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05.12.2005
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ARTÍCULO
Mujeres presentes en Festival Nuevo Cine Latinoamericano
MERCEDES SANTOS MORAY
(Foto: www.etniasdecolombia.org/ comunica_etnica.asp)
 
Tanto los medios, la crítica como el público suelen privilegiar el cine de ficción. Sin embargo, algunas de las producciones más conmovedoras del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano proceden del mundo del documental, género tan cercano a la cotidianidad y de fuerte acento testimonial en nuestra América.

Tanto los medios, la crítica como el público suelen privilegiar el cine de ficción. Sin embargo, algunas de las producciones más conmovedoras del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano proceden del mundo del documental, género tan cercano a la cotidianidad y de fuerte acento testimonial en nuestra América.

Dentro del volumen de la presencia femenina, en esta nueva edición, hay varios títulos de documentales; largos, medios y cortometrajes, realizados por cineastas procedentes de Argentina, Brasil, Perú, Suiza, Estados Unidos y Cuba, en un amplio registro temático y estilístico.

Dos jóvenes peruanas, estudiantes de cine, Florence Blum y María Pía Medina Luna se incorporan a la nómina de las documentalistas, con el título Mancha y Tiempo que, con anterioridad, ambas presentaron en París mientras desarrollaban sus estudios académicos. Ellas son la avanzada de una oleada que va desplazando la rigidez de una expresión hasta ahora mayoreada por los hombres.

De un extremo a otro del continente, desde perfiles diferentes, con múltiples temáticas y estilos, las documentalistas prueban sus armas para decir sobre las realidades sociales, la cultura y la historia, con creatividad y vehemencia; y las realizadoras irrumpen con voz propia en géneros que, hasta entonces, habían sido exclusivos de una pupila masculina.

El género documental gana terreno

Así el documental encuentra la sensibilidad femenina, como lo demuestra la puesta en pantalla de la actriz y directora brasileña Conceicao Senna, que presenta Brillante, (Brilhante), making off sobre las transformaciones originadas en el habitat brasileño por el filme de su compañero, el también realizador Orlando Senna (Diamante Bruto), pieza donde se manifiestan los cambios, desde sus propios protagonistas, los habitantes de las ciudades en que fuera rodada, en 1977, aquella producción.

Otra actriz, pero cubana, reconocida en los medios de la televisión —donde es la conductora del programa Cuando una mujer— y del teatro, Tamara Castellanos comparte la autoría con Bernabé Hernández del documental Un oficio curioso.

Debo señalar que esta realizadora, laureada en el Festival de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, con el premio Caracol, es una de las pocas representaciones que Cuba trae en el género documental, para aspirar a los Corales de diciembre, en el Festival de La Habana.

A estas creadoras se suman las documentalistas argentinas Mausi Martínez y Valeria Mapelman, ambas con una búsqueda que no se encierra, como suele hacerlo el cine de esa hermana nación, en el entorno citadino ni en la urbe porteña.

La Humanidad sumida en la violencia y en la miseria se debate en la tragedia de la energía; ante el agotamiento de las fuentes no renovables del planeta, las mentes más lúcidas buscan alternativas y este clamor ecológico protagoniza las obras de ambas cineastas rioplatenses.

Hay una tragedia mayor que se nos avecina, la del agua, que puede ser también el motivo de mayores acciones bélicas y que ya, en estos momentos, presenta el horror de la sequía que devasta países y mata a millones de seres humanos.

La joven actriz, guionista y realizadora argentina Mausi Martínez, avalada por sus propias investigaciones sobre el terreno, acaba de filmar y presenta en la edición 27 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, su largometraje documental, Sed: invasión gota a gota, uno de los trabajos más conmovedores que aspiran al Coral en el género.

La cámara denuncia la tragedia del Acuífero Guaraní, en la zona de la triple frontera, que podría abastecer de agua a esos países sudamericanos durante 200 años, como ya ha sido confirmado por la ciencia, y que está sometida a otros intereses diabólicos con la futura instalación sobre aquel terreno de bases militares.

Mausi Martínez ha hecho suyo, en el documental, el reclamo del premio Nobel de la Paz, el también argentino Adolfo Pérez Esquivel, en defensa de los recursos naturales, en bien del destino de los pueblos, como un rotundo no a la guerra.

Guionista y directora de su documental, asumió también la responsabilidad de la fotografía de este testimonio fílmico junto a Vanina Waskiman. La película cuenta con la música de Nicolás Pose y la edición de José Castells.

Valeria Mapelman, directora del documental Mbya, Tierra en Rojo, también explora el de la etnia guaraní, con una mirada de fuerte acento antropológico y ecologista, documental filmado en colaboración con el realizador escocés Philip Cox.

A cuatro manos, con buena dosis de testimonio, previo trabajo de campo, y con los protagonistas presentes ante las cámaras, luego de varios meses de profusa investigación en su entorno natural, se filmó Mbya, Tierra en Rojo.

Este largometraje documental, de 72 minutos de duración, fue producido por el también realizador Pablo Trapero, uno de los más reconocidos creadores del nuevo cine argentino, desdoblado en calidad de productor, y en coordinación con el Reino Unido; el filme cuenta, en su guión, con la argentina Valeria Mapelman. La lucha de los guaraníes en defensa de su identidad, ante los desmanes que han sufrido a lo largo de su existencia, durante siglos, aparecen captados por la cámara en esta filmación que subraya los derechos humanos de todas las etnias y culturas del mundo.

Sometidos en la Argentina, como otros pueblos aborígenes, al olvido y la marginación, aparecen los pobladores de las selvas de Misiones, no sin buena dosis de ternura, crítica y sentido del humor. Mbya-Tierra en Rojo es el resultado de un largo año de trabajo en las comunidades por parte de los directores Philip Cox y Valeria Mapelman: las familias guaraníes y sus campos de yerba, su propia condición de desplazados y su labor como trabajadores temporarios, aparecen en un mosaico de historias que se cruzan en un documental que apela a los sentimientos y a la conciencia de los espectadores como una denuncia.

Mujeres inmigrantes

Philip Cox es graduado de literatura y lengua en la Universidad de Edimburgo, y en 1998 creó Native Voice Films junto a su hermano, para producir y dirigir diversos documentales. En el 2004 recibió el Rory Peck International Impact Award como documentalista en zona de guerra y el Royal Televisión Award por su trabajo sobre Sudán. Por su parte, la realizadora y guionista argentina Valeria Mapelman nació en Buenos Aires, se graduó en el Instituto de Artes y Comunicación de Chile y luego trabajó en numerosos proyectos de cine independiente y publicidad, tanto en Chile como en Argentina.

Otra documentalista argentina, nacida en 1965, en el estado de Virginia, Estados Unidos, Caroline Neal presenta en su obra Si sos brujo: una historia de tango, los ámbitos de la cultura y la tradición musicales. La documentalista dirigió y editó el filme, cuyo guión escribió también a cuatro manos con Alberto Núñez, para usar los recursos de la ficción y del testimonio en el articulado de la trama.

Como otras realizadores inscriptas en el evento habanero, tiene en su registro varias especialidades, que van de la producción al montaje, del guión a la realización, lo que habla del multioficio que se viene desarrollando, como una nota significativa, en este cine de mujeres.

Uno de los momentos más emotivos del 27 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano lo será la proyección, en las salas habaneras, del documental Maid in America (Criada en América). Este filme en competencia, fue realizado por la cineasta estadounidense, pero nacida en Panamá, Anayansi Prado, quien también aspira con su obra al Coral que se otorga al mejor documental no latinoamericano sobre la realidad de nuestra América.

Realizado en el soporte del vídeo, con 58 minutos de duración, y a color, el tema abordado por la realizadora es el de la emigración, particularmente, de la explotación y miseria, de las angustias que sufren las mujeres centroamericanas al emigrar a los Estados Unidos.

En la megaciudad de Los Ángeles, y en sus entornos latinos, abundan la pobreza, el machismo, la violencia y la discriminación sufridas por miles de mujeres latinoamericanas que se emplean en Norteamérica como domésticas, mientras padecen de la ausencia de sus seres queridos, especialmente, de sus propios hijos.

Realizado en español e inglés, siempre con subítulos en esta última lengua; es una vívida denuncia de la brutalidad y expoliación que sufren 100 000 empleadas domésticas en toda la costa de California, procedentes de América Latina, carentes de derechos laborales, de justicia y de protección social, sometidas al maltrato y a la intimidación, a la violencia y a las más crueles humillaciones que atentan, también, contra sus derechos humanos y su propia autoestima.

Así el trabajo de los emigrantes, denunciado desde la mirada de una mujer, y con las féminas como protagonistas de primer orden, subraya el sentido crítico de Maid in America. Obra esta que, además, subraya la defensa de la cultura latina en el universo anglosajón.

En esa categoría del documental aparece también la realizadora suiza Kristina Konrad, con su documental Nuestra América (Unser America.) Varias décadas atrás, esta creadora del universo audiovisual testimonió la revolución sandinista en Nicaragua, y captó las imágenes de un país marcado por la guerra, pero cuajado de utopías; ahora regresa a Centroamericana, mas encuentra que en la tierra en la que se luchaba ayer contra la pobreza y la desigualdad, hoy impera el caos, y se instaura la miseria.

Graduada en 1977 de la Licenciatura en Historia, en la Universidad de París, la cineasta suiza pasó, al año siguiente, a desarrollar sus prácticas como profesional en la televisión de su país; después, entre 1980 y 1983, fue realizadora de programas de variedades y de documentales para la DRS. También cursó estudios de cámara y edición en la Visual School of Arts de Nueva York. Entre 1984 y 1986 vivió en la República de Nicaragua, donde realizó varios documentales con Gabrielle Baur.

Entre 1987 y 1994 también estuvo en Montevideo (Uruguay). Y en ese país sudamericano fue cofundadora de Producciones del Sur y Girasolas. De 1998 a 2001 desarrolló, conjuntamente con Christian Frosch, la productora Konrad/Froschfilm y en 2002 fundó, también con Christian Frosch, la compañía Weltfilm Gmbh.

Para el documental de 84 minutos que presenta en la 27 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, la realizadora suiza contó con la participación de un elenco estelar integrado por Burt Lancaster, Helmut Berger, Silvana Mangano, Claudia Marsani, Stefano Patrizi, Elvira Cortese, Philippe Hersent y Umberto Raho.

Autora del guión junto a Christian Frosch, la realizadora tuvo entre sus colaboradores a Filip Zumbrunn en la fotografía en blanco y negro y en color, gamas cromáticas que desde su expresionismo dan la nota puntual de su discurso cinematográfico.


Fuente: Cubahora.co.cu

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003