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Chile se prepara para las próximas elecciones generales del domingo 11 de diciembre de 2005, donde por primera vez en la historia chilena, una mujer, Michelle Bachelet aspira a la Presidencia. En el siguiente texto, Teresa Valdés, cientista política y feminista de larga trayectoria, lanza sus reflexiones sobre por qué las feministas deben votar por Bachelet.
No termina de sorprenderme la eficacia del machismo en nuestra sociedad, su transversalidad y su violencia. La campaña electoral así lo muestra. Es cierto, desde el punto de vista de los proyectos políticos, podríamos tener visiones diferentes a las de la Concertación. También como feministas, podríamos criticar y cuestionar a Michelle Bachelet.
Analicé en detalle los programas de gobierno de los 4 candidatos(a) a la presidencia y, sin duda, el único programa que pone a las mujeres donde queremos y debemos estar, es el de Bachelet: paridad (y no sólo cuota), derechos sexuales y reproductivos (nuestro proyecto de Ley-marco), modificaciones en lo público y en lo privado, apoyo a las mujeres en las distintas etapas de la vida, y mucha participación.
En los otros programas somos: madres de familia, dueñas de casa, trabajadoras y personas discriminadas, no somos sujetos de derechos, no somos políticas, no se espera que tengamos un rol conductor de la sociedad.
Sin embargo, si ampliamos la mirada, incluso más allá de los programas de gobierno, tenemos que reconocer que estamos asistiendo al "festival del machismo", en que los varones se sienten con derecho a "descuerar" o "deshuesar" a Bachelet, y muchas mujeres les encuentran toda la "razón". Las invito a deconstruir cada uno de los argumentos que se da para no votar por Michelle, tanto de hombres como de mujeres, y verán que, en el fondo, está ese machismo que no quiere desaparecer de nuestra sociedad. Aquí algunos ejemplos:
Dice Sebastián Piñera, candidato de la centroderecha, y lo aplauden y escuchan hombres y mujeres: "no tiene carácter", es decir, "no es hombre", por lo tanto, su crítica es a que es mujer y "es mejor que haya un hombre".
Dicen algunos dirigentes políticos, y los escuchan y aprueban hombres y mujeres: "no tiene liderazgo", es decir, "no es hombre", por lo tanto, su crítica es a que es mujer, y "es mejor que haya un hombre".
Dicen los críticos de la Concertación y sus gobiernos, y los escuchan y aplauden hombres y mujeres: "los partidos no la van a dejar gobernar", es decir, "es débil, no es hombre", por lo tanto, su crítica es a que es mujer, y "es mejor que haya un hombre".
Dicen algunas mujeres de sectores medios: "es como votar por una", por lo tanto, su crítica -desde una baja autoestima- es a que es mujer, es decir, las mujeres no podemos, no somos capaces, y "es mejor que haya un hombre".
Dicen algunas mujeres de sectores populares: "no, si las mujeres no saben gobernar", también desde una baja autoestima, por lo tanto, su crítica es a que es mujer, es decir, las mujeres no podemos, no somos capaces y "es mejor que haya un hombre".
Dicen algunas feministas: "ella no es feminista", y las escuchan y aplauden muchas feministas, es decir, "si no es feminista como yo, es mejor que haya un hombre".
Bourdieu es duro cuando describe en su texto La Dominación Masculina, cómo opera la "violencia simbólica", aquella en la que las mujeres somos cómplices y las ejecutoras de la dominación sobre nosotras mismas. Es verdad, sin nosotras, no sería posible la dominación.
Debilitar a Bachelet es debilitar a todas las mujeres, también a nosotras mismas.
Debilitar a Bachelet es entregar poder a los patriarcas, a todos, transversalmente, no se salva ningún sector.
Y les recuerdo que todas seremos evaluadas en Bachelet, nos guste o no...
Las invito a votar mujer, a votar por ustedes
Las invito a empujar el salto cultural que necesitamos, a poner a una mujer en el lugar que los hombres quieren monopolizar para seguir dominándonos en lo real y en lo simbólico
Nos merecemos estar en la moneda y construir nuevos horizontes para la sociedad toda
* Cientista política y feminista chilena
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