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(Mujereshoy) La Cumbre del Milenio + 5, reunión de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas que se celebrará en Nueva York del 14 al 16 de septiembre, es considerada una oportunidad única para que los Estados miembros de la ONU emprendan acciones efectivas para abordar algunos de los asuntos más importantes a los que se enfrenta la comunidad internacional.
El objetivo de la Cumbre es evaluar el progreso de las metas de la Declaración del Milenio de Naciones Unidas, aprobada por 190 jefes de Estado en la Cumbre del Milenio, realizada en septiembre de 2000. Sin embargo, desde esa fecha muchos gobiernos no han cumplido con sus compromisos y la brecha entre pobreza y riqueza continúa aumentando. Mientras muchas organizaciones de la sociedad civil han analizado que los Objetivos del Milenio no son lo suficientemente ambiciosos, en la actualidad también se comienzan a oir voces que afirman que dichas metas no serán alcanzadas en el 2015 ni en cien años.
Como parte de esa sociedad civil, organizaciones no gubernamentales de mujeres han lanzado una campaña de monitoreo para asegurarse de que las voces de mujeres sean escuchadas en esta Cumbre. El Grupo de Monitoreo de Género de la Cumbre Mundial es un proyecto liderado por una coalición de organizaciones de mujeres que cuentan con una larga trayectoria en el cabildeo de los temas que la cumbre tratará y de cómo éstos afectan a las mujeres en todo el mundo: el Centro por el Liderazgo Global de la Mujer (Center for Women’s Global Leadership, CWGL), la Organización de Mujeres para el Ambiente y el Desarrollo (Women’s Environment and Development Organization, WEDO) y la Red Alternativas de Desarrollo con Mujeres para una Nueva Era (Development Alternatives with Women for a New Era, DAWN).
Estas organizaciones prepararon el siguiente documento sobre las demandas de las mujeres para esta Cumbre Mundial.
Cumbre Mundial 2005: Lo que está en juego para las mujeres
Naciones Unidas ha sido una fuerza que dio impulso a las mujeres en las pasadas dos décadas, facilitando sus esfuerzos para definir una agenda global abarcativa por la paz y los derechos humanos, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, y la erradicación de la pobreza y el desarrollo sustentable. Más de 190 gobiernos asumieron compromisos con esta agenda global, y sin embargo continúa existiendo una gran brecha entre estas promesas y la implementación a niveles internacional y nacional.
Desde el 14 al 16 de septiembre los jefes de gobierno de todo el mundo –de los cuales la abrumadora mayoría son hombres– se reunirán en la sede de Naciones Unidas en Nueva York para la Cumbre Mundial 2005. Intentarán llegar a un consenso sobre un paquete de propuestas vinculando paz y seguridad, derechos humanos y desarrollo con la reforma de la ONU.
Sin embargo, Estados Unidos amenaza este proceso al buscar enmiendas de gran alcance a último momento, las cuales destruirán las propuestas sobre desarrollo sustentable, alivio de la deuda y asistencia financiera a los países pobres, y medio ambiente, y debilitará el apoyo a los acuerdos sobre temas sociales y económicos alcanzados en pasados conferencias.
Las mujeres han prestado considerable atención a este proceso. Lo que está en juego para las mujeres son las promesas de igualdad, empoderamiento y derechos humanos de las mujeres contenidas en la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer), en la Plataforma para la Acción de Beijing, el Programa de Acción de El Cairo y otros acuerdos de los años noventa, ampliamente respaldados por los gobiernos. La siguiente visión detalla los temas críticos que estarán sobre la mesa en la Cumbre Mundial y su importancia para las mujeres de todo el mundo.
A. Desarrollo
La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres son esenciales para alcanzar los objetivos.
La mayoría de los gobiernos y las instituciones internacionales, incluyendo Naciones Unidas y el Banco Mundial, concuerdan en principio que la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres son componentes esenciales para alcanzar los objetivos en todas las áreas de desarrollo, incluyendo aquellas contenidas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio articulados por Naciones Unidas en la Cumbre del Milenio del año 2000. En un esfuerzo para generar desarrollo sustentable, los gobiernos deben ahora ir más allá de las palabras y actuar dentro de este marco. En la Cumbre del Milenio del 2005, las mujeres quieren que los gobiernos:
· Expandan sus esfuerzos para combatir la violencia contra mujeres y niñas;
· Garanticen salud y derechos sexuales y reproductivos;
· Aseguren los derechos a la propiedad, vivienda, tierra y herencia de mujeres y niñas;
· Eliminen la desigualdad de género en el empleo, incluyendo las brechas en la remuneración;
· Aseguren igual representación y participación de las mujeres en los gobiernos nacionales y locales;
· Inviertan en infraestructura que reduzca la carga horaria de mujeres y niñas, como por ejemplo la cantidad de tiempo que mujeres y niñas emplean en recolección de combustible, agua y otras necesidades domésticas básicas;
· Expandan el acceso de las niñas a educación primaria y también secundaria.
Estas prioridades estratégicas son un subconjunto de prioridades que los gobiernos han ya firmado en acuerdos internacionales previos. Son el mínimo necesario para alcanzar los objetivos cruciales de igualdad de género y empoderamiento de las mujeres.
Las políticas basadas en los derechos humanos son una prioridad crítica en una comunidad global.
La Cumbre Mundial debe abordar los desbalances sistémicos en la economía global que dejen a los países pobres más susceptibles a la explotación creciente de parte de las corporaciones respaldadas por países ricos. Estos desbalances contribuyen a la pérdida de negocios y trabajos locales, aumentando la brecha entre ricos y pobres. Los gobiernos y el comercio internacional y las instituciones financieras deben hacerse responsables por haber adoptado las actuales políticas neoliberales basadas en el crecimiento, que prestan poca atención a las necesidades sociales. Estas políticas han sido particularmente desastrosas para las mujeres, ya que el empleo remunerado y las protecciones sociales se han vuelto cada vez más inseguras, empujando a las mujeres al trabajo informal y con frecuencia peligroso, y aumentando sus responsabilidades como dadoras de cuidados, una actividad no remunerada. En la Cumbre Mundial, las mujeres desean que los gobiernos:
· Reconozcan que las políticas económicas neoliberales exacerban la pobreza y la inequidad, contribuyendo a los abusos a los derechos humanos que ponen en peligro la seguridad humana;
· Adopten un enfoque de políticas y planificación basado en los derechos humanos a fin de alcanzar los objetivos interdependientes de desarrollo, seguridad y derechos humanos.
B. Paz y seguridad
Las mujeres son centrales en la prevención del conflicto, la pacificación, y las iniciativas que busquen la construcción de la paz.
Los grupos de mujeres apoyan enérgicamente la propuesta del Secretario General para buscar un nuevo consenso acerca de la seguridad, basado en el reconocimiento que todas las amenazas están interconectadas y requieren una respuesta colectiva. Los grupos de mujeres hacen un llamado para que exista un mayor énfasis en seguridad humana, prevención del conflicto y la participación de las mujeres en todas las tomas de decisión sobre temas de paz y seguridad. En la Cumbre Mundial, las mujeres desean que los gobiernos:
· Se comprometan a la rápida y completa implementación de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad sobre Mujeres, Paz y Seguridad;
· Actúen para asegurar una mayor protección de las mujeres en las situaciones de conflicto y post-conflicto, y desarrollen mecanismos para la rendición de cuentas e informes para la violencia basada en el género;
· Asegurar la participación de las mujeres en todos los niveles de toma de decisión sobre paz y seguridad y específicamente en la propuesta Comisión para la Construcción de la Paz.
Comisión para la Construcción de la Paz
La propuesta para establecer una Comisión para la Construcción de la Paz de Naciones Unidas –con el fin de apoyar a los países que se encuentren en un período de transición, saliendo de un conflicto armado hacia una paz duradera– ha recibido un apoyo considerable de los gobiernos y la sociedad civil, incluyendo los grupos de mujeres. La Comisión podría dotar al sistema de Naciones Unidas con la tan necesaria coherencia política y coordinación para la construcción de la paz.
Sin embargo, a fin de ser exitosa y efectiva, la Comisión precisaría recurrir al conocimiento, redes y compromiso de la sociedad civil hacia la construcción de la paz y la prevención del conflicto. El mandato de la comisión debería comprometerse de forma explícita a asociarse con la sociedad civil a través de mecanismos formales, a nivel de sede y de país. Los detalles del mandato de la Comisión, su composición y líneas de reporte deberían ser desarrollados en consulta con los estados miembros y la sociedad civil, particularmente con los grupos de mujeres nacionales y de base.
En la Cumbre Mundial, las mujeres desean que los gobiernos:
· Otorguen a la Comisión el mandato de examinar el espectro completo del conflicto, en vez limitar su trabajo en las situaciones post-conflicto;
· Otorguen a la Comisión el mandato de trabajar con las organizaciones de la sociedad civil a nivel de país y de sedes;
· Asignen fondos previstos y adecuados para financiar el trabajo de la Comisión.
Un Consejo de Seguridad más democrático y transparente
Por primera vez en 40 años, los gobiernos están considerando la expansión del Consejo de Seguridad para aumentar su diversidad regional y representación. Los principales puntos salientes se centran en qué estados deberían ser incluidos y el estatus de su membresía, si deberían tener un lugar permanente o rotativo, y si debería otorgársele poder de veto. Incluso existen interrogantes acerca de la ética del poder de veto en sí mismo. Muchas propuestas conflictivas sobre la expansión del Consejo de Seguridad se han puesto a consideración; la decisión sobre estas propuestas será seguramente pospuesta hasta después de la Cumbre.
En la Cumbre Mundial, las mujeres quieren que los gobiernos:
· Restrinjan el poder de veto de los cinco miembros permanentes, particularmente en relación con el genocidio y los crímenes contra la humanidad;
· Implementen métodos de trabajo más democráticos para el Consejo de Seguridad, basados en la transparencia, rendición de cuentas, y una mayor colaboración con los estados miembros, los órganos de Naciones Unidas y las organizaciones de la sociedad civil a nivel nacional e internacional.
C. Derechos Humanos
Un Consejo sobre Derechos Humanos que comande mayor autoridad.
A través de los procesos de la Cumbre, el marco de derechos humanos ha sido considerado integral para la eliminación de la pobreza y para obtener paz y seguridad. Sin embargo, en muchas circunstancias, este marco ha sido atacado. A fin de que esté a la altura del sistema de derechos humanos, el Secretario General ha recomendado que la Comisión sobre Derechos Humanos de la ONU sea reemplazada por un Consejo de Derechos Humanos con mayor estatus y miembros elegidos por la Asamblea General. Si esta reforma se lleva a cabo, las mujeres desean que los gobiernos:
· Protejan los considerables avances realizados por la Comisión sobre Derechos Humanos en la expansión de los parámetros de la discusión sobre derechos humanos, especialmente a través de la Subcomisión y sus procedimientos especiales (un sistema de expertos de la ONU y grupos de trabajo sobre asuntos específicos de derechos humanos);
· Honren lo desarrollado por la Comisión en áreas de particular importancia para las mujeres, tal como la violencia contra la mujer, los derechos sexuales, los derechos de los pueblos indígenas y las minorías, los derechos a la educación y la salud, el acceso a medicamentos y otras áreas de los derechos económicos, sociales y culturales;
· Mantengan procedimientos especiales y resistan los esfuerzos de algunos estados que quieren estrechar el enfoque del Consejo sobre derechos civiles y políticos y “los abusos más flagrantes”, como un medio para desviar la atención de los derechos económicos, sociales y culturales o de áreas de importancia crítica para los derechos humanos de las mujeres;
· Aseguren la participación continua y amplia de la sociedad civil en los procedimientos del propuesto Consejo.
Más recursos para reformas de derechos humanos y protección de reporte sobre tratados existentes.
Las mujeres urgen a los gobiernos a incrementar los recursos para la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACDH) y la propuesta reforma del cuerpo del tratado. Con recursos adicionales para la OACDH, se incrementaría el reporte y se mantendría el énfasis sobre un espectro de áreas de derechos humanos importantes para las mujeres, incluyendo los derechos sociales, económicos y culturales. Y aunque el hacer más eficiente el reporte del cuerpo del tratado podría eliminar la duplicación innecesaria por parte de los gobiernos, existe también el riesgo de que ya no se pudiera hacer que los estados rindieran cuentas e informaran acerca de los abusos que afecten a grupos específicos. En particular las mujeres deseamos que los gobiernos:
· Aseguren que la reforma del cuerpo del tratado no ponga en peligro el reporte en profundidad al Comité sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, el Comité sobre los Derechos de la Niñez y el Comité sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación Racial.
Introducir género en el concepto “Responsabilidad para Proteger”
La Cumbre Mundial presenta la primera oportunidad real para que los líderes mundiales endosen la “Responsabilidad para Proteger” (RP2, por su sigla en inglés), un concepto introducido en el 2001 como respuesta al fracaso de la ONU para contrarrestar efectivamente las atrocidades masivas en los Balcanes y en Rwanda. RP2 se aplicaría en aquellos casos donde un Estado no desea, o no puede detener o evitar el genocidio o las “limpiezas étnicas”, anulando de ese modo el principio de no intervención en los asuntos internos de un estado. Las organizaciones no gubernamentales son reacias a establecer cualquier norma que incluya provisiones, así sean reguladas, para permitir a los estados a usar la fuerza en los asuntos de otros estados, ya que temen que esto pueda ser usado por las naciones más poderosas como excusa para invadir otros países. Los grupos de mujeres han expresado su preocupación por la falta de atención a la situación de las mujeres en tiempos de conflicto, en las actuales articulaciones de R2P. Si el concepto es adoptado en la Cumbre, las mujeres desean que los gobiernos:
· Aseguren que la adopción y la implementación incluyan las provisiones de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad sobre mujeres, paz y seguridad, que llama a las mujeres a jugar un papel destacado en la construcción de la paz;
· Aseguren que el principio de R2P sea usado en contextos apropiados para proteger contra el genocidio y los crímenes contra la humanidad, y no como pretexto para involucrarse de forma inapropiada en los asuntos internos de los estados más pequeños.
D. Reforma de la ONU
El fortalecimiento de la ONU requiere de cambios drásticos en la gobernabilidad global.
Una meta primaria de la Cumbre Mundial es reformar el sistema de Naciones Unidas, el cual permanece en gran parte tal como fuera creado en la era inmediata a la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Las mujeres y otros grupos de la sociedad civil sienten un profundo desencanto porque no se han incluido ciertos componentes críticos para abordar el “déficit de la democracia” en la toma de decisión internacional. Las mujeres también expresan que, en el 2005, ya es hora que las mujeres calificadas sean designadas en igualdad numérica en los puestos de alto nivel de la ONU. En la Cumbre, las mujeres desean que los gobiernos:
· Den los pasos para llevar al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional y a la Organización Mundial de Comercio bajo la supervisión de Naciones Unidas. Tal como están ahora, el poder de estas instituciones financieras y de comercio permanece sin restricciones y en gran medida en manos de Estados Unidos y Europa, causando falta de rendición de cuentas, de transparencia y de democracia.
· Aborden la necesidad de que las corporaciones transnacionales rindan cuentas de sus operaciones, ya que actualmente funcionan sin sistemas adecuados de regulación, supervisión o rendición de cuentas, y son capaces de hacer caso omiso de las normas de derechos humanos, y del desarrollo global.
· Aborden el desbalance de género en el Secretariado de la ONU a través de un aumento sustancial en el porcentaje de mujeres en puestos de alto nivel. Se aseguren que las necesidades y las perspectivas de las mujeres estén incluidas en todas las políticas y programas de la ONU, y mejoren el estatus y los recursos de entidades y oficinas de la ONU específicos sobre mujeres, tal como UNIFEM y la División para el Avance de la Mujer.
Fuente: Beijing and Beyond (ver link externo: Gender Monitoring...).
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