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NO + VIOLENCIA/Feminicidio
07.12.2005
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ARTÍCULO
La Masacre de Montreal
(Foto: http://www.gendercide.org/caso_montreal.html)
 
El 6 de diciembre de 1989 es una fecha dolorosa para las mujeres del mundo. Ese día, un pistolero solitario, asesinó a 14 mujeres estudiantes de la Escuela Politécnica de Montreal, por el “delito” de ser mujeres. La Campaña de los 16 Días de Acción Contra la Violencia hacia las Mujeres, agregó esa fecha a su calendario.

(Mujereshoy). La Masacre de Montreal, como hoy se la conoce, ha quedado indeleblemente impresa en la historia, y difícilmente será olvidada por las mujeres que dieciséis años después ven horrorizadas como sus congéneres son asesinadas por sus maridos, amantes o convivientes en lugares tan distintos como Ciudad Juárez, Guatemala, Turquía, España o Rusia, sin que esta racha de muerte sea detenida.

Dos años después de la masacre, un grupo de hombres de Ontario y Québec decidió iniciar una campaña para poner fin a la violencia en contra de las mujeres. Adoptaron como símbolo una cinta blanca. La cinta ya había sido utilizada durante los actos de conmemoración de los asesinatos de las 14 mujeres.

La Campaña del Lazo Blanco reunió en el primer año (1991) a cerca de cien mil hombres de Canadá. Desde entonces esta Campaña se ha extendido a Estados Unidos, Europa y gran parte de América Latina.

Ascenso “peligroso”

Desde el inicio de la llamada “Revolución Silenciosa” de Québec en la década de 1960 del siglo pasado, las mujeres fueron fortaleciendo su presencia en el mundo del trabajo en ocupaciones no tradicionales y puestos de dirección. Entre 1970 y 1980, un creciente número de mujeres ingresó a la Escuela Politécnica de la Universidad de Montreal.
Si bien una mayoría de hombres aceptó y dio la bienvenida a estas transformaciones, una minoría se sintió en desventaja y no tardó en reaccionar.

Uno de esos descontentos fue Marc Lèpine, sobreviviente de un abuso infantil quien fue descrito por conocidos como un hombre solitario y voluble. Marc había intentado sin éxito ingresar a la Fuerzas Armadas Canadienses. También fracasó en su deseo de estudiar en la Escuela Politécnica. Al ser rechazado por la Escuela, culpó directamente a las políticas de “acción afirmativa” promovidas principalmente por las feministas.

En la carta que dejó sobre su cuerpo, el asesino de 25 años expresó una exacerbada misoginia:

“Por favor tomen nota de que si estoy cometiendo suicidio, hoy no es por razones económicas, sino por razones políticas. Por eso he decidido mandar Ad Patres (a los padres) a las feministas que han arruinado mi vida. Las feministas siempre han tenido el talento de irritarme. Ellas quieren retener las ventajas de ser mujer, mientras tratan de arrebatar aquellas de los hombres. Son muy oportunistas ya que descuidan el provecho del conocimiento acumulado por el hombre a través de los años. Siempre tratan de subrepresentarlos cada vez que pueden…”.

La carta estaba acompañada de una lista de 19 prominentes mujeres de Québec que desempeñaban puestos de dirección, o estaban en oficios no tradicionales, como la primera mujer bombera de la provincia y la capitana de policía. Al final de esta lista, Lèpine escribió: “¡Estas mujeres morirán aproximadamente hoy. La falta de tiempo (puesto que empecé muy tarde) ha permitido a estas feministas radicales sobrevivir”.

¿Sólo un “loco”?

La primera reacción frente a esta espantosa masacre, partió de las autoridades municipales y provinciales que declararon tres días de duelo, la bandera del parlamento canadiense ondeó a media asta y fueron encendidas velas para actos de vigilia en todo el país. La violencia sexista dejaba de ser un problema exclusivo del movimiento feminista para instalarse en la conciencia de todo el país.

“Este suceso me marcó enormemente”, diría Noemí Klein, famosa escritora y periodista canadiense conocida por sus aportes teóricos y su activa militancia en el movimiento antiglobalización. “Por supuesto que después de esa matanza una debía llamarse a sí misma feminista”.

Otras mujeres decidieron ir más allá de las palabras para actuar, como Judy Rebick que decidió fundar el Comité de Acción Nacional para el Estatus de la Mujer. Fundamentando esta iniciativa declaró: “Si él (Lèpine) hubiera matado 14 judíos, hubiera sido visto como un desequilibrado, pero también como antisemita”. Esta fue su respuesta frente a los argumentos de una parte de la opinión pública que calificó a Lèpine de “loco”.

Sin embargo este argumento ya había sido desvirtuado por el mismo asesino que en su nota suicida escribió “Aunque el epíteto de Asesino Enfermo me será atribuido por los medios, me considero una persona erudita y racional que sólo la llegada de la Muerte ha forzado para cometer actos extremos”.

“Experiencia transformadora”

Adam Jones, Director Ejecutivo de Gendercide Watch, que estuvo presente durante la ceremonia funeraria del 6 de diciembre de 1989, recuerda: “No había visto nunca tal aflicción colectiva, los asesinatos unieron a varios Quebecúas a través de líneas generacionales, étnicas y de género…Personalmente fue una experiencia transformadora. Nunca había examinado seriamente la violencia de género en nuestra sociedad, y alrededor del mundo, antes de que estas 14 mujeres murieran”.

Desde 1989, el 6 de diciembre fue declarado oficialmente un día de conmemoración nacional. En todos estos años, según observadores, el debate sobre las características de este acto no ha terminado. ¿Fue hecho acto aislado o un símbolo de violencia masculina contra las mujeres? Interrogante que se levanta cada vez que ocurren este tipo de atentados en el mundo.

Para las feministas, la acción de Lépine no fue un hecho aislado, puesto que hechos parecidos, aunque no de las características dantescas de la matanza del 6 de diciembre, se daban en los numerosos casos de asesinatos y de violencia doméstica que se veían produciendo en Canadá por esa misma época, cometidos por hombres temerosos de que “sus mujeres” hicieran valer su independencia y se movieran más allá de los roles femeninos tradicionales.

Tiempo de acciones

“Los hombres matan a mujeres y niños como un acto de propiedad, terrorismo y venganza”, advierte la organización Hombres de Montreal en Contra del Sexismo. “Ellos lo hacen con el apoyo de una sociedad y un sistema judicial sexistas”. Al respecto, Jack Layton, cofundador del Movimiento del Lazo Blanco, recuerda que antes en Montreal, gran parte de la discusión era intelectual. “Después sucedió la masacre y nos puso en acción. Mi cabeza explotó ese año. Era tiempo de hablar claro y asumir responsabilidades”.

En 1996, la Asociación de Mujeres Canadienses por Internet creó la “Vigilia de luz de velas a través del Internet”, con el propósito de fomentar conciencia sobre el fenómeno de la violencia sexista. La masacre de las mujeres también fue clave para que la Coalición por el Control de Armas fundada por Wendy Cukier, reactivara sus acciones.

Este año, durante las actividades del Día Internacional “No más Violencia en Contra de las Mujeres”, la Campaña del Lazo Blanco, en Colombia, logró que en los estadios de Bogotá, Cali, Barranquilla y Cartagena, durante los actos oficiales de la final del Campeonato de Fútbol, los jugadores llevaran una cinta blanca como expresión de su rechazo a la violencia contra las mujeres.


Fuentes: Gendercide, Mujeres Hoy.

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003