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Rocío Borrasé, una bruja de verdad (Foto: Fernando Goldoni, Informa-tico). |
Dejarse leer las cartas por Rocío Borrasé es una experiencia positiva y amable. No tiene nada de oculto ni ceremonioso. Con su lenguaje ameno, su dejo de josefina de “abolengo”, y su amplia cultura, Rocío te mete en su mundo y te abre una nueva posibilidad en el propio. Entrevista de Julia Ardón.
(Mujereshoy) Rocío Borrasé, conocida lectora del tarot, estudiante avanzada de filosofía en la Universidad de Costa Rica, mujer bonita, amable, humilde, amante de los gatos y las gatas, de la coca-cola y los cigarros, escritora de cuentos sorprendentes, con eterna sonrisa y un espíritu adolescente en la mirada; es una mujer sin edad.
A veces la sentís cándida como una niña, de repente adquiere la sabiduría de las ancianas... es capaz de reírse de ella misma, contarnos toda “chillada” que le encanta David Bisbal y de abrir el alma como ninguna. Como buena filósofa vive haciéndose preguntas, como buena bruja sabe que para no todas las preguntas hay respuestas y que quizá es en el misterio donde está la clave de todo. El misterio: ese hueco gris y sorprendente, a veces de colores desconocidos, de donde salen los afectos, las intuiciones, los enamoramientos y las sospechas.
“Me gusta pensar que el tarot es un medio para conocernos mejor a nosotros mismos”. Así de clara es su propuesta.
Cuando te sometés a la experiencia comenzás a darte cuenta de tu propia capacidad para entender las cosas, de tu propia sabiduría interior, de la fuerza de tu corazón, de las increíbles relaciones de procesos y fenómenos, de la calidad de tus relaciones pero sobre todo de tus posibilidades de mejorar lo que se puede y dejar en manos de la paciencia lo que no. Ella te ayuda a entender la armonía entre la “casualidad” y la “causalidad”.
Puede ser que Rocío sí sea bruja, pero si tratamos de asociarla con alguna de cuentos, más que venírsenos a la mente las maléficas brujas feas producto de la tradición del miedo, nos aparecen la coqueta “hechizada” de la serie de televisión gringa o más bien “Campanita” el hadita pequeñita y delicada que siempre acompañaba a Peter Pan en sus aventuras. Muchas amigas le decimos “brujita”, así, con cariño. En todo caso, las mujeres ya hace rato hemos venido apropiándonos de ese adjetivo, recuperándolo de la hoguera para sanar un poco nuestra adolorida historia y tanto conocimiento acumulado por siglos y generaciones al calor de los animados aquelarres de las cocinas familiares.
Su espíritu cálido y conversador, su pelo siempre arreglado y su ternura ofrecen confianza desde el primero encuentro. Con ella pasa como con Meg Ryan, a quien se parece bastante... la sentís amiga de toda la vida.
Conversamos con motivo de su nueva incursión en el mundo del “tarot gastronómico”, ya que ahora tendrá sitio fijo para atender a la gente que quiera tener la experiencia en un restaurante en San José.
¿Desde cuándo lees el tarot?
Rocío: Hace cinco años, un amigo de toda la vida me dijo que quería aprender a leer las cartas, pero le daba pereza memorizar el manual, así que como regalo de cumpleaños, escribí una tarjeta para cada uno de los significados, simplificándole el trabajo. Durante el proceso comprendí que el tarot guarda una sabiduría muy antigua a la que tenemos acceso a través de un ritual muy simple, el interés de dos personas que se toman el tiempo para reflexionar sobre alguna idea que les parece importante.
¿Quién te enseñó a hacerlo?
Rocío: Al principio lo leía mecánicamente, como una historia que cuenta un rompe cabezas. Trabajé como tarotista en el restaurante de una amiga durante más de un año, y conforme fui compartiendo las reflexiones que contiene cada una las cartas con cantidad de personas desconocidas para mí y, sinceramente, me sorprendió el resultado. Una vez que me acostumbré a este tipo de lenguaje que va más allá de la comunicación tradicional, aparecieron mis maestros, que son tres personas de carne y hueso, con dones y defectos, como cualquier ser humano. Ellos me enseñaron a confiar en la experiencia espiritual que es la otra cara de la moneda de la experiencia científica.
¿Todas las barajas son iguales o hay diferentes tipos?
Rocío: Creo que todas las barajas contienen el mismo simbolismo, lo que cambia es el mundo interior a través del que cada persona interpreta el significado de las cartas. Lo mismo que pasa cuando lees un libro o ves una película, cada uno hace una lectura distinta que depende de su experiencia.
¿Cuál es el tipo de baraja que usás? ¿Por qué elegiste esa especialmente?
Rocío: Utilizo la baraja mítica porque se basa en los mitos griegos bien conocidos por nuestra cultura occidental de manera que las figuras son fáciles de comprender para todos.
¿Te has hecho leer las cartas por otra persona?
Rocío: Cuando no sabía leerlas dejaba que me las leyera cualquiera, ahora sólo lo hago con personas positivas.
¿Pero, decime... ¿ qué es el tarot? ¿Cómo lo definirías?
Rocío: El tarot proviene de un libro sagrado del Antiguo Egipto, el significado de las cartas se elaboró a partir de enseñanzas dadas por antiguas civilizaciones, lo que nos hace entrar en contacto con una cosmología muy distinta a la nuestra.
¿Para qué creés que sirve?
Rocío: Creo que cada uno de nosotros sabe las respuestas a todas las preguntas y el tarot es simplemente una forma de acceder a ese conocimiento.
Contanos algunas de las experiencias que has tenido leyéndoselo a otras personas. ¿Qué te dicen?
Rocío: Hay un ejercicio que me gusta mucho hacer sólo para comprobar que es verdad que cada uno de nosotros tiene la respuesta a todas las preguntas. Le pido a la persona que haga una pregunta en voz baja, después saca una carta, le digo el significado, ella relaciona ese significado con su experiencia y se alucina toda de su propia sabiduría. Generalmente me dicen que se van más contentos de lo que llegaron.
Hay gente religiosa que dice que el tarot no es de Dios, que es contrario a las enseñanzas de la Biblia... que se persigna cuando te ve llegar con la bolsita de las cartas... A quienes tienen ese miedo, ¿qué les dirías?
Rocío: Entiendo que la Biblia prohíbe la práctica de la adivinación, pero no de la reflexión y como no creo que las cartas tengan nada de mágico, todo está en el uso que les des.
¿Sos creyente?, ¿religiosa?, ¿en qué creés vos, Rocío?
Rocío: Soy terriblemente creyente, de Dios no tengo la menor duda, lo que busco es un grupo religioso dentro del que me sienta totalmente a gusto.
¿Cada cuánto tiempo es válido hacerse una lectura?
Rocío: Cada vez que sintás la necesidad de hablar con vos misma en compañía de otra persona.
¿Se puede hacer en cualquier momento y lugar, no hay que crear algún tipo de atmósfera especial?, ¿alejarse del ruido? o ¿apagar la luz y prender candelas? ¿necesitás concentración? ¿silencio?
Rocío: Se puede hacer en cualquier momento y lugar, depende de cada persona. Hay personas que les gusta hacerlo por diversión en una mesa de tragos y haciendo chistes; el tarot se convierte en parte de la fiesta. Otras personas lo hacen mucho más personal, entonces el tarot pasa a ser un interlocutor de ella misma.
¿Qué has aprendido durante todos estos años leyendo el tarot?
Rocío: El tarot me ha enseñado muchas cosas, pero la más impresionante ha sido tener acceso a la atención y confianza de una persona que acaba de conocerme.
¿Has tenido alguna vez que “mentir” a alguien cuando el tarot te “dice” alguna “mala noticia” que creés puede herir los sentimientos de la persona a quien le estás leyendo las cartas?
Rocío: Nunca he tenido que mentir, lo que no sé es si la persona a la que le leo el significado de las cartas se miente a sí misma, y si es así, de igual forma la respeto porque cada uno camina a su paso e igualmente llega a la meta.
¿Cuál es tu carta preferida? ¿Por qué?
Rocío: “El Loco”, porque es la mejor descripción que he leído sobre el quehacer humano.
* Colaboradora de Mujereshoy en Costa Rica.
Fuente: Julia Ardón, Informa-tico.com
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