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Soledad Murillo (Foto: Periodista Digital). |
Soledad Murillo, secretaria de Estado de Políticas de Igualdad de España y una de las principales impulsoras de la Ley de Violencia de Género, se refiere en entrevista a las dudas que existen sobre esta ley, sobre la cual planea la sombra de la inconstitucionalidad.
(Mujereshoy) Soledad Murillo es doctora en Sociología, experta en violencia, igualdad y conciliación de la vida familiar y laboral, y actualmente es la secretaria de Estado de Políticas de Igualdad de España. Murillo fue entrevistada por el Semanario Alba para saber más sobre los problemas de aplicación que enfrenta la nueva legislación.
Se supone que la Ley de Violencia de Género debía tener un efecto pedagógico, pero seguimos cosechando víctimas.
Soledad Murillo: Efectivamente, era nuestra intención que tuviera ese efecto. Creo que ahora las personas son más intolerantes con este tipo de violencia, ya no le encuentran la gracia a ese sujeto masculino que se muestra orgulloso de poseer a su mujer y, además, de tener con ella una relación de poder. Pero es cierto que tenemos que lograr una mayor difusión de la ley. Vamos a poner en marcha un plan de sensibilización y a aumentar nuestra presencia donde exista una víctima de la violencia de género. Hasta ahora hemos hecho campañas para dar a conocer la ley y nos hemos presentado a los miembros del Gobierno. Pero, repito, hace falta incrementar más nuestra presencia.
Una jueza de Murcia ha planteado una cuestión de inconstitucionalidad a la ley, pues considera que introducir la discriminación positiva de la mujer en el ámbito penal no se ajusta a la Constitución. ¿Cómo valoran esto desde la Secretaría de Políticas de Igualdad?
Soledad Murillo: Noto que la gente piensa que existe una mayor protección respecto a las mujeres, y es lógico pensar así. Pido que se tenga en cuenta que cuando nos pusimos a redactar la norma, éramos conscientes de que las estadísticas eran intolerables: 73 víctimas por año. Por otro lado, sabíamos que las mujeres no denunciaban. Además, teníamos los informes de médicos forenses que dicen que una coacción o una amenaza son últimas advertencias y que, a partir de ahí, se pasa a lesiones o a episodios de muerte. Eso fue lo que nos hizo llevar al límite la legislación e introducir la acción positiva. De la misma forma que es más grave dirigir una conducta penal vulnerando la dignidad o atentando contra el derecho a la vida de un menor de edad o una persona con discapacidad o de distinta raza.
Pero ese no es el caso de la mujer. Es decir, si una mujer mata a un hombre, se supone que debería ser sancionada de la misma forma que el hombre que mata a una mujer.
Soledad Murillo: Así es.
¿Y no establece la Ley de Violencia de Género mayores penas para el varón?
Soledad Murillo: Solamente en los supuestos de amenazas o coacciones. Porque cuando una mujer amenaza a un varón, él no teme por su integridad física. Esa es la diferencia. La mujer que sufre coacciones o amenazas puede estar callada durante ocho años, ninguna víctima está callada durante tanto tiempo. Usted dice muy bien “la mujer no es un menor”. De acuerdo, pero es vulnerable.
Pero según los datos recogidos en las estadísticas oficiales, también se producen muertes de hombres a manos de sus mujeres. Por ejemplo, el año pasado, según un informe de la Guardia Civil, murieron 49 hombres. ¿No es posible que un hombre pueda tenerle miedo a su mujer?
Soledad Murillo: Cuando una mujer mata a un hombre, la ley, el Código Penal, es contundente. Y no suelen darse atenuantes, sino agravantes. Hace tres años quise hacer un estudio y vi que había 95 mujeres en la cárcel por haber asesinado a sus maridos. Y todas cumplían sus penas con agravantes, pues habían cometido el crimen cuando el varón estaba en una situación de mayor indefensión; por ejemplo, dormido. Por eso no es cierto que la ley proteja más a las mujeres.
Fuente. Periodista Digital.
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