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Una niña afgana, de vuelta a clases (Foto: Unicef) |
Unicef está implementando acciones destinadas a eliminar las disparidades en materia de género en la educación primaria y secundaria en 25 países prioritarios. La campaña, que incluye 15 países en África y Asia se centra en aquellas regiones donde la educación de las niñas se encuentra en estado de crisis.
(Madrid, marzo de 2003) Una niña educada y formada se casará más tarde, tendrá hijos a una mayor edad, reducirá la mortalidad infantil y materna, además de tener mayores oportunidades para el futuro. Será una mujer económicamente activa, lo que puede contribuir, sin duda alguna, a mejorar la situación económica de una sociedad y un país.
Por estas razones, la educación de las niñas es una de las prioridades del Plan Estratégico a Medio Plazo del Fondo Internacional de Naciones Unidas para la Ayuda a la Infancia (Unicef), que ha trabajado durante los últimos 8 años en más de 60 países, haciendo hincapié en la vital importancia de la educación de las niñas.
El derecho a una educación de calidad
Para millones de niños y niñas en el mundo, la educación es un lujo que no pueden alcanzar. Las cifras hablan de casi 120 millones los niños, a los que se les niega el acceso a la escuela, y de los cuales dos tercios son niñas.
La mayor causa de ausentismo escolar de las niñas es la discriminación de género. Sobre un total de 875 millones de adultos sin estudios, dos tercios son mujeres. Analizando las causas, desde un enfoque de género, se puede afirmar que las niñas no acuden a la escuela por el simple hecho de ser niñas.
Aunque la pobreza es otra de las causas de la falta de educación, en el caso de las niñas, su condición de género es un claro agravante. Si muchas familias no pueden permitirse pagar los estudios a sus hijos porque los necesita para que trabajen llevando un sueldo a casa o desempeñando las labores domésticas, en el caso de que tengan la posibilidad de que uno de sus hijos estudie privilegiará siempre al niño en detrimento de la niña.
En muchos países, la posición social inferior de la mujer lleva a la convicción de que su formación y educación son inútiles, y como mucho se les enseña algo que les pueda servirles a la hora de convertirse en madres o esposas: sólo los chicos entran en el mercado laboral y son el sostén financiero de la familia. El papel de las niñas se reduce a quedarse en casa para limpiar, preparar la comida, cuidar de los hermanos más pequeños, los ancianos o los enfermos, además de trabajar en el campo.
El derecho a la educación implica no sólo el acceso a las infraestructuras escolares y al sistema de educación, sino también a una educación de calidad que dé las bases fundamentales para un adecuado desarrollo psíquico y emocional. Una educación de calidad tiene que llevar todo estudiante a conocer sus derechos y deberse, para poder enfrentarse a los desafíos que la vida social conlleva.
Mejorar la calidad de la educación que reciben las niñas, y naturalmente los niños, se traducirá, de esta manera, en una mayor confianza en sí mismas y en una mayor comprensión del concepto de igualdad, que son la base de una educación sostenible.
• “Da pena ver que en las escuelas, que deberían ser sitios para leer y disfrutar de la enseñanza, se abusa de las niñas, haciéndolas trabajar para los maestros: recogiendo agua y leña para ellos, o lavando y limpiando sus casas. Esto debería terminar de inmediato, y las niñas deberían tener las mismas oportunidades que los niños de leer y sobresalir en sus estudios”. Sia, 13 años, República Unida de Tanzania.
• “Ya no tengo miedo de contraer el SIDA porque en la escuela nos enseñan acerca del VIH”. Rebecca, 12 años, Malawi.
• “Cuando tenga hijos, haré que todos vayan a la escuela y estudien. No permitiré que el matrimonio les impida estudiar”. Raweya, 15 años, Egipto.
• “Todos sabemos que el estudio es muy importante para nuestro futuro. En mi aldea, ahora sabemos leer y escribir. Y ahora tenemos posibilidades de conseguir mejores empleos y mayores ingresos”. Suba, 16 años, auxiliar docente en Nepal.
El papel de Unicef
En abril del 2000, el Foro Mundial de la Educación, que tuvo lugar en Dakar, Senegal, se propuso el objetivo de una Educación Para Todos para el 2015, con un programa a medio plazo que prevé la eliminación de las desigualdades de género en la educación primaria y secundaria para el 2005.
Unicef, además, ha lanzado una campaña “25 para 2005”, una iniciativa destinada a eliminar las disparidades en materia de género en la educación primaria y secundaria en 25 países prioritarios para el año 2005. La campaña, que incluye 15 países en África y Asia se centra en aquellas regiones donde la educación de las niñas se encuentra en estado de crisis.
La selección de estos 25 países se ha basado en los siguientes criterios:
– una tasa reducida de matriculación de niñas;
– brechas de género de más de un 10 por ciento en la matriculación en la escuela primaria;
– países con más de un millón de niñas fuera de la escuela;
– países incluidos en la iniciativa acelerada Educación para Todos;
– países duramente afectados por numerosas crisis que influyen en las oportunidades escolares.
El papel de Unicef es trabajar estrechamente con los gobiernos nacionales y otros aliados para identificar a las niñas que no acuden a la escuela. En cada país, la organización trabajará con los gobiernos para movilizar nuevos recursos, establecer un amplio consenso nacional sobre la necesidad de enviar a las niñas a la escuela, y ayudar a mejorar las escuelas para lograr que sean más acogedoras para las niñas.
El campo de actuación es triple, primero hay que conseguir que todas las niñas puedan acceder a la educación, sensibilizando las familias y las comunidades para que se motiven a mandar sus hijas a la escuela. Al mismo tiempo, mejorar las infraestructuras convirtiendo las escuelas en lugares seguros y con servicios básicos para la higiene y el bienestar de los alumnos y alumnas. El objetivo que se quiere alcanzar en el 2005 es reducir de un 30 por ciento el número de niñas no escolarizadas.
En segundo lugar asegurar que las niñas no abandonen la escuela, proponiendo como objetivo para el 2005 la mejora de la calidad de la enseñanza y de las escuelas en un mínimo de 50 países.
La tercera línea de acción de Unicef prevé asegurar que todas las niñas finalicen sus estudios aprendiendo todo lo que necesitan para que puedan entrar en el mundo adulto y laboral con los conocimientos necesarios. Para alcanzar esta meta hay que garantizar un desarrollo equilibrado de la enseñanza y eliminar las desigualdades de género en la educación.
Fuente: Info-ONG, de España.
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