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Hace unas semanas realicé un estudio de carácter psicosocial respecto a la relación de pareja de las personas solteras. O, mejor dicho, los singles, el nuevo término de moda, personas sin pareja: solteros, divorciados, separados y viudos. Las connotaciones de soltero, y sobre todo las de soltera/solterona, no son muy afortunadas en nuestro país [España].
Hay una presión social que incomoda al soltero, a la que se suma una cierta desazón emocional cuando se trata el hecho de estar sin pareja. Parece, además, que las personas solteras o singles no se sienten del todo felices ante la falta de pareja: se mencionan (80 por ciento) una serie de carencias importantes como la falta de contacto físico, la falta de apoyo emocional, poco sexo y soledad.
El single imagina que el casado tiene “una vida sexual satisfactoria” porque tiene mayor facilidad para la actividad sexual. En contrapartida, la single piensa que la casada es feliz por “el mayor apoyo emocional” que supone la relación de pareja estable. Sin embargo, la mayoría de mujeres singles manifiestan que disfrutan de una vida sexual mucho más satisfactoria en su vida de solteras, sobre todo las que han tenido pareja estable anteriormente.
El mito del soltero feliz, que parecen envidiar montones de hombres casados, se está desvaneciendo. Me refiero a la imagen de hombre soltero libre de ataduras, que sale de marcha cada noche, con juergas fabulosas, que liga sin problemas y consigue tener relaciones sexuales con chicas estupendas sin ningún compromiso. ¿Ese soltero se está quedando solo en un estereotipo del imaginario colectivo masculino? ¿O bien siempre fue un mito?
Singles frente a vida en pareja: otra de las dicotomías inherente al ser humano. Deseamos lo que no tenemos: el soltero envidia al casado por su facilidad para mantener actividad sexual, y el casado al soltero porque imagina del otro lo mismo. Y si el sexo es el eje de las actitudes en los hombres, en las mujeres ese eje es el apoyo emocional.
¿Disfrutan lo solteros de su libertad? Sí, en cuanto a la libertad entendida como algo contrapuesto a tener pareja estable. Lo que más valoran de su soltería es la libertad de decisión (65 por ciento) y la mayor libertad para compaginar la vida laboral y personal (35 por ciento).
Sin embargo, si por libertad se entiende el disfrute, entonces parece que no. Si bien la mayoría reconoce estar buscando pareja (79 por ciento) hay entre ellos algunos (35 por ciento) que matizan que desearían una relación a largo plazo a modo de pareja estable, pero sin ataduras. Quizás la vida en pareja fue un buen invento cuando nuestros antecesores vivían tan sólo 40 años, pero ahora que la esperanza de vida se ha duplicado, parece que debemos reinventar esa fórmula de vida.
HELENA FIGUEROLA, psicóloga y directora de PAC Marketing Research. Datos obtenidos en el estudio realizado para la empresa Parship España en julio del 2005.
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