientes condiciones laborales. El estudio señala que “el trabajo en la industria salmonera de realiza de pie. Ellas permanecen paradas entre ocho y 16 horas diarias. Sus jornadas son tremendamente largas y extenuantes”. Las condiciones de higienes son deplorables, los baños y comedores son sucios e insalubres y el nivel de toxicidad, debido al agua clorada, es muy alto.
Las 48 horas semanales que la ley laboral chilena permite [y que ahora es de 45 horas], no es respetada por las empresas externalizadas, “donde las trabajadoras deben quedarse hasta que termine el ciclo completo del proceso de producción, muchas veces de hasta 14 horas diarias”.
El estudio añade que la agenda mundial del libre comercio ha conducido, especialmente en regiones de América Latina, Asia y África, a la informalización de la actividad laboral, con el crecimiento del trabajo independiente y además a la feminización del desempleo, pues las mujeres reciben bajos salarios en empleos precarios y, además, muchas veces se ocupan de trabajos domésticos no remunerados.
Fuente: Adital.
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