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(Mujereshoy) En las últimas dos décadas se ha desarrollado en América Latina, así como en otras regiones, una vasta gama de iniciativas de presupuestos pro-equidad de género. En el marco de estas experiencias se han producido un sinnúmero de documentos y páginas web sobre este tema. Sin embargo, hasta el momento no existía una página al respecto en español ni tampoco la había con énfasis especial en las experiencias latinoamericanas y caribeñas.
Para llenar este vacío, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) y el proyecto Política Fiscal Pro-Equidad de Género de GTZ aunaron sus esfuerzos y desarrollaron la página Presupuesto y Género, disponible en http://www.presupuestoygenero.net (ver link externo).
El objetivo de esta web es ofrecer información y recursos de gestión, de conocimiento e intercambio, documentada y actualizada en español sobre presupuestos públicos y género en América Latina y el Caribe. Todo esto para instituciones públicas, tomadoras de decisión, organizaciones de la sociedad civil, profesionales y técnicas con o sin conocimientos sobre la temática, pero con interés particular en las experiencias latinoamericanas.
Qué son los presupuestos pro equidad de género
Llamados en un principio “presupuestos de las mujeres”, estas inicitaivas no se proponen desarrollar presupuestos separados para las mujeres, sino analizar los presupuestos de los gobiernos con perspectiva de género, es decir, examinar las asignaciones de cada sector del gobierno para conocer su impacto diferenciado sobre hombres, mujeres y niños.
En la flamante página web Presupuesto y Género se plantea que las decisiones políticas y las actividades que llevan a cabo los gobiernos no son neutrales respecto al género, porque los hombres y las mujeres ocupan posiciones económicas y sociales diferentes y desiguales en la sociedad.
Tampoco los presupuestos públicos son neutrales al género, puesto que éstos tienen un impacto diferente para mujeres y hombres e incluso para diferentes grupos de hombres y mujeres. Un ejemplo de esto es la disminución de subsidios para alimentos, la que tiene un efecto mayor para las mujeres, ya que dentro de la población que vive en situación de pobreza, la mayoría son mujeres.
También se ha constatado que los presupuestos públicos no asignan sus gastos equitativamente entre hombres y mujeres. Las políticas y gastos de los gobiernos en una serie de áreas, entre ellas las políticas económicas, laborales, de financiamiento, de salud y educación, pueden perpetuar o incluso profundizar las brechas entre hombres y mujeres si no están elaboradas con perspectiva de género.
Las iniciativas desarrolladas en el campo de los presupuestos pro-equidad de género apuntan a disminuir estas brechas, procurando alianzas entre los gobiernos, el funcionarado público y la ciudadanía para diseñar, implementar, monitorear y evaluar políticas y presupuestos equitativos.
Estas iniciativas no sólo revisan los mecanismos de definición presupuestaria desde una perspectiva de género, sino también las estructuras para la participación ciudadana, la transparencia del proceso presupuestario, las evaluaciones por resultados y la contribución de estos factores a la gobernabilidad democrática.
La primera experiencia de los presupuestos pro-equidad de género se emprendió en Australia hace dos décadas. Ésta y la de Sudáfrica, que se impulsó en 1995, todavía sirven como punto de referencia para muchos de los proyectos que se realizaron en varios lugares del mundo, incluyendo la región latinoamericana, a partir de los años noventa.
Fuente: Presupuesto y Género (ver link externo).
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