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(Adital/Econoticias, Bolivia) "Las semillas que guardamos son nuestra vida", confiesa Juliana Marca, una agricultora chilena que está de paso por Bolivia, donde testimonia su amor por la tierra y sus fecundos frutos. Esta mujer de origen Aymara habla sobre algo que, pese a su vital importancia, parece haber quedado en el olvido con los aires del libre mercado: la soberanía alimenticia.
"La soberanía alimenticia es un derecho fundamental de los pueblos. Cada país debe definir sus políticas propias para ser autosuficientes en la producción de alimentos. No negamos el comercio internacional, pero lo supeditamos a las necesidades alimenticias de cada pueblo", dijo durante el Seminario Internacional "Alternativas para el Comercio Internacional de Productos Agrícolas", organizado por el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), en La Paz.
Según Juliana, las actuales políticas agrarias y comerciales, impuestas por las organizaciones multilaterales y países desarrollados, fomentan el hambre y la pobreza en el agro latinoamericano, olvidando que lo primero es garantizar la alimentación de la población.
"En nuestra región tenemos bancos de semillas, hay guardadoras de semillas originarias. Yo soy una de ellas", dice con orgullo y relata que los frutos de esas semillas, alimentados en la tierra sólo con abono de cordero y llama, sin químicos ni fertilizantes fabricados por la industria, permite ofrecer alimentos puros y nutritivos.
Pero pese a sus cualidades y potencialidades, la producción campesina está siendo devastada por la importación de alimentos subvencionados del extranjero. Como portavoz de las mujeres productoras de Chile, la agricultora no tiene dudas de que la prioridad en América Latina debería ser la producción y la alimentación para garantizar un adecuado nivel de vida de nuestra población, y no el comercio de productos agrícolas como se da ahora.
En la visión de los defensores de la Soberanía Alimenticia, postulada por campesinos y pequeños productores, la importación de alimentos debería darse solo para productos que no son generados localmente.
Fuente: Adital, Brasil.
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