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Nega Gizza (Foto: Página oficial de Nega Gizza) |
El hip hop se ha convertido en una herramienta muy útil para la inclusión social. Nega Gizza fue la primera mujer que presentó un programa de radio en Brasil dedicado al rap. Hoy es una de las artistas de hip hop más respetadas del país que, además, aprovecha este tipo de música para apoyar a la gente de las favelas.
(Mujereshoy) En la actualidad, instituciones como el Consejo Nacional de Juventud brasileño toman en cuenta los aportes del movimiento hip hop y, en los barrios más deprimidos del país, trabajan hasta 30 organizaciones sociales que tienen como punto de partida ese estilo de música.
Uno de los mejores ejemplos es el de la Central Única de las Favelas (CUFA), una entidad que nació hace seis años en el extrarradio de Río de Janeiro con el propósito de utilizar el hip hop como transformador social y aumentar la autoestima de los jóvenes y adultos de estos barrios, señala el artículo de Canal Solidario.
Al frente de esta organización se encuentra Nega Gizza, una de las raperas más respetadas de Brasil, que utiliza sus canciones para la denuncia política y para poner sobre la mesa temas como la violencia, las drogas, la pobreza y la prostitución.
“Conocí el hip hop cuando tenía 15 años, dos años después de trabajar como voluntaria en varios radios comunitarias. Me impactó mucho, porque me hizo darme cuenta de mi papel en la sociedad como mujer, como persona negra y como persona procedente de una favela. Decidí dedicarme al hip hop, porque es una herramienta capaz de alcanzar cambios sociales importantes”, explica Nega Gizza.
Junto al también rapero MVBill, Nega Gizza puso en marcha el proyecto de la CUFA, que hoy está presente en cinco estados de Brasil. “La idea era convencer a la gente de las favelas de que pueden cambiar su historia y su imagen, que pueden hablar abiertamente del tema de la opresión y que pueden trabajar juntos para cambiar su situación”.
Con esta idea, Nega Gizza y MVBill pusieron en marcha el premio Hutúz, una iniciativa dirigida a jóvenes que se expresan a través del hip hop y que, en todos estos años de existencia, se ha consolidado en Brasil y ha demostrado que es una buena herramienta para “fomentar la autoestima” de los chicos y chicas de las favelas. “El premio funcionaba muy bien, pero vimos que era necesario hacer más trabajo social. De ahí nacieron los grupos que ahora trabajan con niños, jóvenes y adultos en los barrios”, añade Gizza.
En la favela Ciudad de Dios, situada en la periferia de Río de Janeiro y con una población de 600.000 personas, el 30 por ciento de los jóvenes participa en talleres impulsados por la CUFA. Así, actividades como la música, la informática, los grafitis y el baloncesto de calle se han convertido en instrumentos para dar a conocer “el discurso de las favelas”.
Como apunta Nega Gizza, estos talleres han servido de punto de encuentro a jóvenes y adultos y les han dado la oportunidad de conocerse mejor y organizarse. De hecho, son los propios vecinos de las favelas los que hoy en día se encargan de preparar y gestionar el premio Hutúz y el Festival Hútuz, acontecimientos que atraen a más de un millón de personas de todo Brasil y que “ayudan a esta gente a salir del guetto en el que viven y a hacer visible el tema social”.
“No se trata sólo de hacer música, sino de cambiar la vida de mucha gente”, concluye Nega Gizza. “Antes los políticos venían a las favelas a decir lo que les interesaba y no escuchaban lo que las familias tenían que decir, pero ahora todas estas personas están organizadas, hacen oír su voz y trabajan para cambiar su situación”.
Fuente: Canal Solidario (Silvia Torralba)
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