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La obra Cinismo fue presentada en la Bienal de Venecia (Foto; Prensa Libre), |
La artista guatemalteca Regina José Galindo presentó en la Bienal de Venecia de Arte Contemporáneo, su obra Cinismo, con la que se hizo acreedora al galardón León de Oro, convirtiéndose en la única latinoamericana premiada.
(Mujereshoy) El Jurado de la 51 edición de la Bienal de Venecia de Arte contemporáneo otorgó el León de Oro en la categoría de artista joven, menor de 35 años, a la guatemalteca Regina José Galindo por su obra Cinismo, en la que filma una operación de himenoplastia (reconstrucción del himen).
La obra de Galindo muestra este hecho para denunciar la situación de los países donde la virginidad es un requisito para contraer matrimonio. Según la decisión del jurado, Regina José Galindo se hizo acreedora al galardón por “su fuerte e impresionante impacto visual, en una acción de gran coraje contra el poder”, según la decisión del jurado.
La artista, nacida en 1974 en Ciudad de Guatemala, apuntó que con la obra quería denunciar las malas condiciones y el peligro que representa para las mujeres las operaciones de este tipo.
En una entrevista publicada en la revista Magazine 21, del matutino Siglo XXI, Galindo subrayó que el jurado del concurso contó con herramientas teóricas para saber que por medio de su cuerpo materializó sus ideas.
La artista guatemalteca ha representado diversos perfomances con el objeto de denunciar las diferentes violaciones a los derechos humanos, principalmente de las mujeres, como la presentación de “Lo voy a gritar al viento” (1999), donde la artista se colgó del Palacio de Correos mientras leía sus poemas, para mostrar cómo la voz de las mujeres se pierde en el viento.
Galindo también ha sido reconocida por “¿Quién puede borrar las huellas?”, donde mojó sus pies en sangre y dejó huellas desde la Corte de Constitucionalidad hasta el Palacio Nacional de la Cultura, en Ciudad de Guatemala.
En el año 2003 Galindo presentó la acción sonora “Golpes”, donde el público sólo podía escuchar los golpes de cinturón que provenían de un cuarto con micrófonos, en donde ella, sin ropa, se dio 269 golpes con un cinto masculino, uno por cada mujer que había sido asesinada en Guatemala, como una forma de protesta contra el feminicidio.
Fuente: Cerigua, Agencias.
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