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ESPACIOS/Cultura
25.01.2006
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NOTA
De La Cava al mundo

 


Desde chica encontró su pasión en el baile y supo expresarse en un estilo particular: el hip hop. A los 20 años, fanática del rap y de ritmos que vinieron de los barrios bajos de Nueva York, Laura Zapata se integró en el mundo artístico con la ayuda de la Fundación Crear Vale la Pena, ubicada en la villa La Cava, de la zona norte del Gran Buenos Aires. La de Zapata es la historia de una bailarina que hizo carrera desde muy chica, tiene tres giras internacionales en su haber y va por más: proyecta grabar un disco.


La historia de Laura Zapata es de las que está marcada por la pasión, el talento, el esfuerzo y la solidaridad. Ingresó en el universo de la danza sola, a los nueve años, cuando se anotó en un taller por la localidad de San Fernando; pasó por la clásica, contemporánea y jazz, hasta que a los 15 años conoció la Fundación Crear Vale la Pena, que trabaja en el desarrollo social y personal de aquellos que están en situación de pobreza.

“Haberme encontrado con la Fundación me dio esperanza porque vivo en un barrio en el que podría haber optado por muchísimos otros caminos de vida” cuenta Laura.

El hip hop llegó a La Cava de la mano de la Fundación y Laura fue una de las pioneras en apropiárselo como forma de vida: “Me remite a una cultura liberadora, tiene muchas característica de barrio, de lo marginal, de la calle, de nuestra historia, del hecho de remarla desde abajo”.

En el barrio el hip-hop no tuvo mucha aceptación al principio, pero actualmente es una moda. “Se ve en cada esquina a los chicos patas para arriba intentado dar vueltas en el aire” explica Laura, quien se siente la impulsora del ritmo estadounidense que se situó en La Cava, a pesar de que la cumbia villera ocupe el lugar preferido.

Una gran trayectoria

La primera presentación en público de Laura fue en el Centro Cultural Recoleta, ante miles de personas. En dúo con la coreógrafa Andrea Servera, quien forma parte de la Fundación y dirigió el espectáculo, Laura armó su propia coreografía, fue intérprete y música y tuvo la posibilidad de mostrar lo suyo a través de la obra De la cava y el bajo Boulogne al Recoleta, en el 2001.

Luego surgió Interior Americano, un espectáculo en el que se sumaron más chicos del barrio y que se presentó en el Camarín de las Musas en el 2002 y en el Centro Cultural de la Cooperación en el 2003, también con la dirección de Servera. Argentinos Afuera, más política y comprometida, fue una de las obras más importantes en la que Laura pudo “crear un personaje y relucir mi lado dramático que antes me costaba mucho”. “Fue una experiencia increíble.”

Los Nadies fue la obra que los llevó a la primera gira por Europa. Con la coreógrafa Inés Sanguinetti, coordinadora de Crear Vale la Pena, Laura fue intérprete y música del espectáculo que culminó en el 2004 en el Centro Cultural de la Cooperación. Es más, un productor la escuchó en uno de los talleres de canto y le propuso, junto a su banda, producir un disco con las letras de Zapata.

Lo que consagró a Laura fue cumplir uno de sus sueños: estar en televisión. Participó de un videoclip de Vicentino y de la barra adolescente Erre Way. Cuenta que quería estar en la pantalla chica, era su máximo deseo: “Ahora miro hacia atrás y pienso que si bien me abrió muchas puertas, está bueno manejarse de forma independiente también”.

Repetir la historia

El origen de Laura sorprendió a quienes conoció en sus viajes a Alemania, India y Sudáfrica: “La gente no puede creer que vivo en una villa, pero les aclaro que además de vivir allí soy un ser humano, soy bailarina y una persona como cualquier otra. Hay muchos prejuicios”.

Por el Festival Sub-18, que se realizó en julio de 2005, pudo contactarse con un centro cultural de Ciudad Oculta, en el barrio porteño de Mataderos y comenzó a dar clases de danza a los chicos de la zona como forma de “retribuir todo lo que Crear hizo conmigo”.

“La danza, la música y el teatro se convirtieron en una forma de vida. Me gustaría vivir de lo que hago y sentir cómo la gente toma mi arte como propio, que lo sienta, que se emocione. Sin embargo, no quiero perder mis raíces. Me gustaría dejar un pedacito de lo que me pasó a mí en el barrio, que la historia se repita” concluye Laura.


Fuente: Artemisa Noticias

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Nota: este portal de Internet fue abierto el 15 de enero de 2003