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PANORAMA/Legislación
19.10.2005
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NOTA
Primera Dama de Colombia a favor de despenalizar el aborto

 


(Mujereshoy) Lina María Moreno, Primera Dama de Colombia, manifestó su opinión sobre la despenalización del aborto en entrevista concedida al periodista Yamid Amat, publicada por El Tiempo el pasado domingo.

Esas declaraciones fueron tomadas por Mónica Roa, quien presentó una demanda para que se despenalice el aborto en casos extremos de violación, cuando el embarazo amenace la vida de la madre o el feto presente una malformación congénita (ver link interno), como una “manifestación de apoyo que coincide con muchas otras voces que están a favor de esa liberalización de la ley y que debe tener en cuenta la Corte”.

La Corte Constitucional tiene plazo hasta el próximo 12 de diciembre para fallar sobre esa demanda.

El artículo del periodista Yamid Amat es el siguiente:

Este debe ser el primer reportaje que concede Lina María Moreno de Uribe, como Primera Dama. Y no se trata de reclamar algún mérito periodístico por ello, sino de destacarlo, porque creo que es así. Porque es su manera de ser. Prefiere no figurar; no le gusta aparecer en los medios. Debe ser un reflejo de su personalidad: no aparenta. No simula. No finge. Dice lo que piensa y transmite lo que siente. Sin cálculos y sin prevención. Quien la escucha, sea quien sea, llega fácilmente a la conclusión de que es una mujer sincera, honesta y sin malicia. Y eso no es silvestre. No es fácil discrepar de un hombre como Álvaro Uribe. De este reportaje se deduce que, ocasionalmente, ella lo hace. Y con valor. No necesariamente piensa como él ni está de acuerdo con todo lo que el Presidente hace o dice.

“A veces me pregunta si soy de la oposición”, reconoce Lina Moreno.

Nació libre y no ha perdido su libertad. Su modestia no es humildad. Ella no lo es. La sumisión no es, precisamente, una de sus particularidades. Tiene capacidad para dar una respuesta creativa a cada pregunta. Su actitud no es defensiva ni impone que se acepte su punto de vista como correcto. No concibe el poder como instrumento para controlar a los demás. Es mentalmente autónoma y esa condición, sumada a su formación académica en filosofía, la hacen una mujer admirable

Absolutamente discreta: si Lina Moreno de Uribe hubiese tenido oportunidad de leer esta introducción al reportaje, no la habría permitido. Su oficina en Palacio está hoy decorada con elementos propios de la cercana celebración del “día de las brujas”. Dulces, regalos, muñecas de trapo, juguetes, disfraces...

Y mientras se prueba alguna peluca, acto que fácilmente se comprende como instrumento para romper el hielo del comienzo de la entrevista, invita a que se le haga la primera pregunta:

¿Por qué nunca le gustó que le dijeran Primera Dama?

Lina Moreno:
El nombre en sí, para mí es limitante y excluyente. Limitante, porque de la Primera Dama se espera una forma de pensar que no va conmigo. Y excluyente por la partícula ‘primera’, que me molesta. Este país tiene mujeres, en todos los campos, absolutamente valiosas. Además, prefiero verme como Lina María Moreno, una ciudadana, una mujer con todos los compromisos y las responsabilidades que conlleva ser mujer y ciudadana.

¿Qué significa para usted ser la esposa del presidente Álvaro Uribe Vélez, en estos momentos?

Lina Moreno:
No me casé con el Presidente, me casé con Álvaro Uribe.

¿Y no cambiaron las cosas desde cuando él fue elegido?

Lina Moreno:
No, porque él no ha sido Presidente cuando llega a la casa... y que no se le ocurra. El día en que lo vea como Presidente es que yo me estoy sintiendo Primera Dama.

¿Usted siente que ayuda al Presidente en su tarea de gobernante?

Lina Moreno:
Sí. Y muchas veces lo ayudo en contravía de lo que él piensa o dice...

¿Y él la escucha?

Lina Moreno:
Sí. Alguna vez me preguntó: “Viejita: ¿tú estás en la disidencia o en la oposición?” Creo que es mi forma de ayudar y él la acepta bien. Unas veces me oye y aplica y otras veces me oye y hace lo que le da la gana.

¿La jefatura de Estado ha afectado en algo su relación personal?

Lina Moreno:
No.

¿Ustedes viven como cualquier pareja de casados?

Lina Moreno:
Nos vemos menos, hablamos menos, pero eso robustece aún más la relación.

¿Qué siente usted hoy por el Presidente como hombre?

Lina Moreno:
Atracción, amor.

¿Y como gobernante?

Lina Moreno:
Respeto.

¿Está de acuerdo con lo que él esta haciendo?

Lina Moreno:
Algunas veces, como dice él, me pongo en la disidencia o en la oposición, pero a veces guardo silencio, no en el sentido de quedarme callada, sino en el de no insistir en mis observaciones, cuando no las acepta.

¿Recuerda algún caso concreto en que usted haya estado en contravía?

Lina Moreno:
Muchos. Pero no los voy a decir.

¿Al margen de que sea la esposa del Presidente, se siente uribista?

Lina Moreno:
Soy uribista con el derecho a disentir. Yo no puedo estar de acuerdo en todo, pero él ha sido muy respetuoso en ese sentido; sabe respetar los desacuerdos míos

¿Está de acuerdo con la reelección?

Lina Moreno:
Sí, estoy de acuerdo con la reelección institucionalmente hablando. Si un gobernante lo hace bien ¿por qué no tiene derecho a ser reelegido?

¿Lo ha hecho bien el presidente Uribe?

Lina Moreno:
Eso lo tiene que calificar el país, no yo.

¿Pero usted qué piensa?

Lina Moreno:
Pienso que ha tenido aciertos.

La gente cree que usted y el Presidente son dos personas muy distintas. Usted, dulce y tierna; y él, duro y frío...

Lina Moreno:
Álvaro no es frío, ¡por Dios! Él siente las cosas y siente este país en una forma profunda. Tampoco es duro. Una cosa es ser duro y otra cosa es ser firme. La firmeza nace de la convicción. La firmeza admite revaluación. Es dialéctica. Permite ajustes. La dureza, en cambio, es visceral.

¿Y la destitución fulminante de militares cuando algo sale mal, eso no es ser duro?

Lina Moreno:
No. Ni son rabietas, ni paletas, como alguna gente cree. Si algo tengo claro es eso.

¿En qué labor está comprometida en este momento?

Lina Moreno:
En varios programas, pero fundamentalmente en salud sexual y reproductiva. Las cifras de embarazo juvenil en este país están disparadas. Según el DANE [Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas], en el año 2000, en Bogotá, 122.863 niñas cuyas edades oscilan entre los 10 y los 19 años, dieron a luz. En Antioquia, 103; 209, en el Valle... un total de 66 mil 489.

¿Cuál es la solución?

Lina Moreno:
Información, educación, comunicación. Tanto en el aula como en la casa. Según estadísticas de la Universidad Externado de Colombia, en el país una de cada tres mujeres que alguna vez han estado embarazadas, acepta que ha enfrentado la experiencia de interrumpir su embarazo. Cuando se trata de mujeres menores de 20 años esa proporción asciende al 44,6 por ciento, casi una de cada dos. De cada cien bebes que nacen al año en el país, 25 no son deseados. Eso es terrible.

¿Qué debe hacerse para imponer la educación sexual en escuelas y colegios?

Lina Moreno:
Hasta hace unos años, esa era una materia que se dictaba. Desconozco en qué momento y cuáles fueron las razones de la suspensión. Tengo entendido que el Ministerio de Educación, donde aún están los materiales que se usaban, está trabajando otra vez en el tema. Creo que esa clase hay que volver a darla.

Sobre educación sexual, usted bien sabe que las cifras sobre aborto en Colombia son dramáticas. ¿El aborto es un tema moral o es un problema de salud pública?

Lina Moreno:
Las cifras, ciertamente, son alarmantes y empieza a ser un grave problema de salud pública, tal como lo ha manifestado el Ministerio de la Protección Social; no solamente por las cifras en sí de aborto, que son altísimas, sino por el número de mujeres que mueren al año por abortos mal hechos. Los datos son ambiguos pero en el Externado, por ejemplo, se manejan cifras como la de 400 mil abortos al año, de los cuales 120 mil llegan a los hospitales como abortos de alto riesgo. Muchas de esas mujeres mueren. Mire: el aborto es la segunda causa de mortalidad materna en nuestro país. Y aun cuando, según la misma Universidad, el aborto se practica en todas las clases sociales, la morbimortalidad por aborto está fundamentalmente concentrada en las mujeres con más hijos, en las mujeres más pobres, en los estratos más bajos; en mujeres que muchas veces son niñas violadas, que no tienen acceso a los lugares de estratos altos.

¿Está a favor o en contra del aborto?

Lina Moreno:
El tema es difícil, delicado y sensible. Incluso se corre el riesgo de llegar a politizarlo, en el mal sentido de la palabra, es decir de volverlo partidista y ese no es el manejo que se le debe dar al problema. Para mí, la pregunta no es si uno está a favor o en contra del aborto, porque cuando usted hace esa pregunta cierra toda posibilidad de discusión y polariza el tema. La pregunta válida es: ¿qué está pasando con nuestras jóvenes que quedan embarazadas a tan temprana edad y por qué son tan altas las cifras de aborto? Hay que estudiar el tema tranquila, serenamente, sin los señalamientos a quien se atreva a poner el tema sobre la mesa.

El Presidente trató coloquialmente el tema alguna vez y dijo que hay que dejar “el gustico” para más tarde...

Lina Moreno:
Si yo logro ser autónoma en mis decisiones y autónoma sobre mi cuerpo, de pronto implica, como dice Uribe, aplazar ese “gustico”. Esa autonomía se construye desde la educación, desde la información, desde la comunicación.

Si usted no desea responder la siguiente pregunta, respetaré su decisión. ¿Le parece justo que frente a un embarazo no deseado por violación o malformación o por peligro de muerte de la madre, el estrato 6 tenga derecho a abortar y a los estratos bajos se les condene a morir?

Lina Moreno:
No es que el estrato 6 tenga derecho a abortar; sería gravísimo que existiera eso. La pregunta es si es justo que, si alguien del estrato 6 decide abortar, tenga condiciones distintas a como lo hacen los otros estratos; no es cuestión de derechos, es cuestión de equidad. No es justo que el uno tenga seguridad, cuidado, higiene, atención, prevención y el otro no. ¿Y sabe qué es más grave? Que se termina penalizando a la mujer de estrato 1, y no a la del estrato 6. Eso es absolutamente discriminatorio.

¿Para usted, despenalizar el aborto equivale a legalizarlo?

Lina Moreno:
No señor. Son dos cosas absolutamente diferentes. Legalizar es abrir la puerta, expedir un permiso para que se aborte en cualquier circunstancia, sin condiciones especiales y por cualquier motivo. Despenalizar, en cambio, hace referencia a circunstancias muy especiales como la violación, la indicación médica de que el bebé morirá después de nacer y el peligro de muerte en que pueda estar la madre.

¿Usted es partidaria de legalizar el aborto?

Lina Moreno:
No, de ninguna manera.

¿Es partidaria, entonces, de despenalizarlo?

Lina Moreno:
Sí.

¿Cómo se puede evitar que el tema se convierta en una discusión moral?

Lina Moreno:
Hablando sin asumir posiciones radicales, como acaba de darse con la demanda de la abogada Mónica Roa.

¿Cree elemental despenalizarlo, por ejemplo, para casos de violación?

Lina Moreno:
Tan absolutamente elemental que cuando una mujer es víctima de una violación y aborta, enfrenta varias culpas. Por una parte, el juicio moral por dudas sobre su comportamiento en el momento de la violación; por otra, lo que significa la violación en sí misma, como atropello a su integridad, a su moral, a su voluntad y a su intimidad. Y para rematar, la justicia la penaliza, si decide abortar. Una mujer en esas condiciones, es, pues, tres veces víctima.

¿Usted es partidaria de que la Corte tenga en cuenta estas consideraciones al fallar sobre el asunto?

Lina Moreno:
Soy partidaria de que la Corte tome la decisión correcta.

¿A usted no le preocupa pensar totalmente distinto al Presidente sobre este tema?

Lina Moreno:
Me parece, por su pregunta, que usted tiene una confusión. Cuando Uribe firmó el protocolo de la Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) no expresó su posición personal frente al aborto. Lo que hizo fue aclarar que la ratificación del protocolo no implicaba para él, como Presidente, una obligación internacional de despenalizar el aborto. Lo que claramente dijo es que esa decisión de despenalizar le corresponde a organismos nacionales como la Corte Constitucional o el Congreso de la República.

¿Usted puede influir sobre el Presidente de la República para que él tome partido sobre el tema?

Lina Moreno:
Lo discutimos mucho; la posición de Uribe no es radical; él lo único que pide, y de hecho yo también, es hablar del tema, discutir el tema. Cualquier decisión a la que lleguen, se acepta. Pero que se estudie el tema.

¿Y qué opina de la oposición de la Iglesia?

Lina Moreno:
Respetable. Yo creo que la Iglesia tiene que estar en esta discusión, pero eso sí lo dejamos para otra entrevista de 10 páginas.



Fuente: El Tiempo, Colombia.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003