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(Mujereshoy) La nueva jefa del gabinete del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff, de 57 años, planeó espectaculares golpes de la guerrilla en los años 60 y sufrió cárcel y tortura antes de hacerse economista y aplicar sus dotes de organizadora en el sector energético brasileño.
Fue designada para reemplazar a José Dirceu, otro ex preso político y guerrillero, que dejó el gobierno en medio de denuncias de pago de sobornos a diputados aliados del oficialista Partido de los Trabajadores (PT, izquierda).
Nacida el 14 de diciembre de 1947 en el Estado de Minas Gerais (sudeste), Rousseff empezó su militancia en el trotskismo pero se sumó en 1969 a la maoísta Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares (VAR-Palmares) del mítico guerrillero Carlos Lamarca, un capitán del ejército que disentía con el golpe militar de 1964.
Planificó junto a su compañero Carlos Franklin Paixao de Araújo (con quien tendría su única hija) el robo de una caja fuerte que el gobernador paulista Adhemar de Barros, identificado como un símbolo de la corrupción, escondía en la casa de una amante en Rio de Janeiro, el 18 de julio de 1969. Adentro había 2.5 millones de dólares, un récord para una acción guerrillera hasta ese entonces.
Dos meses después, Rousseff –conocida con los alias de Estela, Luiza, Wanda y Patricia– encabeza una disidencia favorable a una reducción de las acciones armadas, y deja en minoría a Lamarca. Las dos facciones se reparten las armas y el botín.
Detenida el 16 de enero de 1970 en Sao Paulo, Rouseff fue torturada durante varios días. Sus fiscales la tratan de “Juana de Arco de la guerrilla” y “papisa de la subversión”. Pasa tres años en la cárcel. Al salir, se recibe de economista en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul y en 1986, un año después del fin de la dictadura, asume como secretaria de Hacienda de Porto Alegre (capital de ese Estado). Entre tanto, había adherido al Partido Democrático Trabalhista (PDT), del caudillo Lionel Brizola.
Sus objetivos como jefa de gabinete
Rousseff afirmó al asumir su cargo el martes 21 de junio que no se limitará a cuestiones técnicas y se presentó como una “potenciadora” del trabajo de los demás ministerios del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva en la misión de transformar a Brasil en un país menos desigual.
Rousseff dijo que pretendía “consolidar y ampliar las acciones prioritarias del gobierno, acompañando su ejecución”, y que “eso no es un trabajo técnico”.
“Eso es definitivamente un trabajo político, un trabajo de la política entendida en el sentido más noble del término, que es la capacidad de hombres y mujeres de tratar de realizar un proyecto nacional de desarrollo sustentable, un proyecto en función de la población brasileña”, añadió la ministra en una ceremonia en presencia de Lula, todos los ministros y su predecesor José Dirceu.
“Mi misión hoy deja de ser el de una ejecutora de políticas y pasa a ser más el de una potenciadora y facilitadora del trabajo realizado por mis colegas”, añadió Rousseff, quien hasta el lunes era ministra de Minas y Energía.
La nueva jega de gabinete elogió el trabajo de sus colegas, a los que dijo movidos por “una santa necesidad de perfeccionar siempre y de modificar el estatus de un país tan desigual”.
Elogió entre ellos “la lucha por la estabilidad” del ministro de Hacienda, Antonio Palocci, cuya política de estrictos ajustes es criticada por el ala izquierda del oficialista Partido de los Trabajadores (PT).
Fuente: La República, Uruguay.
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